"Yo sé que en el fondo sos buena, me dice (...), y le creo porque es exactamente lo que necesito escuchar en este momento". Acabo de leer eso en Rumble, que es la única novela de Maitena Burundarena, que me encanta porque tiene muchas descripciones y detalles de emociones muy violentas y viscerales y la primera hoja es toda negra.
Las buenas vibras le están quedando chicas a esta atmósfera, porque todos los jeans me quedan grandes, me hice mechas fucsias que me tapé y ahora tengo claritos y un corte genial y, aunque hace una semana estaba tirada en la playa estrenando una malla nueva, tomando sol y mate, hoy es el tipo de día en el que se juntan cosas buenas como que me anoté en jazz, cambié los horarios de la facultad y tengo exactamente los que quiero, entré en la ayudantía y de acá a un par de meses alguien me va a mandar un mail con dudas sobre una materia confiando en mis conocimientos, me compré contact para forrar mis cuadernos nuevos con pedazos de Cosmopolitan y Oh Lalá y el peluquero me regaló un paquete de garrapiñadas. Eso sumado a que me estoy dejando chamullar por dos menores, que todavía me queda un flancito Ser en la heladera y que el 6 de abril viene Regina y yo soy vip.
Paz.
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19.6.11
librito de domingo
Laura ahora sí quiso sacarse el vestido y se amaron como los incas dibujados en las vasijas arqueológicas y como los japoneses de ciertos grabados antiguos y como los árabes de las Mil y una noches y como un caballero y una bruja medievales y sobre todo, aunque no les hubiera gustado tener que admitirlo, como un muchacho y una chica argentinos, universitarios, de clase media, en una casa vieja de la calle San Nicolás.
Los amores de Laurita, Ana María Shua
Los amores de Laurita, Ana María Shua
4.5.11
Los cristales pueden quebrarse.
A veces, basta un leve golpe de abanico.
Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla.
Se rasgan los papeles...
Se rompen los plásticos...
Se rajan las maderas...
Hasta las paredes se agrietan, tan firmes y sólidas como parecen.
¿Y nosotros?
Ah... Nosotros tampoco somos irrompibles.
Cuando me regalaron ese libro, como a los 11 o a los 12, leí eso tantas pero tantas veces que terminé por aprendérmelo de memoria. Y no sé. Hoy me acordé y me dieron ganas de subirlo.
A veces, basta un leve golpe de abanico.
Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla.
Se rasgan los papeles...
Se rompen los plásticos...
Se rajan las maderas...
Hasta las paredes se agrietan, tan firmes y sólidas como parecen.
¿Y nosotros?
Ah... Nosotros tampoco somos irrompibles.
Cuando me regalaron ese libro, como a los 11 o a los 12, leí eso tantas pero tantas veces que terminé por aprendérmelo de memoria. Y no sé. Hoy me acordé y me dieron ganas de subirlo.
21.10.10
[/mode random on/]
¿Viste cuanta humedad? (no sé si ese cuanta va con tilde o no, RAE, sabrás entender).
Ahora mi blog tiene colores re primaverales y re de nena, felicitaciones a mí. Y la entrada anterior fue la 200. Más felicitaciones a mí. Me duele un toque la panza. Estoy leyendo un libro que se llama La historia del loco y que es terriblemente genial, leelo, dale. Tengo ganas de escribir una re historia, pero no se me ocurre nada, mal ahí. Al final la mañana se puso copada, lástima que el café que acabo de tomar estaba medio flojito. Ahora me hago otro para estudiar.
Che, basta. Chau.
[/mode random off/]
23.9.10
Se sentó a mi lado, en la cama. "No tengas vergüenza de llorar. Hace bien. Elimina toxinas. Por eso las mujeres vivimos más que los hombres. Porque lloramos más." Su sabiduría me dejó plasmado. Sin embargo saqué cuentas: el viejo no lloraba casi nunca y mamá sí, y sin embargo ella, a pesar de todas las toxinas que había eliminado, se iba a morir antes que él. De esta deducción no le dije nada a Rita, nada más que para no desanimarla.
26.7.10
100 centavos=$1
Juro que, aunque no parezca, explicarle a una nena de 8 años cómo se suma y cómo se resta, cómo funcionan las monedas, los billetes, los vueltos, los caramelos, los boletos de colectivo y la venta de Tic-Tac te quema un poco la cabeza. Ojo ojito, no me quejo, es divertido, inocente y ameno (lo más divertido, igual, es que recibo una remuneración). Pero después, por unos momentos, el cerebro hace una especie de regresión a 3er grado y cuesta volver a los términos del mundo real. Igual está buenísima la sensación de que tu interlocutor entiende lo que le explicás y de que estás siendo considerada una persona sabia. No, no está buenísima, es tan genial como pocas.
Y me gusta sentirme muy adulta yendo a un barcito para sentarme y pedirme un café mientras releo una edición nueva de El amor en los tiempos del cólera haciendo tiempo antes de ir a jazz.
25.4.10
equilibriti II
Viernes. Pasar el día repasando.
Sábado. Ir a rendir. Volver. Charlar con mamá. Dormir tremenda siesta. Levantarme. Preparar comida. Ordenar la casa. Ponerme linda. Recibir a la gente. Recibir regalos copados (MUY copados*). Tomar mucho café express.
Domingo. Levantarme al mediodía. Ordenar el desastre de ayer. Leer (ay, Puig, cómo te extrañaba). Abrigarme. Ir a merendar con mis amigas de la primaria. Volver. Tomar café express con papá. Bañarme. Abrigarme. Mirar una película mientras como. Meterme en la cama con mi almohadón nuevo y leer más.
Lunes. No sé, pero ningún día que empiece con una tazota de café express puede ser menos que genial (espero).
*Principalmente el Black XS y el Ange ou Démon de 100 ml. Orgasmo olfativo, le dicen.
Sábado. Ir a rendir. Volver. Charlar con mamá. Dormir tremenda siesta. Levantarme. Preparar comida. Ordenar la casa. Ponerme linda. Recibir a la gente. Recibir regalos copados (MUY copados*). Tomar mucho café express.
Domingo. Levantarme al mediodía. Ordenar el desastre de ayer. Leer (ay, Puig, cómo te extrañaba). Abrigarme. Ir a merendar con mis amigas de la primaria. Volver. Tomar café express con papá. Bañarme. Abrigarme. Mirar una película mientras como. Meterme en la cama con mi almohadón nuevo y leer más.
Lunes. No sé, pero ningún día que empiece con una tazota de café express puede ser menos que genial (espero).
*Principalmente el Black XS y el Ange ou Démon de 100 ml. Orgasmo olfativo, le dicen.
22.4.10
18
¡Feliz cumpleaños a mí!
¿Tan copada iba a ser la vida? Me desperté y había un extraño olor a café. Abro los ojos y veo a mis viejos parados con una sonrisa gigante a los pies de mi cama. Sobre mi acolchado, tres bolsitas (dos con lencería increíble, la otra con dos libros que quería hace siglos) y una ENROME bolsa de Frávega. ¿En seeeeeeerio? ¿Te la compraaaaaron?
¡SÍ! AHORA TENGO MI MÁQUINA DE CAFÉ EXPRESS.
Listo, me puedo morir en paz.
¿Tan copada iba a ser la vida? Me desperté y había un extraño olor a café. Abro los ojos y veo a mis viejos parados con una sonrisa gigante a los pies de mi cama. Sobre mi acolchado, tres bolsitas (dos con lencería increíble, la otra con dos libros que quería hace siglos) y una ENROME bolsa de Frávega. ¿En seeeeeeerio? ¿Te la compraaaaaron?
¡SÍ! AHORA TENGO MI MÁQUINA DE CAFÉ EXPRESS.
Listo, me puedo morir en paz.
17.4.10
ya pasó
Ayer estaba de pésimo humor. Ayer me fui a dormir a la 1 y di dos millones de vueltas. Ayer (bah, ya era hoy), a las 3 de la mañana, sin poder dormir, decidí ponerme a releer algún libro que no recordara y agarré Rosaura a las diez.
Hoy me levanté de pésimo humor por haber dormido poco y me puse a repasar sociedad y estado, lo cual me puso de peor humor. Tenía que ir a lo de un amigo a juntarme con el grupito que quedó unido después del viaje de egresados y mis ganas eran nulas, pero me vestí y me obligué a ir. Por suerte. Me reí hasta casi vomitar y, por primera vez en mi vida, terminé un partido de Trivial Pursuit.
Hoy me levanté de pésimo humor por haber dormido poco y me puse a repasar sociedad y estado, lo cual me puso de peor humor. Tenía que ir a lo de un amigo a juntarme con el grupito que quedó unido después del viaje de egresados y mis ganas eran nulas, pero me vestí y me obligué a ir. Por suerte. Me reí hasta casi vomitar y, por primera vez en mi vida, terminé un partido de Trivial Pursuit.
15.4.10
equilibriti
Me gusta cuando está todo tranquilo, todo en su lugar. Tengo que leer cosas de inglés, las leo, las entiendo, las clases son productivas. Las clases de francés son útiles y divertidas. Tengo que estudiar química, estudio, hay cosas que no me salen, el profesor las explica, las entiendo. Matemática me cuesta un poquito, pero de a poco va queriendo. No me molesta estar sola (por ahora). No me contracturo porque hago jazz. Ya no me siento gorda (en parte, porque hago jazz). Ya no me asusta cumplir 18 y los voy a festejar 3 veces. Por este cuatrimestre (por lo menos) todos los fines de semana son largos. Me quedan ratos para leer, dibujar, tirarme en la cama a escuchar música y delirar. Cambié un poquito los colores de mi blog y me gusta como quedó.
Amor y paz. Los astros están alineados (quédense así chicos, porfi).
Y además, hace frío.
Amor y paz. Los astros están alineados (quédense así chicos, porfi).
Y además, hace frío.
11.4.10
aleatorio
Lo copado de los buenos libros y de dibujar zapatos es que si te aburre el universo del domingo a la noche, te metés en el de los tacos o en el de la historia de una esclava, Teté, en el Caribe durante el siglo XVIII - XIX y el domingo se diluye y cuando terminaste el capítulo o el zapato, el universo dominguero ya no es ni un bajón ni un embole ni una mezcla de ambas.
8.4.10
dos cosas
Número uno, mi vieja me había dicho que una es adolescente hasta los 18 y yo casi muero de angustia. Ayer mi profesora de educación para la salud nos dijo que una persona se considera adolescente hasta los 20. Casi la abrazo.
Número dos, hoy iba caminando para jazz y vi a un chabón leyendo en la calle. O sea, el flaco leía mientras caminaba, iba por la vereda muy campante pasando las hojas de su libro. Me pareció tan tierno y tan copado que le sonreí y claramente no me vio porque, como dije, iba leyendo.
Número dos, hoy iba caminando para jazz y vi a un chabón leyendo en la calle. O sea, el flaco leía mientras caminaba, iba por la vereda muy campante pasando las hojas de su libro. Me pareció tan tierno y tan copado que le sonreí y claramente no me vio porque, como dije, iba leyendo.
1.3.10
¿me estás cargando?
Parece que hubo un programa llamado Fort Show y el susodicho lo publicitaba diciendo "podés saber lo que pienso y ver minuto a minuto mi vida" (o algo muy parecido). Primer pedazo que muestran: la estrella (!?!) en un avión con una rubia gato. Se escucha un ruido desagradable, la mina se tapa la nariz y dice "Ricardo! No! Este es el peor de todos!" y él le responde algo realmente ordinario. Para finalizar, una mujer ridícula aparece gritando cosas del estilo "Ricardo es único, estamos cansados de los mediocres, queremos a Ricardo, Ricardo te amo". Tuve que apagar la tele. Okey, viví en un táper en febrero, pero estas cosas no pueden pasar. DEJAME DE JODER.
Pensaba ver una película pero me enojé con todo lo que se asimila a un televisor. Me voy con mi vaso de Levité de pomelo a leer Ana Karenina.
Pensaba ver una película pero me enojé con todo lo que se asimila a un televisor. Me voy con mi vaso de Levité de pomelo a leer Ana Karenina.
5.2.10
life's good
Ahora a Pasteur se le ocurrió andar (sip, esta laptop tiene nombre, que fue elegido por mi viejo, y aunque insistí para que le pusieran Greg H., no me dieron bola).
No puedo creer que haga frío, me había olvidado lo que se sentía. Por suerte, mientras espero sentada en la mesa de la cocina a que mi viejo termine de bañarse para que vayamos a caminar, de frente a la puerta abierta que da al jardín todo pintado por los vestigios que dejó la lluvia de la noche, tengo una taza de café muy caliente.
El otro día se vino el mundo abajo. Llovió como pocas veces en mi vida vi llover. El cielo estaba completamente negro y se apagaba y se prendía constantemente por los relámpagos y los rayos. Había un viento de puta madre, Y yo estaba parada en el medio de la calle vacía, descalza, con el pelo suelto (todo enredado, obvio) que se volvía loco con las ráfagas. Cuando se largó con toda la furia me metí adentro a mirar por la ventana. Y cayó granizo y todo. Yo lo había dicho, la lluvia me quiere tanto que a donde yo voy ella va, por eso hacía falta que viniéramos nosotros para que se terminara la sequía. Imaginate que llovio tanto, tanto pero tanto, que algunos ríos se desbordaron.
Ah, y QUÉ lindo que es caminar por la calle, que un tipo te salude y te sonría y tener la certeza de que te saluda y te sonríe porque sí, porque pasás y te saluda y te sonríe, y no porque te esté mirando el orto y te salude con un tono perverso y ordinario.
Y QUÉ lindo es sentarse en el jardín, mientars atardece, a devorarte ese libro que te vuelve loca.
Lo único malo: las polillas. Te juro que las odio. Igual está todo bien, me estoy volviendo en asesina experta.
No puedo creer que haga frío, me había olvidado lo que se sentía. Por suerte, mientras espero sentada en la mesa de la cocina a que mi viejo termine de bañarse para que vayamos a caminar, de frente a la puerta abierta que da al jardín todo pintado por los vestigios que dejó la lluvia de la noche, tengo una taza de café muy caliente.
El otro día se vino el mundo abajo. Llovió como pocas veces en mi vida vi llover. El cielo estaba completamente negro y se apagaba y se prendía constantemente por los relámpagos y los rayos. Había un viento de puta madre, Y yo estaba parada en el medio de la calle vacía, descalza, con el pelo suelto (todo enredado, obvio) que se volvía loco con las ráfagas. Cuando se largó con toda la furia me metí adentro a mirar por la ventana. Y cayó granizo y todo. Yo lo había dicho, la lluvia me quiere tanto que a donde yo voy ella va, por eso hacía falta que viniéramos nosotros para que se terminara la sequía. Imaginate que llovio tanto, tanto pero tanto, que algunos ríos se desbordaron.
Ah, y QUÉ lindo que es caminar por la calle, que un tipo te salude y te sonría y tener la certeza de que te saluda y te sonríe porque sí, porque pasás y te saluda y te sonríe, y no porque te esté mirando el orto y te salude con un tono perverso y ordinario.
Y QUÉ lindo es sentarse en el jardín, mientars atardece, a devorarte ese libro que te vuelve loca.
Lo único malo: las polillas. Te juro que las odio. Igual está todo bien, me estoy volviendo en asesina experta.
22.1.10
OH SÍ!
Después de un agradable almuerzo con Mejor Amiga y un amigo más, había decidido dejar la compra de libros para mañana, porque el calor hacía que sólo quisiera quedarme refugiada debajo de mi aire acondicionado.
Sin embargo, a eso de las 5:30, el calor ya no era tan horrible y el sol no pegaba tanto. Sumado a esto, mi madre andaba dando vueltas por el centro, así que la convencí de que mis motivos eran extremadamente nobles y hacia allí me encaminé.
Ahora estoy atravesando, por decirlo de alguna manera, una especie de orgasmo intelectual. No me compré 10 libros como quería, pero fue simplemente porque mi madre me prometió encontrarme 5 novelas que tiene quién-sabe-dónde y que asegura que me van a encantar. Entonces tuve que comprarme 6 libros. Tengo al lado mío una hermosísima pilita de 6 novelas cuyos lomos de colores me miran y me dicen hola, no sabés lo feliz que te vamos a hacer, y yo les digo sí chicos, ya lo sé. Encima hay sólo uno que parece medio nuevito. Los demás tienen las hojas amarillentas en mayor o menor grado, algunas puntitas dobladas, los lomos medio gastados, esa tipografía que sólo tienen los libros viejos y usados.
Veamos, mis adquisiciones librunas son:
El puñal de Dido (este es el relativamente nuevito que dudé en comprarme porque además es de Planeta y Planeta le publicó un libro a Cumbio, con lo cual perdió todo mi respeto, pero ese título me pudo y además los protagonistas son dos profesores de literatura).
La mujer del médico (una mina que va a París a encontrarse con su marido para su segunda luna de miel y se enamora de un tipo 10 años más joven, grr).
Laura (sólo sé que es un policial y parece bastante copado).
La luna se ha puesto (lo agarré a último momento, cuando estaba saliendo, porque es de las primeras ediciones de Seix Barral y me encantan las hojas y ese color medio cremita, medio beige de la tapa. Y además salía cinco pesos).
Café Berlín (creo que se trata de historias de un cabaret en Berlín durante la década del '30 y en la tapa hay un dibujo de una pierna con una media de red roja. De todas formas, si tiene 'café' en el título, es razón suficiente para que lo compre).
Noticias de la tarde (de esos best sellers que te meten todo en uno, asesinatos, engaños, viajes, un poco de cursilería).
Ahora puedo estar tranquila y terminar de engullir Las viudas de los jueves sin más preocupaciones.
Sin embargo, a eso de las 5:30, el calor ya no era tan horrible y el sol no pegaba tanto. Sumado a esto, mi madre andaba dando vueltas por el centro, así que la convencí de que mis motivos eran extremadamente nobles y hacia allí me encaminé.
Ahora estoy atravesando, por decirlo de alguna manera, una especie de orgasmo intelectual. No me compré 10 libros como quería, pero fue simplemente porque mi madre me prometió encontrarme 5 novelas que tiene quién-sabe-dónde y que asegura que me van a encantar. Entonces tuve que comprarme 6 libros. Tengo al lado mío una hermosísima pilita de 6 novelas cuyos lomos de colores me miran y me dicen hola, no sabés lo feliz que te vamos a hacer, y yo les digo sí chicos, ya lo sé. Encima hay sólo uno que parece medio nuevito. Los demás tienen las hojas amarillentas en mayor o menor grado, algunas puntitas dobladas, los lomos medio gastados, esa tipografía que sólo tienen los libros viejos y usados.
Veamos, mis adquisiciones librunas son:
El puñal de Dido (este es el relativamente nuevito que dudé en comprarme porque además es de Planeta y Planeta le publicó un libro a Cumbio, con lo cual perdió todo mi respeto, pero ese título me pudo y además los protagonistas son dos profesores de literatura).
La mujer del médico (una mina que va a París a encontrarse con su marido para su segunda luna de miel y se enamora de un tipo 10 años más joven, grr).
Laura (sólo sé que es un policial y parece bastante copado).
La luna se ha puesto (lo agarré a último momento, cuando estaba saliendo, porque es de las primeras ediciones de Seix Barral y me encantan las hojas y ese color medio cremita, medio beige de la tapa. Y además salía cinco pesos).
Café Berlín (creo que se trata de historias de un cabaret en Berlín durante la década del '30 y en la tapa hay un dibujo de una pierna con una media de red roja. De todas formas, si tiene 'café' en el título, es razón suficiente para que lo compre).
Noticias de la tarde (de esos best sellers que te meten todo en uno, asesinatos, engaños, viajes, un poco de cursilería).
Ahora puedo estar tranquila y terminar de engullir Las viudas de los jueves sin más preocupaciones.
18.1.10
holi, llueve
¿O no que el mundo es más lindo cuando llueve?
Podés salir a la calle a dar una vuelta y no te importan las baldosas flojas y además toda la calle es para vos porque la gente no entiende nada y abre sus paraguas y encima se refugia debajo de los techos. También podés llorar un montón así, libremente, y nadie se da cuenta. El calor huye por un rato. Los vidrios se llenan de gotitas y si es de noche parecen como estrellas pegadas al vidrio. Si abrís las ventanas entra un olor a tierra mojada que es más lindo que cualquiera (excepto, tal vez, que el olor a tostadas recién hechas, pero bueno) y, si una de tus ventanas da al lavadero, además se moja la ropa que hace un rato está colgada esperando a secarse porque el viento empuja al agua para adentro, pero no importa, porque el agua también te moja a vos un poquito. Igual si salís el agua te moja un montón y esta buenísimo porque cuando volvés toda empapada y sonriente es como si en vez de agua te hubieras mojado con revitalizante y te sentís genial. Y ni te cuento si, además, justo ayer empezaste a leer un libro que te encanta y cuando llegás de dar una vuelta todavía sigue lloviendo y como tus viejos no llegaron del laburo te podés tirar pancha en el sillón con un vaso de Levité de pomelo bien fría, tu libro, el ruido de la lluvia chocando en diferentes lugares y la ventana del living que se mueve con el viento y las hojas de los árboles que bailotean todas mojadísimas.
Lluvia, estás buenísima y te amo, ¿no te querés casar conmigo?
Podés salir a la calle a dar una vuelta y no te importan las baldosas flojas y además toda la calle es para vos porque la gente no entiende nada y abre sus paraguas y encima se refugia debajo de los techos. También podés llorar un montón así, libremente, y nadie se da cuenta. El calor huye por un rato. Los vidrios se llenan de gotitas y si es de noche parecen como estrellas pegadas al vidrio. Si abrís las ventanas entra un olor a tierra mojada que es más lindo que cualquiera (excepto, tal vez, que el olor a tostadas recién hechas, pero bueno) y, si una de tus ventanas da al lavadero, además se moja la ropa que hace un rato está colgada esperando a secarse porque el viento empuja al agua para adentro, pero no importa, porque el agua también te moja a vos un poquito. Igual si salís el agua te moja un montón y esta buenísimo porque cuando volvés toda empapada y sonriente es como si en vez de agua te hubieras mojado con revitalizante y te sentís genial. Y ni te cuento si, además, justo ayer empezaste a leer un libro que te encanta y cuando llegás de dar una vuelta todavía sigue lloviendo y como tus viejos no llegaron del laburo te podés tirar pancha en el sillón con un vaso de Levité de pomelo bien fría, tu libro, el ruido de la lluvia chocando en diferentes lugares y la ventana del living que se mueve con el viento y las hojas de los árboles que bailotean todas mojadísimas.
Lluvia, estás buenísima y te amo, ¿no te querés casar conmigo?
14.1.10
hoy, un día
Me había puesto linda, me había puesto perfume, había ordenado la casa, estaba ansiosa. Pero no lo vi. El mensaje me llegó estando en la calle. Se me hizo un nudo en la garganta. Respiré hondo. No lloré. Creí que iba a inundar mi casa cuando llegara. Pero no. Ni una lagrimita. JÁH! Igual voy a insistir hasta que me digas que te tengo harto, así es más fácil move on, viste.
Salí a la calle con una determinada cantidad de dinero en mi billetera. Pensaba derrochar bastante tiempo y la mayoría de ese dinero en una malla y el resto del dinero y un poquito de tiempo en una remera.
Lo que verdaderamente sucedió fue que invertí la mayor parte del dinero y un poquito de tiempo en comprarme una lapicera de pluma que no te puedo explicar cómo escribe y el resto del dinero y muchísimo tiempo en una librería de libros usados.
Y me inventé un pasatiempo re lindo.
Y vi Up. Disney, cada día te amo más.
Y quiero ver el capítulo 12 de esta temporada de GossipGirl pero en el único lugar que está subtitulado, a los 20 minutos los subtítulos se enloquecen y empiezan a ir mucho más rápido que los diálogos y ponele que algo entiendo, pero los adolescentes del Upper East modulan re mal. Si alguien conoce algún lugar copado para verlo, sería muy genial ☺
Salí a la calle con una determinada cantidad de dinero en mi billetera. Pensaba derrochar bastante tiempo y la mayoría de ese dinero en una malla y el resto del dinero y un poquito de tiempo en una remera.
Lo que verdaderamente sucedió fue que invertí la mayor parte del dinero y un poquito de tiempo en comprarme una lapicera de pluma que no te puedo explicar cómo escribe y el resto del dinero y muchísimo tiempo en una librería de libros usados.
Y me inventé un pasatiempo re lindo.
Y vi Up. Disney, cada día te amo más.
Y quiero ver el capítulo 12 de esta temporada de GossipGirl pero en el único lugar que está subtitulado, a los 20 minutos los subtítulos se enloquecen y empiezan a ir mucho más rápido que los diálogos y ponele que algo entiendo, pero los adolescentes del Upper East modulan re mal. Si alguien conoce algún lugar copado para verlo, sería muy genial ☺
13.1.10
pf
Obvio, este blog es tan ciclotímico como yo.
Yo soy tan ciclotímica como corresponde porque soy una pequeña adolescente en crecimiento.
Entonces lo que pasa es que un día estoy que reviento de alegría y al día siguiente me quiero bajar una botellita de cianuro con chocolate. Hay pocos grises.
En fin. La cuestión es que ayer me acosté a dormir y dormí. Desparramé un par de lágrimas, claro que sí, porque para mí llorar es tan necesario como respirar, pero no tantas como para que hoy mis ojos me pasaran recibo. Hoy me levanté y me tomé un café que estaba realmente riquísimo. Y en la heladera había melón así que comí melón. Temí por mi estabilidad emocional porque Mejor Amiga me canceló los planes de la tarde por razones más que comprensibles, así que pensé que me iba a hundir en un pozo de pesimismo y maquinación, pero no.
No entiendo muy bien qué pasa adentro mío, ya ni me gasto demasiado en descifrarme, pero a veces me doy algunas pistas que me facilitan un poco las cosas.
Resulta que cuando M me dijo que no podía hacer nada hoy, me solté el pelo y me encantó como estaba porque había un montón de bucles re lindos. Después me puse una remera viejísima roja que hacía siglos que no usaba, un jean que tenía re abandonado y las converse negras. Siendo las cuatro y media de la tarde, me armé con Macarena y las llaves, dejé el celular tirado en la cama y salí a dar vueltas a la plaza. Estaba fresquito y había un chico paseando a su perro con el que intercambié miradas las 3 veces que nuestras vueltas se intersectaron.
Me sentí genial caminando así, sola con mi música y nadie más. Me sentí tranquila. Casi tanto como me sentía mientras estaba con J o un par de horas después de estar con él.
Después volví y me hice una merienda re rica y la disfruté conmigo y agregué un montón de palabras a mi lista de palabras preferidas (no me digas que clepsidra no suena genial, lástima que es un reloj de agua o algo así y no es algo que se pueda incluir en el vocabulario de todos los días).
Me sorprendí porque había pasado ya toda la tarde y yo estaba perfectamente tranquila. Pensé que tal vez, finalmente, había hecho uno de esos clicks que te resetean algo adentro o que se me había activado la glándula que secreta seguridad, esa seguridad que hasta ahora siempre me había dado la presencia de alguien más. Hoy ninguna canción me puso considerablemente triste. Hoy decidí que aunque todavía no sepa what's-up-with-me, quiero dejar de inventarme historias en la cabeza. Mejor Amiga y un sujeto más opinan que le di demasiada importancia a una conversación-mala-onda de ayer. De cualquier manera, quiero dejar de ser tan monotemática y para eso tengo que aclarar algunos puntos y a otra cosa mariposa. Por lo tanto, mañana hablaré y trataré de que hable (claro, siempre y cuando acepte verme).
Qué placentero es hacer catarsis toda desordenada.
Empecé a leer un policial sobre un secuestro en Londres que está buenísimo.
Mañana me voy a comprar una malla nueva y, si me sobra cash, una remera.
Quiero empezar la facultad.
Quiero empezar francés.
Quiero ir a jazz. Ahora.
Me quiero ir a Córdoba.
Me quiero hamacar.
Tal vez debería irme a dormir.
Qué entrada tan larga, creo que me daría mucha paja leerla.
17.12.09
Tomé dos decisiones muy importantes en mi vida.
Número uno*: no voy a sentir más culpa por no terminar un libro. Te empiezo a leer, le pongo onda, llego a la mitad y seguís sn gustarme, te cierro, te guardo y empiezo con otro.
Número dos: que el dentista se meta su "no más de una tacita chiquita por día" donde más le guste, pero no en mi boca. Ya es suficiente con los buches inmundos de agua oxigenada.
*esta decisión estuvo fuertemente influída por el hecho de que mi librería de cabecera haya mandado por mail su enorme lista de ofertas y mi genial madre me haya comprado 4 novelas que me hacen babosearme sólo con el título y que me miran desde una ordenada pilita sobre la mesita de luz.
Número uno*: no voy a sentir más culpa por no terminar un libro. Te empiezo a leer, le pongo onda, llego a la mitad y seguís sn gustarme, te cierro, te guardo y empiezo con otro.
Número dos: que el dentista se meta su "no más de una tacita chiquita por día" donde más le guste, pero no en mi boca. Ya es suficiente con los buches inmundos de agua oxigenada.
*esta decisión estuvo fuertemente influída por el hecho de que mi librería de cabecera haya mandado por mail su enorme lista de ofertas y mi genial madre me haya comprado 4 novelas que me hacen babosearme sólo con el título y que me miran desde una ordenada pilita sobre la mesita de luz.
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