Años luz de sabér realmente qué quiero, cómo lo quiero y a años luz de llegar a ese punto.
No está mal, porque el camino lo tengo. Creo.
Años luz de tener certezas absolutas.
Años luz de entender por qué quiero llorar.
Años luz de entender por qué no entiendo si hasta hace un par de días entendía.
Años luz de bancarme cosas que me hacían mal. Años luz emocionales, pocos meses reales. Es como la equivalencia entre nuestros años y los años de los perros, o de las mariposas.
Años luz de sentir cosas que me necrotizaban pedacitos de alma y de cerebro.
Años luz de gente con la que no quiero cruzarme nunca más, pero que a la vez espero cruzarme en 20 años, espero poder abrazar a esa gente y decir "che, tanto tiempo, ¿qué es de tu vida?".
Años luz de esconderme de lo que no estaba tan bueno sólo por el miedo a que fuera peor.
Hubo un momento donde, desde lo más profundo, creía que antes había sido más feliz. Todo tiempo pasado fue mejor.
NO. MENTIRA. Me da placer decir y creer, tan profundamente como antes, que lo que pasó es lo que fue y nada más. Estuvo buenísimo, fue una mierda, me sirvió para entender, para aprender, para relajar (un poco). Lo realmente bueno es lo que se viene. O al menos pensar que lo realmente bueno es lo que se viene. Si no, ¿para qué? ¿para qué escribiría? ¿para qué dibujaría? ¿para qué estudiaría medicina? ¿para qué sería ayudante de cátedra? ¿para qué bailaría? ¿para qué querría viajar? ¿para qué trataría de solucionar los ratos de angustia con chocolates y novio? ¿para qué me hubiera enamorado? ¿para qué, si no pensara que lo que está por venir es siempre mejor? ¿para qué me compraría ropa de fiesta a pesar de que salgo con menos frecuencia que la del 180? Porque espero que cada día sea mejor que el anterior, porque espero que este año sea mejor que el anterior y que el que viene supere todavía más a este.
Uh, re densa. Me puse re densa mal. Es que estuve comiendo un dulce de higos increíble (sin azúcar, ideal para ataques de ansiedad), pero re denso. Como yo.
Creo que acabo de ver salir por la puerta de calle al primer bajón de domingo del año.
Y ahora que se fue, puedo seguir preparando mi clase.
Sean felices, caminen mucho, coman chocolate, usen perfume para la ropa y aritos de colores. Y calzoncillos y bombachas divertidas.
Mostrando entradas con la etiqueta domingo. Mostrar todas las entradas
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16.3.14
9.9.12
de mañanas de domingo
Quiero que sea ahora por mucho tiempo. Que no avance el día, que no pasen los colectivos, que todos estén durmiendo, que queden cosas geniales para estudiar, que no haga tanto frío, que queden muchos cafés.
Quiero seguir teniendo ganas, seguir con el olor a recién lavado en el pelo, que la otra que vive en mi cabeza esté tan relajada y no histérica.
Quiero que siga pareciendo que todo está bien y que va a estar mejor porque así tiene que ser y no podría ser de otra manera.
Rise and shine.
Quiero seguir teniendo ganas, seguir con el olor a recién lavado en el pelo, que la otra que vive en mi cabeza esté tan relajada y no histérica.
Quiero que siga pareciendo que todo está bien y que va a estar mejor porque así tiene que ser y no podría ser de otra manera.
Rise and shine.
15.7.12
y de pronto
Tengo un secreto. Un gran secreto. O ni tan gran, pero el hecho de que mi mejor amiga no lo sepa lo hace muy grande. Me gusta tener un secreto, hacía mucho que no tenía uno, o al menos uno así.
Y es un secreto que no me había imaginado. Ni siquiera cuando lo creé. Y es un secreto que se sumó a la inmensa pila de cosas que me gustan, como el té de La Virginia de frutas tropicales o como las Bic Glam, que tienen brillo y escriben muy finito. O como mi cuaderno nuevo o como mis 3 remeras nuevas. O como que estoy flaca linda. O como que estamos en la mitad del año y estoy pensando que está siendo un gran año, diría que el mejor en mucho mucho mucho tiempo, pero falta una mitad entera y no la voy a quemar diciendo nada.
Pero hace frío, está nublado, hay mucho té, muchos capítulos de Pretty Little Liars, un gran secreto y un apunte esperando por mí. Gol. Golazo.
Y es un secreto que no me había imaginado. Ni siquiera cuando lo creé. Y es un secreto que se sumó a la inmensa pila de cosas que me gustan, como el té de La Virginia de frutas tropicales o como las Bic Glam, que tienen brillo y escriben muy finito. O como mi cuaderno nuevo o como mis 3 remeras nuevas. O como que estoy flaca linda. O como que estamos en la mitad del año y estoy pensando que está siendo un gran año, diría que el mejor en mucho mucho mucho tiempo, pero falta una mitad entera y no la voy a quemar diciendo nada.
Pero hace frío, está nublado, hay mucho té, muchos capítulos de Pretty Little Liars, un gran secreto y un apunte esperando por mí. Gol. Golazo.
8.7.12
empalagosa al mango
Siendo hoy 8 de julio de 2012 y habiendo pasado 19 horas con 32 minutos y quién sabe cuántos segundos desde el comienzo de este día, vengo a decir que hace mucho que no me sentía tan bien porque sí.
Porque antes de entrar a bañarme me miré en el espejo en ropa interior, despeinada y con el delineador corrido y pensé flaca, qué linda que estás.
Porque hoy hice reír a mi mejor amiga en el medio de un círculo vicioso de bajón y chocolate de mala calidad y la obligué a salir a caminar y a comprar sopitas Knorr light de su gusto preferido.
Porque en vez de tener 4 opciones de salida y que se me cancelaran las 4 al hilo, tenía una que se canceló y surgió otra que se canceló y surgió otra que se canceló y surgió otra, que se confirmó.
Porque ayer me quedé con las chicas jugando a la podrida (o a las bazas, según quién lo explique) hasta las 5 de la mañana escuchando Shakira y tomando café con leche.
Porque el viernes empecé a leer el último libro que me compré de mi autor preferido y en cada oración recordé por qué es mi autor preferido.
Porque existe la posibilidad de que consiga entradas gratis para el cine jueves por medio para ir con mi amiga del laburo y porque el jueves vimos A Roma con amor y yo amo a Woody.
Porque todavía tengo ropa interior por estrenar.
Porque encontré en Pretty Little Liars mi nueva serie superficial.
Porque pinté un estante y quedó hermoso.
Porque me encanta el frío y mi ropa nueva de invierno y mis botas nuevas y levantarme al mediodía.
Porque desde hace muchos meses puedo seguir diciendo que, a pesar de todo, estoy bien por mí y para mí.
13.6.12
¡epa!
Me colgué un poquito, no mucho. Quiero escribir banda de cosas, pero me da fiaca el sólo hecho de pensar lo larguísimo que quedaría esto. Pero ya me acostumbré a que las cosas que me suceden queden acá, me va la de mirar entradas viejas, así que voy a escribir cosas para que sean viejas en un par de meses y así las puedo mirar y ver qué estaba sucediendo en mi vida.
Mr. Cortado en Jarrito se puso media pila y se la sacó: me invitó a salir y me dejó plantada. PERO guarda, la siguiente vez que me vio me dejó en el platito del café un papelito muy cursi que me recontra derritió porque, admitámoslo, Perdón! :( Otra oportunidaaaaad, porfa! ablanda a cualquiera. O sea, con la carita triste incluida. Y con linda letra. Ya fue. Así que bueno, salimos nomás. Sucedió que estuvo buenísimo y es un flaco del cual jamás podría enamorarme, ni siquiera podría gustarme intensamente, por lo que no queda otra que sea 0 drama y banda de pasarla bien. Y eso es bueno.
Estar viviendo sola es una fiesta. Rutina de domingo a la noche: cena con mejor amiga+graduados+manicura. O sea, dale.
Tengo una amiga de laburo. Es genial eso, me siento re madura porque tengo una amiga en el laburo (y más madura aún diciéndolo así...e' lo que hay). Es todo muy divertido y armamos listas de música que duran toda la tarde y bailamos. Y también atendemos a la gente y trabajamos, ojo. Pero siempre bailando.
Y ponele, nada que ver, pero ayer, cuando me fui a comprar galletitas, Mr. Cortado en Jarrito me acompañó y me dijo que me quería volver a ver. Y empecé a ver a mi ex-ex, lo cual es raro. Me parece que me volví medio perra. Igual creo que me lo merezco porque siempre fui una santita horrible. O sea, no horrible, pero se entiende el concepto. Y me quiero divertir y quiero pasarla bien y quiero no maquinar todo el tiempo y quiero no tener ganas de llorar y no sentir que se me va el corazón por la cañería cuando me enjuago el shampoo: quiero que me agarren de la cintura y me partan la boca. Y nada más. De última capaz un heladito, un Gancia, nada más. Puta madre, che.
En simultáneo yo estudio un montón, viste (no, en serio, estoy durmiendo poqui poqui poquito). Y no sabés todos los esmaltes, aritos y ropa que me estoy comprando. Una locura esto.
Y para colmo, mañana arranca Puro diseño. Mi sueldo de este mes va a desaparecer antes de nacer.
Mr. Cortado en Jarrito se puso media pila y se la sacó: me invitó a salir y me dejó plantada. PERO guarda, la siguiente vez que me vio me dejó en el platito del café un papelito muy cursi que me recontra derritió porque, admitámoslo, Perdón! :( Otra oportunidaaaaad, porfa! ablanda a cualquiera. O sea, con la carita triste incluida. Y con linda letra. Ya fue. Así que bueno, salimos nomás. Sucedió que estuvo buenísimo y es un flaco del cual jamás podría enamorarme, ni siquiera podría gustarme intensamente, por lo que no queda otra que sea 0 drama y banda de pasarla bien. Y eso es bueno.
Estar viviendo sola es una fiesta. Rutina de domingo a la noche: cena con mejor amiga+graduados+manicura. O sea, dale.
Tengo una amiga de laburo. Es genial eso, me siento re madura porque tengo una amiga en el laburo (y más madura aún diciéndolo así...e' lo que hay). Es todo muy divertido y armamos listas de música que duran toda la tarde y bailamos. Y también atendemos a la gente y trabajamos, ojo. Pero siempre bailando.
Y ponele, nada que ver, pero ayer, cuando me fui a comprar galletitas, Mr. Cortado en Jarrito me acompañó y me dijo que me quería volver a ver. Y empecé a ver a mi ex-ex, lo cual es raro. Me parece que me volví medio perra. Igual creo que me lo merezco porque siempre fui una santita horrible. O sea, no horrible, pero se entiende el concepto. Y me quiero divertir y quiero pasarla bien y quiero no maquinar todo el tiempo y quiero no tener ganas de llorar y no sentir que se me va el corazón por la cañería cuando me enjuago el shampoo: quiero que me agarren de la cintura y me partan la boca. Y nada más. De última capaz un heladito, un Gancia, nada más. Puta madre, che.
En simultáneo yo estudio un montón, viste (no, en serio, estoy durmiendo poqui poqui poquito). Y no sabés todos los esmaltes, aritos y ropa que me estoy comprando. Una locura esto.
Y para colmo, mañana arranca Puro diseño. Mi sueldo de este mes va a desaparecer antes de nacer.
4.3.12
los delirios de la piba 2.0
No encuentro la playlist adecuada. No logro que ninguna canción me encuentre.
Me saco las cutículas, me limo las uñas, me pinto con calcio, me doy otra mano, espero a que se seque el esmalte. Es domingo a la tarde y yo podría estar en un asado al que no fui porque era demasiado lejos y me dolía la panza.
No quiero pensar en lo que estoy pensando pero claramente estoy pensando en lo que no quiero pensar, porque a veces no puedo evitarlo y esta vez es una de esas veces. Por suerte mi semana está a full, con lo cual nada de seguir pensando en la semana. Bien. Pero no.
Hacía un bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen tiempo que no pensaba. Pero ahora estoy pensando.
Me viste en la calle -estoy segurísima de que me viste-, te diste vuelta, me viste, me viste y ni siquiera hiciste el gestito de hola con la mano, de lejos. No puedo evitar pensar un poco. Tampoco pude evitar la segunda persona. C'mon ¿tenemos 14 años y yo no me había enterado? Colgué banda con mi año de nacimiento, se ve.
En otras noticias, en unos 10 días empiezo la facu. Es un buen flash, sobre todo porque siempre que estoy por entrar en cosas importantes, pienso dónde estaba parada en el mismo segundo del año anterior. Si ahora lo pienso, me dan ganas de ir a ese lugar y decirme que me quede tranquila, que las cosas se van a poner muy copadas después, y que un año más adelante todo va a estar realmente bien. Y eso me molesta, creo, porque es como si me tuviera pena a mí misma. O sea, no ahora, sino a la "mí misma" de hace un año. Y no esta bueno tenerse pena, ni ahora ni hace un año ni mañana. Y quiero pensar que ya no voy a generarme situaciones que después hagan que me de pena a mí misma, o sea a la "mí misma" de antes pero después.
Para colmo, esas cosas que carecen de sentido: estaba buscando una cosa en mi agenda de Maitena de este año y miré la página que viene antes de la primera página del año y hay un coso que dice algo así como este año se termina el mundo, cosas que tengo que hacer antes de morir, y yo puse (creo que no del todo sobria) volver a enamorarme. O sea, en serio, dale, no ponés eso al principio de tu agenda, ¿sos tarada? La repsuesta es evidente, está clarísimo que sos tarada, pero ¿tan tarada? Cris Morena, ¿estás ahí?
Creo que me está haciendo falta un café, una novela, un conjunto nuevo de Caro Cuore, un corazón a estrenar.
Me saco las cutículas, me limo las uñas, me pinto con calcio, me doy otra mano, espero a que se seque el esmalte. Es domingo a la tarde y yo podría estar en un asado al que no fui porque era demasiado lejos y me dolía la panza.
No quiero pensar en lo que estoy pensando pero claramente estoy pensando en lo que no quiero pensar, porque a veces no puedo evitarlo y esta vez es una de esas veces. Por suerte mi semana está a full, con lo cual nada de seguir pensando en la semana. Bien. Pero no.
Hacía un bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen tiempo que no pensaba. Pero ahora estoy pensando.
Me viste en la calle -estoy segurísima de que me viste-, te diste vuelta, me viste, me viste y ni siquiera hiciste el gestito de hola con la mano, de lejos. No puedo evitar pensar un poco. Tampoco pude evitar la segunda persona. C'mon ¿tenemos 14 años y yo no me había enterado? Colgué banda con mi año de nacimiento, se ve.
En otras noticias, en unos 10 días empiezo la facu. Es un buen flash, sobre todo porque siempre que estoy por entrar en cosas importantes, pienso dónde estaba parada en el mismo segundo del año anterior. Si ahora lo pienso, me dan ganas de ir a ese lugar y decirme que me quede tranquila, que las cosas se van a poner muy copadas después, y que un año más adelante todo va a estar realmente bien. Y eso me molesta, creo, porque es como si me tuviera pena a mí misma. O sea, no ahora, sino a la "mí misma" de hace un año. Y no esta bueno tenerse pena, ni ahora ni hace un año ni mañana. Y quiero pensar que ya no voy a generarme situaciones que después hagan que me de pena a mí misma, o sea a la "mí misma" de antes pero después.
Para colmo, esas cosas que carecen de sentido: estaba buscando una cosa en mi agenda de Maitena de este año y miré la página que viene antes de la primera página del año y hay un coso que dice algo así como este año se termina el mundo, cosas que tengo que hacer antes de morir, y yo puse (creo que no del todo sobria) volver a enamorarme. O sea, en serio, dale, no ponés eso al principio de tu agenda, ¿sos tarada? La repsuesta es evidente, está clarísimo que sos tarada, pero ¿tan tarada? Cris Morena, ¿estás ahí?
Creo que me está haciendo falta un café, una novela, un conjunto nuevo de Caro Cuore, un corazón a estrenar.
12.12.11
es como que estoy poseída
Verdaderamente creo que el espíritu de Cris Morena se me metió por la nariz.
Posta.
No sé si no qué onda.
Salí al balcón aprovechando el vientito para despedir mi última noche de casa mía sola. Salí al balcón
como si fuera Scarlett Johanshon y tuviera derecho. Me refiero a que salí al balcón en remera, culotte y saquito (por el vientito el saquito).
Vientito. Viento. Ese frescor que no sentía hacía mucho. Salí y me estiré en el piso de mi balcón, que no es muy amplio, pero alcanza.
Salí y no sé. Empecé a pensar.
Salí y no sé. Empecé a pensar.
¿Viste cuando pensás? Parecía que pensaba como cuando es fin de año y uno piensa en todo. No estamos tan lejos de fin de año igual, pero todavía no es momento de pensar en todo. O sí, no sé.
La cuestión es que yo estaba ahí, tirada, pensando en todo, teniendo un toque de frío, pero frío bien, ese frío que decís "qué lindo frío". Y estando así tirada mirando el cielo, que no está particularmente bonito, me puse a pensar en qué bonito todo.
En realidad no, no qué bonito, sino más bien "qué bien todo". No sé muy bien a que me refiero con "qué bien todo".
Estaba así tirada, pensando, y se me ocurrió preguntarme, si tuviera una máquina del tiempo, a dónde volvería, en qué lugar me gustaría aparecer o en qué momento querría quedarme. Me puse a pensar y se me ocurrieron muchísimos momentos realmente geniales, muchísimos lugares alucinantes a los que podría llegar querer aferrarme, pero ninguno me cerraba, ninguno, incluso los que me parecían más que obvios hasta hace no mucho.
Y ahí me di cuenta de que estaba definitivamente poseída por Cris Morena.
Llegué a la conclusión de que no volvería a ningún lado, me quedaría hoy, en mi balcón, con el vientito, con el cielo que ni fu ni fa. Me quedaría (guarda con esto) con lo que tengo ahora porque esto es lo que soy, lo que fui haciendo. Me quedaría con las baldositas de mi balcón esta noche, sabiendo que eso significa que me falta cerrar muchas cosas, que no estoy ni cerca de poder empezar tantas otras y que hay otro montón de cosas que ya no van a volver. Y (sigo, eh) me quedaría con todo esto no sé por qué. Porque es mío. Porque estoy rodeada, de repente, de dramas que valen la pena ser dramatizados. Eso. Eso. Son dramas bien encaminados, que no sé cómo irán a terminar, pero que me dan ganitas de hacerlos llegar a algún lado.
Después se me ocurrieron muchísimas estupideces, cosas que exceden a lo que una le atribuiría a estar poseída por Cris. Ahí decidí entrar.
Igual la sensación no se fue (y espero que se quede un tiempitín más, porque es realmente linda).
30.10.11
(...)
Nada.
O sea, realmente nada.
Me gusta escribir los domingos a la mañana, por eso. Y no es que tenga algo que decir, blanco absoluto. Pero me gusta el hecho de estar tipeando y que afuera de la ventana sea domingo a la mañana. Adentro de la ventana vienen siendo todos los días bastannnnnnnnte iguales. Pero afuera los días evidentemente van cambiando y ahora que es domingo a la mañana está bueno. Lo que no está bueno es que por culpa de este momento del año, académicamente hablando, llegué a un punto en el que considero que a los 12 años, con "pancita de bebé", pelo atado en una colita baja con raya al medio asquerosamente perfecta, ropa de 47 street y los anillos de pompones que se pusieron de moda con Rebelde Way, estaba más sexy que ahora. Y cada vez que me miro en el espejo se hace peor. Soy un panda en cautiverio y voy vagando por mi casa con mis ojeras divinas y una taza de café que se rellena cada hora. Está bien igual, no me molesta, siempre y cuando pueda seguir rellenando mi taza de la ovejita con café y no se agoten mis bic rosas ni mi bolsita de resaltadores.
Sin embargo, para qué mentir, espero con ansias el día en que apruebe el último final y pueda recordar qué se siente salir a la calle un sábado a la tarde y dormir hasta las 12 un domingo.
O sea, realmente nada.
Me gusta escribir los domingos a la mañana, por eso. Y no es que tenga algo que decir, blanco absoluto. Pero me gusta el hecho de estar tipeando y que afuera de la ventana sea domingo a la mañana. Adentro de la ventana vienen siendo todos los días bastannnnnnnnte iguales. Pero afuera los días evidentemente van cambiando y ahora que es domingo a la mañana está bueno. Lo que no está bueno es que por culpa de este momento del año, académicamente hablando, llegué a un punto en el que considero que a los 12 años, con "pancita de bebé", pelo atado en una colita baja con raya al medio asquerosamente perfecta, ropa de 47 street y los anillos de pompones que se pusieron de moda con Rebelde Way, estaba más sexy que ahora. Y cada vez que me miro en el espejo se hace peor. Soy un panda en cautiverio y voy vagando por mi casa con mis ojeras divinas y una taza de café que se rellena cada hora. Está bien igual, no me molesta, siempre y cuando pueda seguir rellenando mi taza de la ovejita con café y no se agoten mis bic rosas ni mi bolsita de resaltadores.
Sin embargo, para qué mentir, espero con ansias el día en que apruebe el último final y pueda recordar qué se siente salir a la calle un sábado a la tarde y dormir hasta las 12 un domingo.
11.9.11
hoy es domingo y los domingos no tengo sentido
Quiero decorar un monoambiente. Quiero comer una naranja con un agujerito en el medio y azúcar. Quiero irme a la mierda. Quiero que haga calor para salir al balcón a la madrugada en short y mirar un rato. Quiero flotar cuando bailo. Quiero un helado de menta granizada. Quiero tener un consultorio y recetarios con mi nombre. Quiero despertarme un domingo a la mañana, tomar leche con zucaritas y mirar Don gato y su pandilla. Quiero una notebook. Quiero putearte. Quiero una barra para estirar en mi pieza. Quiero un árbol de manzanas en mi ventana. Quiero revolcarme en el pasto de la costanera y después tomarme unos mates. Quiero que los días tengan 37 horas. Quiero poner stop en mi cabeza de telgopor. Quiero que se vayan los granitos. Quiero la caja de lápices Faber Castel que sale $1000. Quiero saber todo lo que tengo que saber. Quiero dormir. Quiero un Dr. Lemon. Quiero poder escribir los nudos. Quiero que el Black XS no se termine nunca. Quiero un jean.
21.8.11
raro raro raro raro
Que sea el día del niño.
Raro. Muy raro. Rarísimo raro.
Me regalaron Caídos del mapa IX.
Es como si tuviera 11 otra vez. Pero eso no es lo raro.
Feliz día del niño :)
Raro. Muy raro. Rarísimo raro.
Me regalaron Caídos del mapa IX.
Es como si tuviera 11 otra vez. Pero eso no es lo raro.
Feliz día del niño :)
3.7.11
disculpe las molestias ocasionadas
Este va a ser un post largo, desordenado, probablemente cursi, en muchos sentidos desubicado y, muy posiblemente, aburrido (para cualquiera que no sea yo, que lo estoy escribiendo). Es domingo a la noche y los domingos a la noche, más que nada los últimos, estoy tan harta, tan cansada, tan muéransetodos, que no me importa, necesito sacarlo, escupirlo, vomitarlo, desparramarlo.
Me percaté de que hace mucho que no escribo en segunda persona. En una específica segunda persona. Es bueno eso, porque pensé que me iba a ser indispensable escribir en segunda persona por mucho tiempo más, pero no. Hoy me doy ese lujo por la sencilla razón de que es domingo a la noche, y ya dije qué pasa un domingo a la noche.
Sinceramente, no creo que alguna vez vayas a leer esto, dudo que hayas leído más que dos o tres textos alusivos o algo después del 1 de mayo, que fue una noche bastante desagradable. No importa. Me descarga más si escribo en segunda persona.
Hoy me di cuenta de que el jueves es 7. Es un día bastante significativo por dos razones. Primero porque rindo histología, jodido. Segundo, porque es 7 de julio. Un año desde que te dije "el chico sin la rosa en la cabeza", y me sonreíste y entramos en Starbucks (capaz ni te acordabas, o capaz ni sabías que había sido 7, pero bueni). Qué sé yo, cosas que pasan. Probablemente (no, probablemente no, seguramente) no sea lo ideal hablar de estas cosas ahora, no tienen ningún sentido, pero todavía es domingo.
Me di cuenta, también, de que ya hace bastante que no duele. No duele para nada. Ahora, eso no implica que (de esto también me di cuenta hoy) no haya pasado un sólo día sin que aparecieras, aunque sea un ratito, en mi cabeza. A veces pesa más, a veces pesa menos. No duele, y recién estamos empezando julio (eso quiere decir que todavía no es agosto... y ya no duele). A veces, cuando esos ratitos se prolongan más de lo que quisiera, me pregunto si en algún momento esos ratitos van a dejar de existir, si en algún momento vas a ser un recuerdo que reviso cada tanto, si quiero que en algún momento te apiles con los demás recuerdos. Claramente no lo sé (si no puedo decidirme por empezar teatro, danza contemporánea o volver a árabe, menos puedo decidir algo tan abstracto y gordo... y no, no te estoy diciendo gordo).
Siento que pasó una eternidad, mucho más que dos meses (bueno, oki, pasaron más de dos meses, no importa). El viernes pasé por esa esquina, que ahora me cae bastante mal, y me puse a llorar sin querer, sin pensarlo. Por suerte estaba yendo a jazz y se me pasó rápido. Y me di cuenta de algo más. Me di cuenta de que empezó a doler menos (y dejó de doler) cuando, de alguna forma, me empecé a enojar. Es TANTO más fácil estando enojada, pero TANTO, que no se puede creer. Y no es que tenga una razón coherente, no, no, pero la distancia hace eso, hace que una pueda manejar los recuerdos como más le plazcan (tampoco tanto, pero se entiende el punto), y si quiero darles color enojoso, listo, lo hago. Y lo descubrí hace no mucho, y fue útil. Obvio que no es nada personal, de hecho estoy esperando a poder dejar de hacerlo y que siga sin doler. Pero por ahora estoy así, no sé si bien, pero estoy así, tengo un rimmel nuevo y empecé a hacer dieta para bajar los kilos horribles que me di el lujo de subir para llenar ese vacío de gila descorazonada. Estoy así, pensando en irme a la costa con mis amigas, pensando en eso y pensando en que si estoy enojada es más fácil. Pensando en que todo me toma mi tiempo, mi bueeeeeeeeeen tiempo (nada nuevo igual, por algo este blog se llama como se llama, por algo una justificación que se usa mucho a mi alrededor es "bueno, sos Gabi") y que esto claramente no es la excepción, pero que lo estoy manejando muchísimo mejor de lo que jamás pensé que lo iba a poder manejar (aunque parezca que estoy hablando de algo que pasó hace 3 días y eso le saque seriedad a todo lo que estoy diciendo). Y ya que estamos siendo sinceros (bah, yo estoy siendo sincera... y tampoco sé bien para con quién), voy a decir que es obvio que de a ratos me agarran esos ataques de fantasía, de palabras que alguuuuuuuna vez dijimos (dijiste, básicamente) y que ahora, vistas desde este otro lugar (bueno, malo, blanco, negro, sí, no, 12 de la noche), podrían cobrar otro significado. Me agarran esos ataques, más que nada, cuando miro series, particularmente, The O.C. (Detalle: en la segunda temporada, si no me equivoco, una vez Ryan va a la casa de Lindsay a decirle que quiere salir con ella o que lo quiere intentar o algo del estilo, y ella le dice que no, que ya no, no me acuerdo por qué, y se vuelve adentro a estudiar. Un rato después, la muy forra (muy forra conmigo, claramente) lo va a buscar y le dice, textual: "cuando estudio pongo al final de la página un puntito rojo por cada vez que tuve que leer esa página, y así mido qué tan concentrada estoy. Cuando te fuiste me quise poner a leer. Al final de la página había 11 puntitos". Ahí lloré como una conchuda, lloré muchísimo, puteé como la mejor, les pegué innumerables patadas a los pufs y revoleé como tres peluches). Series de mierda que hacen que una se imagine cosas que no. Series de mierda que hacen que me acuerde de cosas que me complican horriblemente creerme que estoy enojada y que hacen que encontrar cosas que pensaba que tenía guardadas, que tenían que estar guardadas (como una cuerda de una guitarra, por ejemplo, o un cd de canciones para dormir) sean un baldazo de agua helada con un frío como este.
Bien, tal y como advertí, post largo, aburrido, denso, sin sentido (para todo el mundo, claro, menos para mí), desordenado y desubicado (para vos, si es que lo llegás a leer alguna vez).
Ah, ¿sabés qué más? Me di cuenta de que nunca te etiqueté.
Mala mía.
Y espero que estés bien, verdaderamente bien.
(está todo bien, porque todavía es domingo, todavía vale escribir cosas así sin ganarse insultos)
Me percaté de que hace mucho que no escribo en segunda persona. En una específica segunda persona. Es bueno eso, porque pensé que me iba a ser indispensable escribir en segunda persona por mucho tiempo más, pero no. Hoy me doy ese lujo por la sencilla razón de que es domingo a la noche, y ya dije qué pasa un domingo a la noche.
Sinceramente, no creo que alguna vez vayas a leer esto, dudo que hayas leído más que dos o tres textos alusivos o algo después del 1 de mayo, que fue una noche bastante desagradable. No importa. Me descarga más si escribo en segunda persona.
Hoy me di cuenta de que el jueves es 7. Es un día bastante significativo por dos razones. Primero porque rindo histología, jodido. Segundo, porque es 7 de julio. Un año desde que te dije "el chico sin la rosa en la cabeza", y me sonreíste y entramos en Starbucks (capaz ni te acordabas, o capaz ni sabías que había sido 7, pero bueni). Qué sé yo, cosas que pasan. Probablemente (no, probablemente no, seguramente) no sea lo ideal hablar de estas cosas ahora, no tienen ningún sentido, pero todavía es domingo.
Me di cuenta, también, de que ya hace bastante que no duele. No duele para nada. Ahora, eso no implica que (de esto también me di cuenta hoy) no haya pasado un sólo día sin que aparecieras, aunque sea un ratito, en mi cabeza. A veces pesa más, a veces pesa menos. No duele, y recién estamos empezando julio (eso quiere decir que todavía no es agosto... y ya no duele). A veces, cuando esos ratitos se prolongan más de lo que quisiera, me pregunto si en algún momento esos ratitos van a dejar de existir, si en algún momento vas a ser un recuerdo que reviso cada tanto, si quiero que en algún momento te apiles con los demás recuerdos. Claramente no lo sé (si no puedo decidirme por empezar teatro, danza contemporánea o volver a árabe, menos puedo decidir algo tan abstracto y gordo... y no, no te estoy diciendo gordo).
Siento que pasó una eternidad, mucho más que dos meses (bueno, oki, pasaron más de dos meses, no importa). El viernes pasé por esa esquina, que ahora me cae bastante mal, y me puse a llorar sin querer, sin pensarlo. Por suerte estaba yendo a jazz y se me pasó rápido. Y me di cuenta de algo más. Me di cuenta de que empezó a doler menos (y dejó de doler) cuando, de alguna forma, me empecé a enojar. Es TANTO más fácil estando enojada, pero TANTO, que no se puede creer. Y no es que tenga una razón coherente, no, no, pero la distancia hace eso, hace que una pueda manejar los recuerdos como más le plazcan (tampoco tanto, pero se entiende el punto), y si quiero darles color enojoso, listo, lo hago. Y lo descubrí hace no mucho, y fue útil. Obvio que no es nada personal, de hecho estoy esperando a poder dejar de hacerlo y que siga sin doler. Pero por ahora estoy así, no sé si bien, pero estoy así, tengo un rimmel nuevo y empecé a hacer dieta para bajar los kilos horribles que me di el lujo de subir para llenar ese vacío de gila descorazonada. Estoy así, pensando en irme a la costa con mis amigas, pensando en eso y pensando en que si estoy enojada es más fácil. Pensando en que todo me toma mi tiempo, mi bueeeeeeeeeen tiempo (nada nuevo igual, por algo este blog se llama como se llama, por algo una justificación que se usa mucho a mi alrededor es "bueno, sos Gabi") y que esto claramente no es la excepción, pero que lo estoy manejando muchísimo mejor de lo que jamás pensé que lo iba a poder manejar (aunque parezca que estoy hablando de algo que pasó hace 3 días y eso le saque seriedad a todo lo que estoy diciendo). Y ya que estamos siendo sinceros (bah, yo estoy siendo sincera... y tampoco sé bien para con quién), voy a decir que es obvio que de a ratos me agarran esos ataques de fantasía, de palabras que alguuuuuuuna vez dijimos (dijiste, básicamente) y que ahora, vistas desde este otro lugar (bueno, malo, blanco, negro, sí, no, 12 de la noche), podrían cobrar otro significado. Me agarran esos ataques, más que nada, cuando miro series, particularmente, The O.C. (Detalle: en la segunda temporada, si no me equivoco, una vez Ryan va a la casa de Lindsay a decirle que quiere salir con ella o que lo quiere intentar o algo del estilo, y ella le dice que no, que ya no, no me acuerdo por qué, y se vuelve adentro a estudiar. Un rato después, la muy forra (muy forra conmigo, claramente) lo va a buscar y le dice, textual: "cuando estudio pongo al final de la página un puntito rojo por cada vez que tuve que leer esa página, y así mido qué tan concentrada estoy. Cuando te fuiste me quise poner a leer. Al final de la página había 11 puntitos". Ahí lloré como una conchuda, lloré muchísimo, puteé como la mejor, les pegué innumerables patadas a los pufs y revoleé como tres peluches). Series de mierda que hacen que una se imagine cosas que no. Series de mierda que hacen que me acuerde de cosas que me complican horriblemente creerme que estoy enojada y que hacen que encontrar cosas que pensaba que tenía guardadas, que tenían que estar guardadas (como una cuerda de una guitarra, por ejemplo, o un cd de canciones para dormir) sean un baldazo de agua helada con un frío como este.
Bien, tal y como advertí, post largo, aburrido, denso, sin sentido (para todo el mundo, claro, menos para mí), desordenado y desubicado (para vos, si es que lo llegás a leer alguna vez).
Ah, ¿sabés qué más? Me di cuenta de que nunca te etiqueté.
Mala mía.
Y espero que estés bien, verdaderamente bien.
(está todo bien, porque todavía es domingo, todavía vale escribir cosas así sin ganarse insultos)
29.5.11
tengo ganas
Tengo unas ganas bárbaras de un montón de cosas. De cosas re abstractas, de cosas concretas, de cosas ridículas. De cosas que tengo ganas siempre. De cosas que no tenía ganas antes.
En principio tengo muchísimas ganas de subir a la terraza y putear. Así, al aire, a todo, a todos. Ahí ya se me complica un poco. No da.
También tengo ganas de volver a Londres. Pero no es un tengo ganas a futuro, así como proyecto, como algo para planear y organizar. No. Realmente tengo ganas de agarrar mi mochila, mi cámara, mi mp5, un libro (por las dudas), un cuaderno, mi cartucherita e irme ahora. Y no son ganas onda uh, sí, estaría re bueno, no? jaja, sí. No. Son ganas en serio. Ganas de irme a la mierda. Ganas de caminar por el Támesis hasta que empiece a oscurecer y después tomarme un café en el Soho y a la noche caminar por Oxford Street, con todos los negocios cerrados y las vidrieras alucinantes todas iluminadas y los carteles y los colectivos.
Tengo ganas de que desaparezcan las sensaciones de mierda cuando las digo.
Tengo ganas de dejar de dudar.
Tengo ganas de reirme a carcajadísimas. Hace siglos que no me río a carcajadísimas.
Tengo ganas de tener ganas de comprarme ropa.
Tengo ganas de no extrañar la música. Tengo ganas de que se haya terminado el año (al horno, todavía no empezó junio).
Tengo ganas de tener ganas de llenarme de canciones nuevas, pero no quiero, sigo con la misma playlist.
Tengo ganas de bajarme un kilo de helado de dulce de leche tentación, ese que tiene dulce de leche de verdad.
Tengo ganas de acurrucarme a mirar una película con una tazotota de nesquick y dos frazadas.
Tengo ganas de tener ganas de que llueva.
En principio tengo muchísimas ganas de subir a la terraza y putear. Así, al aire, a todo, a todos. Ahí ya se me complica un poco. No da.
También tengo ganas de volver a Londres. Pero no es un tengo ganas a futuro, así como proyecto, como algo para planear y organizar. No. Realmente tengo ganas de agarrar mi mochila, mi cámara, mi mp5, un libro (por las dudas), un cuaderno, mi cartucherita e irme ahora. Y no son ganas onda uh, sí, estaría re bueno, no? jaja, sí. No. Son ganas en serio. Ganas de irme a la mierda. Ganas de caminar por el Támesis hasta que empiece a oscurecer y después tomarme un café en el Soho y a la noche caminar por Oxford Street, con todos los negocios cerrados y las vidrieras alucinantes todas iluminadas y los carteles y los colectivos.
Tengo ganas de que desaparezcan las sensaciones de mierda cuando las digo.
Tengo ganas de dejar de dudar.
Tengo ganas de reirme a carcajadísimas. Hace siglos que no me río a carcajadísimas.
Tengo ganas de tener ganas de comprarme ropa.
Tengo ganas de no extrañar la música. Tengo ganas de que se haya terminado el año (al horno, todavía no empezó junio).
Tengo ganas de tener ganas de llenarme de canciones nuevas, pero no quiero, sigo con la misma playlist.
Tengo ganas de bajarme un kilo de helado de dulce de leche tentación, ese que tiene dulce de leche de verdad.
Tengo ganas de acurrucarme a mirar una película con una tazotota de nesquick y dos frazadas.
Tengo ganas de tener ganas de que llueva.
8.5.11
dos veces, nada más
Decime, ¿existe alguna puta fotocopiadora en la faz de la tierra que no haga algo mal? En serio. Desde que tengo uso de razón y fotocopiadoras, jamás en la vida me encontré con una y pude decir "okey, esta sí, con esta me quedo". Siempre las hojas al revés, las páginas mal ordenadas, los textos cortados, párrafos borrados. Y ahora esto. En el clímax de mi histeria de fin de semana, de no entiendo, de no quiero, de basta, de se van todos bien a la mierda, de para qué carajo me metí acá, había encontrado un tema que me había puesto de buen humor. Pero no, claro. Llego a la mitad del capítulo del libro (libro además, libro, librote, $100 de fotocopia, libro anillado, libro de cabecera) y me encuentro con la sorpresa de que me faltan cinco páginas. No una, no: CINCO, CINCO PÁGINAS. Me falta un temita entero.
¿Me contás cómo garcha se supone que sepa las células migrandes del tejido conectivo si me arrancaste lasCINCO PÁGINAS que me lo explicaban?
Y entonces bueno, mientras espero que se me baje el libro de internet para imprimirme lasCINCO PÁGINAS que me faltan, miré la fecha y me di cuenta de que hoy es 8. Y dije apa, hoy es 8. Y entonces pienso que me prometí no explicitar nada más al respecto, pero me voy a dar dos días de excepción por mes. No sé cuántos meses durarán esos dos días por mes de excepción, pero va a funcionar así. Los 8 y los 20 de cada mes, me voy a dar la libertad de decir expresamente que estoy pensando en vos y hoy, particularmente por ser domingo 8 a la mañana, me estoy acordando cada segundo de la mañana del domingo 8 de agosto del año pasado, cuando, después de que se hubo dispersado un poquito la neblina, llegué a mi casa y dije, antes de quedarme dormida, que no sabía cómo se sentía estar ebria, pero que apostaba todas mis fichas a que se sentía exactamente así.
(Y el libro recién va por la mitad. Seguro que si sos mala persona y te vas al infierno, está todo lleno de fotocopiadoras.)
¿Me contás cómo garcha se supone que sepa las células migrandes del tejido conectivo si me arrancaste las
Y entonces bueno, mientras espero que se me baje el libro de internet para imprimirme las
(Y el libro recién va por la mitad. Seguro que si sos mala persona y te vas al infierno, está todo lleno de fotocopiadoras.)
12.9.10
20.6.10
as if
Creo que si fumara, este sería el momento ideal para salir al balcón con 7 bufandas y 4 camperas, fumarme un cigarrillo y mirar las formitas del humo que se va dispersando en el aire mientras veo a la gente que pasa por la calle, imagino situaciones hipotéticas y reflexiono sobre mi vida.
23.5.10
material girl
No hizo falta secuestrar a nadie. Por primera y última vez en la vida, hoy dije la típica frase de pendejita de mierda: "Pa, agarrá tu tarjeta y acompañame". Y bueno, viste, siempre hay una primera vez para todo. Volvimos a la feria (que tenía más stands que ayer y que a mi viejo le encantó) y me compré sólo las cosas sin las cuales decidí que no iba a poder vivir.
Yo sé que querés que esta sea tu pared, pero es la mía.
Yo sé que querés que esta sea tu pared, pero es la mía.
11.4.10
aleatorio
Lo copado de los buenos libros y de dibujar zapatos es que si te aburre el universo del domingo a la noche, te metés en el de los tacos o en el de la historia de una esclava, Teté, en el Caribe durante el siglo XVIII - XIX y el domingo se diluye y cuando terminaste el capítulo o el zapato, el universo dominguero ya no es ni un bajón ni un embole ni una mezcla de ambas.
28.3.10
24.1.10
de mí para mí, con amor
¿Viste cuando tenés ganas de dedicarte una tarde a vos? Bueno, así.
Me levantéa eso de la 1 del mediodía, me tomé mi taza de café para despertar mis neuronas, me vestí re linda, me puse perfume de uva y, cantando por la calle con mi mp4, me fui al cine Premier a ver Las viudas de los jueves (era lo que me había prometido cuando terminara el libro).
Es gracioso, porque la gente no está acostumbrada a ver adolescentes solas en el cine y lo primero que atinan a pensar es 'pobre, la dejaron plantada'. Cuando me acerqué a la boletería a comprar mi entrada, la mujer me miró con pena y las señoras que esperaban para entrar a la sala adelante mío, me miraron de una forma similar. Pero el que la coronó fue el chabón del quiosco al que le compré la Levité. En todo el tiempo que estuve parada con mi botellita en la mano esperando para entrar al cine, el tipo no me sacó los ojos de encima y ni se preocupaba en disimular la cara de pena y cada tanto me hacía una sonrisa al mejor estilo 'yo te entiendo'. Nada, cosas que pasan.
Hacía un montón que no iba al cine sola y estuvo buenísimo. Ojo, tampoco es que prefiero ir sola ni que voy a agarrar un sábado a la noche e ir sola a ver un estreno, pero ir de vez en cuando a ver una peli a la que le tenés ganas, es la posta. Después de ver la peli que, por cierto, me gustó bastante, salí igual de sonriente y la invité a mi vieja a tomar un jugo de naranja. Buena tarde de domingo.
Ah, y hablando de películas, hace un par de días vi Sherlock Holmes. Si leyeron los libros y les gusta y todo eso, no la vean a menos que tengan encima una caja de antidepresivos. Es un horror... no sé si alcanza con decirte que en un momento aparece Sherlock en un cuadrilátero cagándose a trompadas con un gordito. O sea, si querés hacer esa película, genial, decí que te inspiraste en los libros de Sherlock Holmes, que usaste los nombres y que tus personajes están leeeeeeeeeevemente basados en los de los libros, pero no me podés decir que ESO es la película de Sherlock Holmes. Es una aberración. Y eso que leí uno o dos nada más y tampoco es que me deslumbraron. Pero gente, por favor.
Me levantéa eso de la 1 del mediodía, me tomé mi taza de café para despertar mis neuronas, me vestí re linda, me puse perfume de uva y, cantando por la calle con mi mp4, me fui al cine Premier a ver Las viudas de los jueves (era lo que me había prometido cuando terminara el libro).
Es gracioso, porque la gente no está acostumbrada a ver adolescentes solas en el cine y lo primero que atinan a pensar es 'pobre, la dejaron plantada'. Cuando me acerqué a la boletería a comprar mi entrada, la mujer me miró con pena y las señoras que esperaban para entrar a la sala adelante mío, me miraron de una forma similar. Pero el que la coronó fue el chabón del quiosco al que le compré la Levité. En todo el tiempo que estuve parada con mi botellita en la mano esperando para entrar al cine, el tipo no me sacó los ojos de encima y ni se preocupaba en disimular la cara de pena y cada tanto me hacía una sonrisa al mejor estilo 'yo te entiendo'. Nada, cosas que pasan.
Hacía un montón que no iba al cine sola y estuvo buenísimo. Ojo, tampoco es que prefiero ir sola ni que voy a agarrar un sábado a la noche e ir sola a ver un estreno, pero ir de vez en cuando a ver una peli a la que le tenés ganas, es la posta. Después de ver la peli que, por cierto, me gustó bastante, salí igual de sonriente y la invité a mi vieja a tomar un jugo de naranja. Buena tarde de domingo.
Ah, y hablando de películas, hace un par de días vi Sherlock Holmes. Si leyeron los libros y les gusta y todo eso, no la vean a menos que tengan encima una caja de antidepresivos. Es un horror... no sé si alcanza con decirte que en un momento aparece Sherlock en un cuadrilátero cagándose a trompadas con un gordito. O sea, si querés hacer esa película, genial, decí que te inspiraste en los libros de Sherlock Holmes, que usaste los nombres y que tus personajes están leeeeeeeeeevemente basados en los de los libros, pero no me podés decir que ESO es la película de Sherlock Holmes. Es una aberración. Y eso que leí uno o dos nada más y tampoco es que me deslumbraron. Pero gente, por favor.
13.12.09
sunday morning
Perdí completamente la noción del tiempo, pero siempre que pasa eso, los domingos a la mañana la recupero. Amo los domingos a la mañana, son como un paréntesis en el tiempo, puedo pensar sin martillazos ni ruidos de mezcladoras de cemento en los edificios de alrededor, puedo relajarme en una atmósfera relajada porque en mi casa están todos relajados. Y puedo darme cuenta de que en los últimos dos días terminé la secundaria y me subí a un escenario por primera vez. Y me puedo mirar en el espejo del baño después de lavarme los dientes y decir ¡apa la papa, terminamos la secundaria y nos subimos a un escenario por primera vez! y después reírme por estar hablándole al espejo, o a mí, o a nadie. En fin. Cosas que pasan los domingos.
Y también pasa que me quedo como tildada mientras tomo mi café hecha una bolita en el sillón del living, mirando por el balcón, pensando en todas las veces que estuve así de colgada en otros momentos del año, y entonces me doy cuenta de que ya se termina, y pienso che-qué-locura-que-falten-18-días-para-que-se-termine-el-2009 y que este año me hayan pasado tantas pero tantas cosas y que yo haya cambiado tanto pero tanto y qué bueno poder mirar todo eso, mirar para atrás, mirar para adelante, mirar a mi alrededor ahora y sonreír desde lo más profundo de mis entrañas y estar absolutamente satisfecha de lo que hice, de lo que superé, de la que soy ahora y respirar hondo y terminar mi café y venir acá a escribir esto y que mis viejos vengan a saludarme porque se van a elegir un televisor nuevo y después a almorzar y que yo me quede en mi casa y pueda elegir mi comida y cocinarme a mí una comida de verano de esas que me gustan tanto y disfrutarla conmigo y una de esas películas taradas que pasan en Cinecanal o TNT los domingos, tipo Los ángeles de Charlie o alguna de Disney.
Y también pasa que me quedo como tildada mientras tomo mi café hecha una bolita en el sillón del living, mirando por el balcón, pensando en todas las veces que estuve así de colgada en otros momentos del año, y entonces me doy cuenta de que ya se termina, y pienso che-qué-locura-que-falten-18-días-para-que-se-termine-el-2009 y que este año me hayan pasado tantas pero tantas cosas y que yo haya cambiado tanto pero tanto y qué bueno poder mirar todo eso, mirar para atrás, mirar para adelante, mirar a mi alrededor ahora y sonreír desde lo más profundo de mis entrañas y estar absolutamente satisfecha de lo que hice, de lo que superé, de la que soy ahora y respirar hondo y terminar mi café y venir acá a escribir esto y que mis viejos vengan a saludarme porque se van a elegir un televisor nuevo y después a almorzar y que yo me quede en mi casa y pueda elegir mi comida y cocinarme a mí una comida de verano de esas que me gustan tanto y disfrutarla conmigo y una de esas películas taradas que pasan en Cinecanal o TNT los domingos, tipo Los ángeles de Charlie o alguna de Disney.
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