Mostrando entradas con la etiqueta fin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fin. Mostrar todas las entradas

30.1.13

Tengo angustia oral porque ahora soy una desempleada.
Hoy fue mi último día. No lo voy a extrañar, pero lo voy a extrañar.
Los voy a extrañar a ellos, a las rutinas, a los chistes. Hay otras miles de cosas que no.
Muchísimas cosas, la mayoría, que no voy a extrañar.
Pero tengo angustia oral porque se terminó, después de un año y trillones de cosas.
Estoy más que feliz pero más que asustada. LA que se viene, LA. Pero o sea, LA. Tremendo.
Genial, pero tremendo. Y tengo angustia oral. Y me voy a cenar afuera y seguro me bajo la panera. Ahora que estoy flaca y todo me queda (grande) lindo y la gente elogia mi delgadez como nunca en la vida.
Y estoy flaca y me voy a las montañas y después a la playa. Voy a estar flaca y bronceada. Pero sin plata.
Pero flaca y bronceada y feliz. Mi año va a ser increíble.
Tengo angustia oral. Quiero comer. Igual hoy no voy a engordar.

6.12.12

Estoy en un estado de éxtasis emocional, mental y ficcional, generado por el hecho de haber aprobado mi segundo final del año, una semana después de haber dado el primero, contra todos los pronósticos de la gente que piensa que para dar un final necesitás 30 días, haciéndome destinataria de vocativos tales como máquina, bestia, hija de puta, y recibiendo consejos tales como ahora te vas de joda y no parás hasta el lunes o este es el momento para que vayas a fumarte uno a la costanera. Esto sumado al hecho de que elpibequemegusta estuviera sentado de casualité con un grupo de gente en la facu cuando yo volvía de ver mi nota  y que nos quedáramos hablando un ratito y que después, estando yo con una amiga en la biblioteca haya pasado el susodicho a insultarme envidiosamente y a preguntarme nomeacuerdoqué mientras me hacía un intento de masaje en la espalda que duró no más de 5 segundos (por eso no me acuerdo qué estaba diciendo). Y en el laburo me compraron una birra muy helada para festejar cuando cerramos. Todo esto da como resultado que yo me sienta una diosa griega, romana, latina, china y que de pronto mi lista de cosas para hacer sea ordenar ropa, averiguar sobre la ayudantía que me muero por hacer, ir a cebarles mate a las chicas que tienen que rendir, buscar una excusa para pasar por la facu cuando esté elchicoquemegusta  leer la pila de novelas acumuladas y tomar sol en el balcón. Y elegir qué me voy a poner para ir a ver a Norah.
Creo que tuve un orgasmo. Chauchis.

17.11.12

Es gracioso cuando sentís una cosa pero sabés que no es así, onda razón versus drama queen.
Ponele, ahora siento que me vida es una mierda, pero sé que no lo es y que es todo producto del estrés, la ansiedad y el exceso de edulcorante en el café. Igual está bueno vivir con esta contraducción permanente: me levanto temprano y me voy a estudiar al balcón con el solcito divino y el cielo celeste, siendo consciente de que tuve que canecelar la fiesta de estar noche para poder tener una mañana productiva mañana. Mientras soy consciente de todo esto tomo café, saco fotos, miro al encargado del edificio de enfrente desperdiciar agua como un condenado y escucho al puto benteveo que me da unas ganas terribles de estar tirada al lado de una pileta con un vaso de jugo de naranja con mucho hielo. Es terrible, todo me da ganas de morir y todo me llena de paz, TODO a la vez. En mi camino al lugar de comida china vegetariana veo en la plaza a muchas minitas en bikini tomando sol y me acuerdo de que estoy flaca y yo también podría estar ahí, pero sigo caminando porque en la silla de mi balcón hay un montón de teóricos que no se van a leer solos. En el balcón podría estar en bikini, pero cuando estoy sentada estudiando la panza se me arruga y altos flotadores, mamita.
¿Ves? Está todo buenísimo y es todo una mierda. Que voy a llegar con todo, que no llego ni a ganchos. Que me voy a colar en el hospital, que no me da la cara. Que voy a ver a Norah (no, eso está buenísimo de cualquier manera).
Así que bueno, creo que me tengo que hacer otro café porque estoy muy ansiosa y ya me comí un postrecito de lemon pie.

24.12.11

redondeando

Cuando alguien habla más de la cuenta o se va por las ramas o entra a charlotear de algo que a nadie le interesa
o cuando, por fin, después de mucho blabla alguien que venía hablando se acerca a la conclusión del
asunto, mi mejor amiga hace un gestito con la manos en el aire que quiere decir eso: redondeando.
Falta una semana para que termine el año pero
a) mi año terminó el lunes, cuando aprobé anatomía, y
b) con lo colgada que estoy últimamente, seguro no escribo nada antes de fin de año y me da cosita.
Entonces vengo ahora.
Hasta hace unas semanas pensaba que iba a tener flor de balance para hacer. Y de hecho sí, lo tengo, pero no voy a hacerlo. Al menos no acá, no ahora. Creo que necesito terminar de procesar el 2011 antes de balancearlo, sobre todos los últimos dos meses. Y, además de todo, mis viejos se fueron de viaje al norte y me trajeron de Jujuy un cuaderno divino, y él va a ser el único destinatario de mi apreciación del año.
Básicamente mi cabeza es un quilombo, y para que no se sienta sola, mi corazón la acompaña en el quilombo también. Igual está bien, es un desorden de cosas diferentes a las que estuvieron desordenadas durante el año, es un recambio de desórdenes, es un empezar el 2012 con cositas nuevas para acomodar (y, como siempre, la genial agenda de Maitena para arrancar, esta vez sin el miedo a las hojas en blanco).
Creo que la única conclusión, así, con gestito de manos de redondeando, es que no fue un mal año (como vengo diciendo desde mayo), no fue el peor año de mi vida (cosa que también vengo afirmando desde mayo) y no fue un año destructivo (cosa que vengo gritando entre insultos desde mayo). Fue, básicamente, un año intenso. Pero digo, INTENSO (y mirá cómo lo puse, con negrita, cursiva, mayúscula (ojo con eso) y letras de colores, o sea, va en serio). Y así como fue de intenso, así fue de ¿útil? ¿productivo? No sé, algo así.
Estoy un toque orgullosa de mí por haber llegado así de diosa a la última semana de diciembre.
Y cuando digo así de diosa me refiero al sentido más goma de la palabra diosa: desbordada de amor de amigos, habiendo despedido a todos esos kilitos forros que tenía instaladísimos, con el primer año de medicina archivado y firmadito en la libreta, con vistas a un laburo como la gente, con una muestra de jazz que salió alucinante y con unas ganas de seguir diosa que no te cuento.

16.11.11

CHAU

Pero chau bien. Chau de basta, ya fue, estoy absolutamente entregada (obviar aspectos sexuales).
Basta de gastritis por estrés. Basta de granitos que deslucen a mi (ex)divina y sedosa espalda.
No es mi culpa, ¿qué querés que haga? Nada voy a hacer, te mando un besote enorme y manejate.
Dejame con mi té, con mi café, con mi manzana roja, fría y que hace crunch. Dejame con mis apuntes despelotados con dibujos de zapatos traspapelados por ahí. Dejame sin novedades pero llena de cambios. Dejame con mis sandalias nuevas y mis remeras viejas.
Chau, me voy a bailar, a estudiar, a cocinar, a hablar por teléfono, a conocer al amor de mi vida (o al menos al chongo de mi verano), a juntar plata, a ordenar prioridades, a pegarle una patada en el orto a la drama queen que ya me tiene un toque infladitos los ovarios apareciendo de repente y haciendo que me ponga a llorar sobre el apunte de las ramas del trigémino.

(Cuando era chica me encantaba Thalía y me subía a los sillones con mi micrófono-desodorante y cantaba esto y esto otro, entre otras cosas, pero esas dos son como re oportunas. A Thalía también le mando un besote re grande).  

20.9.11

Querido invierno:

podrías haber sido peor, no fuiste tan jodido, pero me alegra enormemente que te vayas y no te voy a extrañar. Llevate todo. Todo.

19.9.11

pucha, che

Cosa fea que son los duelos.
Sí sí, está todo ese bla bla bla: que sirven para crecer, que achican mochilas, que quitan pesos, que alivian almas, que aclaran vidrios y sandeces del estilo y, principalmente, que son inevitables.
Pero que son chotos, son chotos (y ojerosos y malhumorados y gordos y mal vestidos y desafinados y con demasiada pimienta y con el pelo frizzado y con resaltadores grises y sin bic rosas y con frascos vacíos de Black XS).
Pero bueno, fue la condición (y valió la pena y va a seguir valiendo la pena cada vez, aunque lo que sea).

10.1.11

chauchi

No acostumbro a subir cosas de este estilo, pero es más fuerte que yo porque un pedacito de mi infancia se fue con vos.
No sé.

1.7.10

listo

¡yastá! (carita feliz súpergigante)

hola mes y medio de nada :)

16.1.10

qué loco, ¿no?

Qué loco cuando las cosas de verdad se terminan. Cuando de verdad hacés click con el botón derecho y apretás 'eliminar'. Cuando te vas a dormir y, acostumbrada, pensás en lo de siempre, pero de repente decís no che, esto ya no va más, en serio se terminó. Y se te hace un vacío. Vacío mental. Vacío emocional. Vacío-lo-que-sea. Qué loco cuando borrás todos los mensajitos lo más rápido que podés para no arrepentirte y para no volver a leerlos. Qué loco cuando decís qué copado que fue, lástima que se haya terminado. Qué loco cuando te ponés a pensar que ya no lo vas a ver más. En serio no lo vas a ver más.
Y es loco también que, a pesar de que no puedo parar de llorar, sé que está todo bien y que gané un montón de cosas re copadas con todo esto y una partecita de mí, por ahora una partecita muy muy muy chiquitita, está contenta. Ponele que con los días la partecita va a ser más y más grande. Y después me voy a Córdoba, me lavo el cerebro con el agua de esos ríos hermosos y listo.
Qué loco, ¿no?

4.1.10

basta

Se acabó. It's over. Cortala. Listo. Ya fue. The end. C'est fini. Superalo. Move on. Terminó. No va más. Ya pasó.
(ponele que los escribo unas 88 veces más y lo asumo)

30.12.09

¿tan típica ibas a ser?

Y bueno, qué le vamos a hacer.
La cosa es que hasta hace un ratito pensaba en poner acá mi montoncito-de-cosas-2009, pero cambié de idea. Mi montoncito está reposando cómodamente en los renglones de mi diario y ahí se va a quedar. Igual, sin especificar los porqués, digo que este fue un año de puta madre, intenso como pocos, repleto de cambios de todos los tamaños, colores y sabores, que lo disfruté enormemente y que lo hice mío y lo usé hasta desgastarlo. De todas las miles de cosas que (me) pasaron este año, solo dos fueron chotas, y ni siquiera del todo, por lo que el balance en mi diario quedó jodidamente positivo.

Chauchi, 2009. Te guardo en una latita de té de Londres.
Holi, 2010. Te recibo con un diario nuevo que forré con dos hojas de revista y quedó genial y con una agenda de Maitena que está buenísima. Con semejante recibimiento, más te conviene que seas copado. Se me ocurren varias cosas, pero no voy a pedirte nada en particular, sólo voy a relajarme y a sonreir y voy a hacer chinchín cuando corresponda. Voy a subir a la terraza y voy a quedarme hasta que se acaben los fuegos artificiales y voy a esperarte re bien predispuesta, sin más pretenciones que que no seas conchudito, que te pongas media pila y saques de tu valija muchas cosas buenas, geniales, nuevas, inesperadas, planeadas, soñadas, inventadas...

24.12.09

the end

Bla, bla, bla. Ya sé que cada cosa que termina es el principio de otra cosa y bla, bla, bla. No me importa. Odio los finales, odio que las cosas terminen y odio estar ahí en el momento en que terminan. Odio haber terminado la secundaria y mi último día fue genial y a la vez uno de los más angustiantes de mi vida. Odio que hayan terminaod las clases de jazz, aunque el teatro haya estado buenísimo y aunque empiecen de nuevo en enero. Pero por sobre todas las cosas odio que se termine este año. Odio todos los fines de año, pero este particularmente. Hace exactamente dos años estaba preparando mis valijas para irme a Londres al día siguiente, y ahora no tiene nada que ver, pero me desagrada que haya llegado ese momento del año en el que me da piel de gallina acordarme. Odio que vaya a terminarse este año tan increible y tan lleno de cosas, odio saber que voy a estar ahí en el último segundo del 2009 y que voy a ver los fuegos artificiales que reciben al nuevito. Me gustaría irme a dormir ahora y despertarme el primero de enero, tranquila, con las sobras llenando mi heladera y ningún festejo de por medio. No quiero tener que estar en la casa de mis tíos mientras mi primo está en un avión. No quiero mirar sola los putos fuegos. No quiero estar ahí con una persona a la que quiero mucho mucho mucho mucho (abuela) pero a la que le deseo un final veloz (odio que las cosas se alarguen más de lo necesario, sobre todo la vida, la vida de otros, cuando se hace chiclosa, cargosa e invivible y sólo genera angustia y mierda alrededor). Y también odio sentirme así, me da vergüenza querer que deje de vivir (no puedo escribir la palabra, ¿tan pelotuda iba a ser?).
Y odio que mi cuarto sea una caldera burbujeante, no puede hacer tanto calor. Y puto el ventilador que tiene muchas pelusas y que no pienso encender. Odio tener que dormir con la puerta abierta para no morir ahogada.

(¡qué post horrble!)

Feliz navidad.

13.12.09

sunday morning

Perdí completamente la noción del tiempo, pero siempre que pasa eso, los domingos a la mañana la recupero. Amo los domingos a la mañana, son como un paréntesis en el tiempo, puedo pensar sin martillazos ni ruidos de mezcladoras de cemento en los edificios de alrededor, puedo relajarme en una atmósfera relajada porque en mi casa están todos relajados. Y puedo darme cuenta de que en los últimos dos días terminé la secundaria y me subí a un escenario por primera vez. Y me puedo mirar en el espejo del baño después de lavarme los dientes y decir ¡apa la papa, terminamos la secundaria y nos subimos a un escenario por primera vez! y después reírme por estar hablándole al espejo, o a mí, o a nadie. En fin. Cosas que pasan los domingos.
Y también pasa que me quedo como tildada mientras tomo mi café hecha una bolita en el sillón del living, mirando por el balcón, pensando en todas las veces que estuve así de colgada en otros momentos del año, y entonces me doy cuenta de que ya se termina, y pienso che-qué-locura-que-falten-18-días-para-que-se-termine-el-2009 y que este año me hayan pasado tantas pero tantas cosas y que yo haya cambiado tanto pero tanto y qué bueno poder mirar todo eso, mirar para atrás, mirar para adelante, mirar a mi alrededor ahora y sonreír desde lo más profundo de mis entrañas y estar absolutamente satisfecha de lo que hice, de lo que superé, de la que soy ahora y respirar hondo y terminar mi café y venir acá a escribir esto y que mis viejos vengan a saludarme porque se van a elegir un televisor nuevo y después a almorzar y que yo me quede en mi casa y pueda elegir mi comida y cocinarme a mí una comida de verano de esas que me gustan tanto y disfrutarla conmigo y una de esas películas taradas que pasan en Cinecanal o TNT los domingos, tipo Los ángeles de Charlie o alguna de Disney.

20.11.09

rejunte

Cosas molestas de estos últimos días

...los señores obreros del edificio en construcción que está a la vuelta ahora empiezan a trabajar(=me despiertan) a las 6:30 en vez de a las 7.
...el insufrible pendejo de mierda, caprichoso, feo, gritón, llorón, hiperactivo y tarado de dos años, hijo de mis insufribles, desagradables, malhumorados, gritones, horribles, egoístas vecinos de arriba, está muy contento con su nueva colección canicas y las disfruta jugando a eso de la 1 de la mañana en la habitación que está sobre la mía, cuando yo lo único que quiero es dormir porque me tengo que levantar a las 6. Y sus repugnantes progenitores miran el noticiero a un volumen inhumanamente alto.
...mis viejos quieren irse de viaje el finde del 8 de diciembre. Genial, vayan, pero no me jodan. Claro, no. Mis opciones son: venís con nosotros o te quedas en lo de M (mejor amiga). Ahora, yo digo, ¿cuál es la lógica de que hayan aceptado sin chistar ni decir ni mu cuando decidí irme 10 días sola con mis amigos a 700km de viaje de egresados y no me dejen quedarme un-fin-de-semana en mi casa?

Cosas lindas de estos últimos días

... mi mejor amiga, por quien estoy preocupadísima hace un par de años y a la cual no sabía cómo carajo ayudar, fue iluminada mágicamente: se puso de novia (con un freak que es un amor) y empezó a tratarse en dos lugares que la van a recontra ayudar. Yo no sabía que podía estar tan feliz por otra persona.
...logré coordinar horarios para ir a jazz más veces (al menos esta semana) y ensayar como una condenada feliz y los disfruté enormemente.
... hoy a la mañana, mientras estudiaba química al borde del colapso, me llegó un mensajito y cuando vi que era de J casi muero. Es la primera vez que me manda un mensaje sin que tuvieramos que arreglar alguna salida o sin que yo le mandara uno primero.

Cosas que la-puta-madre-ya?! de estos últimos días

...si no se me hubieran alargado las clases por la chanchigripe y demás imprevistos, hoy hubiera terminado la secundaria. Como no fue así, me quedan dos semanas. DOS SEMANAS. Dos semanas y TERMINO.
...mañana rindo el final de inglés.
...en dos semanas y media voy a estar subida a un escenario en un teatro con gente que pagó para verme (bah, no a mí, pero yo soy una parte del espectáculo en el que van a haber invertido su tiempo y su dinero).
...hace más de cuatromeses que estoy viendo a J.
...fui a anotarme al CBC. Marqué el numerito de la carrera que quiero seguir. Lo entregué. Me dijeron ok, estás en el sistema.

Y cuando me pongo a pensar y me doy cuenta de todo lo que se me viene encima (mundo real, facultad, laburo, gente nueva, cumplir 18, adiós-amigos-de-secundaria), me siento minúscula, como si me hubiera tomado la botellita de Alicia en el País de las Maravillas. Así de chiquitita. Y me aterrorizo por un rato y, hasta que vuelvo en mí, me siento como aplastada, sin ganas de hacer nada y me quedo así, sin ganas de hacer nada, tirada como si me hubieran cagado a golpes. Después pasa y sólo digo la pucha, che...

9.11.09

the end

Antes del 9 de octubre estaba tranquila porque todavía faltaba el viaje.
Cuando pasó el viaje igual estaba tranquila porque faltaba la fiesta.
Ahora pasó la fiesta y tengo purpurina por todos lados, el pelo sucio y ojeras.
Ahora ya no estoy tranquila. Ahora sólo falta el pinturazo de el último día y listo. Se acabó.
Ahora tengo miedo. Avalancha de cambios. Tormenta de novedades. Giros de 180º.
La puerta al mundo real, todavía trabada, me mira con su cerradura, me señala la llave que, sin saber cómo, tengo en la mano y me dice dale, abrí: llegó el momento.