Años luz de sabér realmente qué quiero, cómo lo quiero y a años luz de llegar a ese punto.
No está mal, porque el camino lo tengo. Creo.
Años luz de tener certezas absolutas.
Años luz de entender por qué quiero llorar.
Años luz de entender por qué no entiendo si hasta hace un par de días entendía.
Años luz de bancarme cosas que me hacían mal. Años luz emocionales, pocos meses reales. Es como la equivalencia entre nuestros años y los años de los perros, o de las mariposas.
Años luz de sentir cosas que me necrotizaban pedacitos de alma y de cerebro.
Años luz de gente con la que no quiero cruzarme nunca más, pero que a la vez espero cruzarme en 20 años, espero poder abrazar a esa gente y decir "che, tanto tiempo, ¿qué es de tu vida?".
Años luz de esconderme de lo que no estaba tan bueno sólo por el miedo a que fuera peor.
Hubo un momento donde, desde lo más profundo, creía que antes había sido más feliz. Todo tiempo pasado fue mejor.
NO. MENTIRA. Me da placer decir y creer, tan profundamente como antes, que lo que pasó es lo que fue y nada más. Estuvo buenísimo, fue una mierda, me sirvió para entender, para aprender, para relajar (un poco). Lo realmente bueno es lo que se viene. O al menos pensar que lo realmente bueno es lo que se viene. Si no, ¿para qué? ¿para qué escribiría? ¿para qué dibujaría? ¿para qué estudiaría medicina? ¿para qué sería ayudante de cátedra? ¿para qué bailaría? ¿para qué querría viajar? ¿para qué trataría de solucionar los ratos de angustia con chocolates y novio? ¿para qué me hubiera enamorado? ¿para qué, si no pensara que lo que está por venir es siempre mejor? ¿para qué me compraría ropa de fiesta a pesar de que salgo con menos frecuencia que la del 180? Porque espero que cada día sea mejor que el anterior, porque espero que este año sea mejor que el anterior y que el que viene supere todavía más a este.
Uh, re densa. Me puse re densa mal. Es que estuve comiendo un dulce de higos increíble (sin azúcar, ideal para ataques de ansiedad), pero re denso. Como yo.
Creo que acabo de ver salir por la puerta de calle al primer bajón de domingo del año.
Y ahora que se fue, puedo seguir preparando mi clase.
Sean felices, caminen mucho, coman chocolate, usen perfume para la ropa y aritos de colores. Y calzoncillos y bombachas divertidas.
Mostrando entradas con la etiqueta la piba era muy filosofica. Mostrar todas las entradas
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16.3.14
21.6.13
Es la histeria (que tenemos todos).
Histeria por miedo, vueltas por terror a exponernos.
Porque sí, claro, es más fácil cerrar los ojos, cerrar la puerta, taparse los oídos
y ñañañañañaña.
Arrancar una curita de un pedazo de piel que ni siquiera estaba lastimado,
tironear de los pelitos para demostrar que duele y que no queremos que duela más.
Por terror a exponernos.
Terror, terror, terror.
Por terror hacemos cada pelotudez.
"Chau"s que no tienen sentido. Lleno de esos está el asunto. Esa es una pelotudez.
La indiferencia es otra, envolverse en film, otra.
Querer encontrarte y que no me dejes, ver que empezás a trotar cuando me acerco
y que clavás un pique de puta madre cuando te toco.
Me dejo llevar por esos momentos de anestesia, cuando el café con leche endulza todo,
la frazada del domingo a la mañana suaviza todo, la lista de reproducción recién empieza,
los masajes de las dos de la mañana aflojan el universo y cuando me acompañás a casa te quedás mirándome por el espejo hasta que desaparezco por la escalera.
Por eso me dejo llevar, por todas las cosas que nos contamos en el medio
por los pensamientos almibarados que se infiltran entre los renglones del libro de inmuno y porque jugamos a ver quién saca menos la lengua como si tuviéramos 5 años.
Y me doy golpecitos cada vez. Ni llegan a ser de los que dejan un moretón chiquito,
pero son golpecitos. Chiquitos. Pero muchos, y todo el tiempo. Todo el tiempo.
Por terror hacemos pelotudeces, yo lo tengo clarísimo.
Y ahora no entiendo si me estoy endureciendo mientras pienso que me ablando
o qué onda estoy curtiendo adentro.
¿Entendés?
Histeria por miedo, vueltas por terror a exponernos.
Porque sí, claro, es más fácil cerrar los ojos, cerrar la puerta, taparse los oídos
y ñañañañañaña.
Arrancar una curita de un pedazo de piel que ni siquiera estaba lastimado,
tironear de los pelitos para demostrar que duele y que no queremos que duela más.
Por terror a exponernos.
Terror, terror, terror.
Por terror hacemos cada pelotudez.
"Chau"s que no tienen sentido. Lleno de esos está el asunto. Esa es una pelotudez.
La indiferencia es otra, envolverse en film, otra.
Querer encontrarte y que no me dejes, ver que empezás a trotar cuando me acerco
y que clavás un pique de puta madre cuando te toco.
Me dejo llevar por esos momentos de anestesia, cuando el café con leche endulza todo,
la frazada del domingo a la mañana suaviza todo, la lista de reproducción recién empieza,
los masajes de las dos de la mañana aflojan el universo y cuando me acompañás a casa te quedás mirándome por el espejo hasta que desaparezco por la escalera.
Por eso me dejo llevar, por todas las cosas que nos contamos en el medio
por los pensamientos almibarados que se infiltran entre los renglones del libro de inmuno y porque jugamos a ver quién saca menos la lengua como si tuviéramos 5 años.
Y me doy golpecitos cada vez. Ni llegan a ser de los que dejan un moretón chiquito,
pero son golpecitos. Chiquitos. Pero muchos, y todo el tiempo. Todo el tiempo.
Por terror hacemos pelotudeces, yo lo tengo clarísimo.
Y ahora no entiendo si me estoy endureciendo mientras pienso que me ablando
o qué onda estoy curtiendo adentro.
¿Entendés?
17.5.13
congelame la imagen
20:30. La cabeza no te da más, decidiste dejar de estudiar. No tenés hambre suficiente como para ir a buscar comidita, no tenés ganas de moverte.
Te ponés las medias gruesitas, buzo y campera, pantalón de piyama.
Suena John Mayer. Agarrás ese best seller que te tiene atrapadísima.
Te servías un vaso de Clight de pera. Pensás en ese te quiero que dejaste flotando la noche anterior.
Pensás en los cambios que van por la vida haciéndote acordar que se vienen.
Pero es buenísimo, porque no tenés que hacer nada, porque el día terminó pero falta muchísimo para que empiece el día siguiente.
Te ponés las medias gruesitas, buzo y campera, pantalón de piyama.
Suena John Mayer. Agarrás ese best seller que te tiene atrapadísima.
Te servías un vaso de Clight de pera. Pensás en ese te quiero que dejaste flotando la noche anterior.
Pensás en los cambios que van por la vida haciéndote acordar que se vienen.
Pero es buenísimo, porque no tenés que hacer nada, porque el día terminó pero falta muchísimo para que empiece el día siguiente.
1.5.13
Pasa que es feriado y los feriados son como los domingos y yo amo los domingos. La gente los odia y yo los amo porque son como paréntesis. La gente los odia porque al día siguiente es lunes y porque los lunes empieza la rutina y la gente odia las rutinas. Yo amo la rutina. La mía, al menos.
Pasa también que estamos en época de cambios, oh sí (igual, ¿cuándo no?). Pasa que tengo la cabeza llena de colores, porque todo lo que pienso se divide en un color diferente según el tópico (hola sí, tengo un problema con la organización, las estructuras y los post it). En naranja pienso que este año no hubo saludos de cumpleaños incómodos, desubicados, ni de ida ni de vuelta, y tampoco los va a haber. En verde pienso que la distancia no hace nada malo si no tiene una base de cosas malas previas. Pienso que me cambiaron todos los paradigmas que tenía sobre la gente que me rodea, que las relaciones que valen la pena se sostienen aunque sea poniéndose al día por teléfono, aunque sea compartiendo un desayuno de a tres en el medio de las rutinas en el bar que hace 7 años se convirtió en "el bar de siempre", o una picada vegetariana un domingo a la noche. Pienso que los planteos perdieron sentido hace mucho. En azul pienso que ya no me molesta acordarme seguido de vos, porque estoy convencida de que sos un recuerdo que está buenísimo como recuerdo. Pienso que no hay cartas ni saludos, ni despedidas ni duelos ni llegadas inesperadas ni culpas ni nada de nada, porque así es como realmente tiene que ser. En rojo pienso que dejar algo no necesariamente implica no ser lo suficientemente buena, sobre todo si ese algo no es definitorio sobre eso en lo que me importa ser buena. Pienso que soy lo bastante estructurada como para darme el lujo de romper, de vez en cuando, con los ángulos rectos y las líneas paralelas. En violeta pienso en que, absolutamente fuera de mi control, se me pone la piel de gallina cuando me llegan mensajes que jamás pensé que iban a tener ese efecto. Pienso que alguien se encargó de despedazar una buena parte de mis prejuicios, barrerlos con una escobita y tirarlos al mar. Pienso que el hecho de estar saliendo con un pibe más chico se compensa con el hecho de que tenga una espalda grande que hace que sus abrazos sean una cápsula del tiempo y una voz tan vital que hace que hablar por teléfono no sea incómodo. Pienso que tengo ganas de soltarme el pelo para alguien, de ponerme perfume, de reírme, de caminar por la calle de la mano, de cocinar, de leerle párrafos del libro de parasitología y que no entienda nada, de ver un partido. Pienso en lo genial que es que alguien quiera ser parte de mi vida, que quiera ir a buscarme a la facu para ir a almorzar o a jazz para que no vuelva sola por un pasaje turbio, que les hable de mí a sus amigos y a su abuela, que adore a mi perra (y que mi perra lo adore a él). Pienso en lo genial que es que se preocupe por que yo no me contracture cuando quedo arriba y que me cambie, que tenga fuerza para alzarme y que me diga no pesás nada, flaquita, que se haya acostumbrado a mis ojeras permanentes, a mis horarios psicóticos, a los no puedo, tengo que estudiar, que me regale Butter Toffies. En amarillo pienso que hay demasiadas cosas para solucionar, que no puedo sola (pero que no está mal no poder sola con todo) y que, por suerte, esta vez, no estoy sola. Pienso que no poder perder la rigidez cuando bailo no es casual, pienso que las comparaciones no sirven y no las puedo evitar, pienso que no veo la hora de volver a terapia.
Siento que, seguramente, hice algo bien.
Pasa también que estamos en época de cambios, oh sí (igual, ¿cuándo no?). Pasa que tengo la cabeza llena de colores, porque todo lo que pienso se divide en un color diferente según el tópico (hola sí, tengo un problema con la organización, las estructuras y los post it). En naranja pienso que este año no hubo saludos de cumpleaños incómodos, desubicados, ni de ida ni de vuelta, y tampoco los va a haber. En verde pienso que la distancia no hace nada malo si no tiene una base de cosas malas previas. Pienso que me cambiaron todos los paradigmas que tenía sobre la gente que me rodea, que las relaciones que valen la pena se sostienen aunque sea poniéndose al día por teléfono, aunque sea compartiendo un desayuno de a tres en el medio de las rutinas en el bar que hace 7 años se convirtió en "el bar de siempre", o una picada vegetariana un domingo a la noche. Pienso que los planteos perdieron sentido hace mucho. En azul pienso que ya no me molesta acordarme seguido de vos, porque estoy convencida de que sos un recuerdo que está buenísimo como recuerdo. Pienso que no hay cartas ni saludos, ni despedidas ni duelos ni llegadas inesperadas ni culpas ni nada de nada, porque así es como realmente tiene que ser. En rojo pienso que dejar algo no necesariamente implica no ser lo suficientemente buena, sobre todo si ese algo no es definitorio sobre eso en lo que me importa ser buena. Pienso que soy lo bastante estructurada como para darme el lujo de romper, de vez en cuando, con los ángulos rectos y las líneas paralelas. En violeta pienso en que, absolutamente fuera de mi control, se me pone la piel de gallina cuando me llegan mensajes que jamás pensé que iban a tener ese efecto. Pienso que alguien se encargó de despedazar una buena parte de mis prejuicios, barrerlos con una escobita y tirarlos al mar. Pienso que el hecho de estar saliendo con un pibe más chico se compensa con el hecho de que tenga una espalda grande que hace que sus abrazos sean una cápsula del tiempo y una voz tan vital que hace que hablar por teléfono no sea incómodo. Pienso que tengo ganas de soltarme el pelo para alguien, de ponerme perfume, de reírme, de caminar por la calle de la mano, de cocinar, de leerle párrafos del libro de parasitología y que no entienda nada, de ver un partido. Pienso en lo genial que es que alguien quiera ser parte de mi vida, que quiera ir a buscarme a la facu para ir a almorzar o a jazz para que no vuelva sola por un pasaje turbio, que les hable de mí a sus amigos y a su abuela, que adore a mi perra (y que mi perra lo adore a él). Pienso en lo genial que es que se preocupe por que yo no me contracture cuando quedo arriba y que me cambie, que tenga fuerza para alzarme y que me diga no pesás nada, flaquita, que se haya acostumbrado a mis ojeras permanentes, a mis horarios psicóticos, a los no puedo, tengo que estudiar, que me regale Butter Toffies. En amarillo pienso que hay demasiadas cosas para solucionar, que no puedo sola (pero que no está mal no poder sola con todo) y que, por suerte, esta vez, no estoy sola. Pienso que no poder perder la rigidez cuando bailo no es casual, pienso que las comparaciones no sirven y no las puedo evitar, pienso que no veo la hora de volver a terapia.
Siento que, seguramente, hice algo bien.
14.4.13
Llegué a la conclusión de que replantearse cosas gasta mucha energía, más energía que planteárselas. Es así: plantearte cosas es como ir a un lugar. Ahora, replantearte implica volver desde donde estás, pero mirando para todos lados, súper atenta, para no perderte ningún detallecito. Una vez que llegaste al punto de partida (ahí estás gastando energía para no deprimirte porque, oh por dios, estás de nuevo en el punto de partida), tenés que volver a mirar el mapita que usaste para ir la primera vez y mecharlo con los datos que fuiste recolectando cuando volviste. Hacés un collage. Ahí gastás un montón de energía también. El collage es un mapa nuevo, lo tenés que volver a mirar, entenderlo, decidir si este collage va a ser realmente mejor que el mapa original. Seguís gastando. Ahora ya salís de nuevo, pero ojo, no salís así como así, porque ahora que estás volviendo a salir, tenés que prestar el triple (o el cuádruple) de atención para ver que realmente haber vuelto y armado otro collage valió la pena y entonces ahora estás yendo pero por un camino distinto. Una paja todo. Sería mejor tirarse a dormir (porque hace dos semanas que no duermo más de 5 horas seguidas, clap). O comer mucho helado y ahogar la mente en calorías, azúcar y dulce de leche granizado.
27.10.12
siempre pasa
Y además de que siempre pasa, a nadie le importa, pero bueno, that's life.
Ayer estaba muerta y debería borrar lo que escribí, no porque no lo sienta, sino porque es un asco verlo escrito. Pero no, no me gusta borrar.
Resulta que hoy me levanté temprano, porque tengo que etsudiar para fisio, vio. Cuestión que me levanté temprano y me miré en el espejo, con los ojos todos hinchados y ojerosos por mariconearla ayer y por las pocas horas de sueño que tengo encima, y decidí que no, que así no. Basta. Me niego a ser una pobre papafrita que va por la vida dando pena. Y además laspapafritas son grasosas y tienen muchas calorías.
Así que voy a tomar café. Voy a tomar café, voy a leer, hoy voy a salir, mañana voy a ser un zombie pero voy a seguir estudiando, voy a ir al gimnasio, voy a rendir, voy a aprobar, voy a ir a la peluquería y a comprarme ropa, voy a arreglar mis asuntos de mierda con mi mejor amiga del otro lado del teléfono diciéndome cosas sin sentido que me hacen reír y cosas que son lugares comunes pero que dichas por ella tienen magia. Y voy a ir al hospital a ver gente de verdad. Y voy a volver a bailar. Y voy a volver a ser mejor. Y voy a escuchar una playlist de Regina, Norah, Joss y Maroon5 mientras dibujo piernas y tomo jugo de naranja con hielo.
Ayer estaba muerta y debería borrar lo que escribí, no porque no lo sienta, sino porque es un asco verlo escrito. Pero no, no me gusta borrar.
Resulta que hoy me levanté temprano, porque tengo que etsudiar para fisio, vio. Cuestión que me levanté temprano y me miré en el espejo, con los ojos todos hinchados y ojerosos por mariconearla ayer y por las pocas horas de sueño que tengo encima, y decidí que no, que así no. Basta. Me niego a ser una pobre papafrita que va por la vida dando pena. Y además laspapafritas son grasosas y tienen muchas calorías.
Así que voy a tomar café. Voy a tomar café, voy a leer, hoy voy a salir, mañana voy a ser un zombie pero voy a seguir estudiando, voy a ir al gimnasio, voy a rendir, voy a aprobar, voy a ir a la peluquería y a comprarme ropa, voy a arreglar mis asuntos de mierda con mi mejor amiga del otro lado del teléfono diciéndome cosas sin sentido que me hacen reír y cosas que son lugares comunes pero que dichas por ella tienen magia. Y voy a ir al hospital a ver gente de verdad. Y voy a volver a bailar. Y voy a volver a ser mejor. Y voy a escuchar una playlist de Regina, Norah, Joss y Maroon5 mientras dibujo piernas y tomo jugo de naranja con hielo.
8.10.12
de repente
De repente te das cuenta de que sos la protagonista de esa imagen patética que tenías en la cabeza. Not good.
De repente te encontrás hablando con tu mejor amiga abajo de un juego para chicos de un parque gigante del edificio en el que vive un amigo suyo.
De repente estás aceptando mates de un flaco que se parece mucho al chico con el que saliste cuando entraste a la secundaria y eso te lleva a pensar en el chico con el que saliste el último año de secundaria, lo cual carece absolutamente de puntos conectables, más allá del hecho de que estás recordando a dos pibes con los que saliste.
De repente estás diciendo muchas veces "yo sé que no te importa, pero..." a mucha gente. Le contás a gente que no te conoce cosas que no le importan y que, quizás, tampoco te importen mucho a vos.
De repente tenés un nivel de ansiedad que no baja ni con dos prinox y empezás a comer compulsivamente barritas de sésamo de esas que venden en las dietéticas y que vienen cortadas en cubitos.
De repente soñás cosas que no tienen sentido y querés que sean reales porque las cosas que sí tienen sentido perdieron sentido de tanto sentido que tenían.
De repente llorás.
De repente te quedás dormida.
De repente no entendés qué es lo que no entendés si es todo tan obvio.
De repente no entendés por qué estás siendo tan abstracta.
De repente te das cuenta de que este caos, que tal vez ni siquiera es un caos, pero lo es, es un mejor lugar que el de hace un año. A muchos niveles.
De repente te das cuenta de que está hirviendo el agua para el té de canela y que esos apuntes no pueden seguir esperando.
De repente te encontrás hablando con tu mejor amiga abajo de un juego para chicos de un parque gigante del edificio en el que vive un amigo suyo.
De repente estás aceptando mates de un flaco que se parece mucho al chico con el que saliste cuando entraste a la secundaria y eso te lleva a pensar en el chico con el que saliste el último año de secundaria, lo cual carece absolutamente de puntos conectables, más allá del hecho de que estás recordando a dos pibes con los que saliste.
De repente estás diciendo muchas veces "yo sé que no te importa, pero..." a mucha gente. Le contás a gente que no te conoce cosas que no le importan y que, quizás, tampoco te importen mucho a vos.
De repente tenés un nivel de ansiedad que no baja ni con dos prinox y empezás a comer compulsivamente barritas de sésamo de esas que venden en las dietéticas y que vienen cortadas en cubitos.
De repente soñás cosas que no tienen sentido y querés que sean reales porque las cosas que sí tienen sentido perdieron sentido de tanto sentido que tenían.
De repente llorás.
De repente te quedás dormida.
De repente no entendés qué es lo que no entendés si es todo tan obvio.
De repente no entendés por qué estás siendo tan abstracta.
De repente te das cuenta de que este caos, que tal vez ni siquiera es un caos, pero lo es, es un mejor lugar que el de hace un año. A muchos niveles.
De repente te das cuenta de que está hirviendo el agua para el té de canela y que esos apuntes no pueden seguir esperando.
28.8.12
agosto y chau
Chau y agosto porque agosto se termina junto con esta semana. Y no es que haya pasado particularmente rápido porque, al fin y al cabo, todas las cosas "pasaron rápido" cuando las mirás después de que pasaron, aunque no hayan pasado particularmente rápido, como agosto. Por alguna razón es raro que se pase agosto. Hace ya como 4 años que en agosto siempre pasan cosas concretas que resaltan con resaltador fucsia agosto. Este agosto no fue nada concreto, pero se ve que agosto se acostumbró a ser especial, no soporta no tener algo. Esta vez me tiró variedades de sensaciones que ya conocía y que en este mes se me metieron por el ombligo y me dieron vuelta enterita. Por ejemplo: libertad. No es que no me sintiera libre antes, sino que si me sentía libre o no no era algo que me planteara. Ahora de repente sí, y no es que me lo planteo, es que se me aparece. Se me apareció la primera vez yendo en bondi a la facu, en el reflejo de la ventanilla mientras escuchaba un tema de Norah Jones o de Alicia Keys o de alguna de esas bonitas.
La libertad incrustada en la rutina.
Purpurina.
Como comer helado de dulce de leche con dulce de leche de verdad y no engordar (mucho). O sea, hacer lo que te hace feliz y ver que te sale todo (relativamente) bien. O sea, elegir (casi) todo lo que te llena, cortarlo con una linda tijera, hacer un buen collage y que ese collage sea tu rutina. Que tu rutina sea tuya y que te haga feliz. Tener la libertad de elegir cómo estar bien y estar yendo a algún lado (donde puede que seas más feliz áun), todo a la vez. Y darte el lujo de llorar algunos días porque sí o por algo, y saber que igual al día siguiente el café y el delineador todo lo solucionan. Y si no el camino musicalizado hasta la facu. Y si no la facu, de ahí no pasa. Y eso también: que el bajón, cualquiera, no pase las puertas de la facu (ya no). Ver que, de a poco, vas haciendo tu pocito en el almohadón gigante que es la facu, después de tanto suponer que estabas colgada de una palmera. La libertad de encontrarte y potenciarte mientras dejás de amoldarte a las cosas para empezar a obligar a las cosas a amoldarse a vos. La libertad de poder hacer todo eso a carcajadas, sacándote fotos sobre tacos de lo más sensuales.
La libertad incrustada en la rutina.
Purpurina.
Como comer helado de dulce de leche con dulce de leche de verdad y no engordar (mucho). O sea, hacer lo que te hace feliz y ver que te sale todo (relativamente) bien. O sea, elegir (casi) todo lo que te llena, cortarlo con una linda tijera, hacer un buen collage y que ese collage sea tu rutina. Que tu rutina sea tuya y que te haga feliz. Tener la libertad de elegir cómo estar bien y estar yendo a algún lado (donde puede que seas más feliz áun), todo a la vez. Y darte el lujo de llorar algunos días porque sí o por algo, y saber que igual al día siguiente el café y el delineador todo lo solucionan. Y si no el camino musicalizado hasta la facu. Y si no la facu, de ahí no pasa. Y eso también: que el bajón, cualquiera, no pase las puertas de la facu (ya no). Ver que, de a poco, vas haciendo tu pocito en el almohadón gigante que es la facu, después de tanto suponer que estabas colgada de una palmera. La libertad de encontrarte y potenciarte mientras dejás de amoldarte a las cosas para empezar a obligar a las cosas a amoldarse a vos. La libertad de poder hacer todo eso a carcajadas, sacándote fotos sobre tacos de lo más sensuales.
15.8.12
magia
Llueve. Mucho. Muchísimo. Lo único que me molesta es no tener botas de lluvia para chapotear.
La gente se mete abajo de los techitos y me queda la vereda casi entera para mí.
Las mujeres a mi alrededor (la mayoría) se quejan dela humedad, del pelo, del frizz. A mí me parece que el pelo enlluviecido es bastante sensual.
El café es más rico con lluvia.
La música suena mejor si entre canción y canción hay un "clin, clin, clin" en la ventana.
La ciudad se vuelve un poco más poética con lluvia.
Con lluvia todo es más visceral: la gente que se quiere se ama más, la gente que está sola se ve más sola en cada gotita. La gente malhumorada se potencia y la gente buena onda sonríe más.
Soy repetitiva, es la tercera vez que repito lo mismo, y es que cada vez lo siento (juro que siento).
Hoy lo pensé después de armar la vidriera de chicos, parada en la puerta del negocio, mirando para afuera a la tarde oscurecida muy temprano y a la gente desesperada por un milímetro de techo, pensando que los autos cuando llueve son más autos que nunca. Hoy lo pensé de nuevo: no queda otra, es magia lo que llueve.
La gente se mete abajo de los techitos y me queda la vereda casi entera para mí.
Las mujeres a mi alrededor (la mayoría) se quejan dela humedad, del pelo, del frizz. A mí me parece que el pelo enlluviecido es bastante sensual.
El café es más rico con lluvia.
La música suena mejor si entre canción y canción hay un "clin, clin, clin" en la ventana.
La ciudad se vuelve un poco más poética con lluvia.
Con lluvia todo es más visceral: la gente que se quiere se ama más, la gente que está sola se ve más sola en cada gotita. La gente malhumorada se potencia y la gente buena onda sonríe más.
Soy repetitiva, es la tercera vez que repito lo mismo, y es que cada vez lo siento (juro que siento).
Hoy lo pensé después de armar la vidriera de chicos, parada en la puerta del negocio, mirando para afuera a la tarde oscurecida muy temprano y a la gente desesperada por un milímetro de techo, pensando que los autos cuando llueve son más autos que nunca. Hoy lo pensé de nuevo: no queda otra, es magia lo que llueve.
6.8.12
todas son correctas
Dada una determinada situación, podés
a) suponer muchas cosas
b) imaginar muchas cosas
c) creer muchas cosas
d) autoconvencerte de muchas cosas
y todo eso está bien, podés vivir con eso, podés estar bien con eso e, incluso, podés estar muy bien con eso.
Pero cuando e) te das cuenta de cómo son las cosas, sonreís, te quedas tranquila y te tomás otro café. Ya está, no hay vuelta que darle, está todo bien por el sólo hecho de que sabés (saber de tener certeza, de no dudar) eso que antes adivinabas.
a) suponer muchas cosas
b) imaginar muchas cosas
c) creer muchas cosas
d) autoconvencerte de muchas cosas
y todo eso está bien, podés vivir con eso, podés estar bien con eso e, incluso, podés estar muy bien con eso.
Pero cuando e) te das cuenta de cómo son las cosas, sonreís, te quedas tranquila y te tomás otro café. Ya está, no hay vuelta que darle, está todo bien por el sólo hecho de que sabés (saber de tener certeza, de no dudar) eso que antes adivinabas.
29.5.12
es buenísimo
Estás tomando un café, escuchando la radio, y te das cuenta de que cuando pensás un poquito en antes es como si hubiera sido otra vida, y no sólo otra vida, sino otra vida vivida por otra persona. No eras vos, no era tu vida. Pero sí. Y pasó menos de un año. Y es buenísimo que de repente los problemas sean tan otros y las soluciones tan encontrables. O no, pero que no sean tedios. No sé. Eso, me parece buenísimo. Y se terminó el café.
20.5.12
quilombo porque sí
Porque sí, porque es así, cada tanto hay que enquilombarse, si no falta algo.
Igual ojo, no siempre es quilombo aproósito. No sé, en los últimos días veo cómo la gente a mi alrededor hace cosas que no pueden terminar bien bajo ningún punto de vista, y después lo cuentan y cuentan el bajón que eso implica. Es como si estuvieran buscando una excusa para volver a estar mal, o a no estar bien. No digo que yo no lo haga a veces, pero verlo de afuera tiene otro gustito. Siento que estoy viendo a la gente tirar sogas para todos lados, para ver si con alguna enganchan alguna cosa piola, alguna historia que valga la pena, y no porque en general tengan vidas que no valen la pena, sino porque de repente no sé...
A mí me pasa que de pronto tengo miedo de que así, estando cómoda y relativamente estable, se me pasen cosas, tengo cuiqui de estar salteándome algo, de dar algo por sentado. Ni siquiera sé cómo explicarlo.
Y de repente algo que nada que ver, me siento de lo más vulnerable. Justamente, como si todo esto que armé en este último medio año hubiera sido una pantalla. Pero no, no una pantalla. Es como "mirá lo fuerte que soy ahora, soy tan fuerte que si me tocás te quemás, te pinchás, que ni se te ocurra lastimarme, que ni se te ocurra acercarte", porque así parece que soy re fuerte, que si me tocás te lastimo, que si te acercás perdés vos. Y de repente me siento más a la deriva que nunca, más rompible que nunca, porque en realidad si me tocás no te lastimo, no te quemás, si me tocás y algo sale mal, la única que se rompe de nuevo soy yo.
Así me siento un poco. No del todo. Me siento mal sobre la base de que me siento bien. Estoy mal bien, y eso está bien, porque está bien estar mal de a ratos, de a días. Una semana ponele. Porque hay un montón de cosas que están bien, bien de verdad, finalmente bien. Y hay cosas que no se puede esperar que estén del todo bien, son las cosas que cambian con las horas, con los días, con el clima, son las cosas que hacen que de pronto esté metida en un quilombo mental que jamás me hubiera imaginado y que me da miedo, como todo pero como nada. No está teniendo sentido nada de lo que escribo, bah, para mí algo de sentido tiene (no mucho), pero soy consciente de lo inconexo que debe parecer todo. Intenté ordenar las cosas, hacer todo un poco menos abstracto, pero no me sale, estoy así, medio volada, esperando un cable a tierra, muerta de miedo por si el cable me tira más electricidad de la que puedo soportar, o por si tira menos, o por si no sé. Me tengo miedo a mí un poco creo.
¿No te pasa, a veces, que sentís que no te conocés?
Bueno, un poco de eso me está jodiendo la cabeza ahora. Y otro poco me está picando el corazón.
(Dije corazón).
Ay.
Igual ojo, no siempre es quilombo aproósito. No sé, en los últimos días veo cómo la gente a mi alrededor hace cosas que no pueden terminar bien bajo ningún punto de vista, y después lo cuentan y cuentan el bajón que eso implica. Es como si estuvieran buscando una excusa para volver a estar mal, o a no estar bien. No digo que yo no lo haga a veces, pero verlo de afuera tiene otro gustito. Siento que estoy viendo a la gente tirar sogas para todos lados, para ver si con alguna enganchan alguna cosa piola, alguna historia que valga la pena, y no porque en general tengan vidas que no valen la pena, sino porque de repente no sé...
A mí me pasa que de pronto tengo miedo de que así, estando cómoda y relativamente estable, se me pasen cosas, tengo cuiqui de estar salteándome algo, de dar algo por sentado. Ni siquiera sé cómo explicarlo.
Y de repente algo que nada que ver, me siento de lo más vulnerable. Justamente, como si todo esto que armé en este último medio año hubiera sido una pantalla. Pero no, no una pantalla. Es como "mirá lo fuerte que soy ahora, soy tan fuerte que si me tocás te quemás, te pinchás, que ni se te ocurra lastimarme, que ni se te ocurra acercarte", porque así parece que soy re fuerte, que si me tocás te lastimo, que si te acercás perdés vos. Y de repente me siento más a la deriva que nunca, más rompible que nunca, porque en realidad si me tocás no te lastimo, no te quemás, si me tocás y algo sale mal, la única que se rompe de nuevo soy yo.
Así me siento un poco. No del todo. Me siento mal sobre la base de que me siento bien. Estoy mal bien, y eso está bien, porque está bien estar mal de a ratos, de a días. Una semana ponele. Porque hay un montón de cosas que están bien, bien de verdad, finalmente bien. Y hay cosas que no se puede esperar que estén del todo bien, son las cosas que cambian con las horas, con los días, con el clima, son las cosas que hacen que de pronto esté metida en un quilombo mental que jamás me hubiera imaginado y que me da miedo, como todo pero como nada. No está teniendo sentido nada de lo que escribo, bah, para mí algo de sentido tiene (no mucho), pero soy consciente de lo inconexo que debe parecer todo. Intenté ordenar las cosas, hacer todo un poco menos abstracto, pero no me sale, estoy así, medio volada, esperando un cable a tierra, muerta de miedo por si el cable me tira más electricidad de la que puedo soportar, o por si tira menos, o por si no sé. Me tengo miedo a mí un poco creo.
¿No te pasa, a veces, que sentís que no te conocés?
Bueno, un poco de eso me está jodiendo la cabeza ahora. Y otro poco me está picando el corazón.
(Dije corazón).
Ay.
6.5.12
desemantización
Pasa cuando repetís muchas veces una palabra. Mirá:
de no saber qué debería sentir mientras no saber cuál de todos los sentimientos elegir, a no saber qué sentimiento se eligió solito, mientras todavía no sé qué sentir y no sé que siento sobre cosas que quizás no deberían hacerme sentir nada, sobre cosas que no entiendo por qué me hacen sentir, y no sé cómo me siento sobre esas cosas, no sé cómo quiero sentirme sobre esas cosas y no sé cómo quiero sentirme sobre básicamente nada, aunque básicamente me sienta bien con respecto a la mayoría de las cosas que estoy sintiendo últimamente, hay algunas cosas que me hacen sentir que tal vez en algunos puntos me siento bien porque no estoy sintiendo nada, como si me hubiera transformado, en algunos puntos, en una desentimentalizada, una piedra, una boluda que se endureció más de la cuenta, que por no sentir algunas cosas pasó a no sentir cosas que sí hay que sentir, y a no saber qué sentir sobre cosas que creía que no sentía nada. Y ahora medio que siento que es todo un quilombo. Bien, quizás, pero quilombo.
¿Viste? Sentir no tiene sentido.
de no saber qué debería sentir mientras no saber cuál de todos los sentimientos elegir, a no saber qué sentimiento se eligió solito, mientras todavía no sé qué sentir y no sé que siento sobre cosas que quizás no deberían hacerme sentir nada, sobre cosas que no entiendo por qué me hacen sentir, y no sé cómo me siento sobre esas cosas, no sé cómo quiero sentirme sobre esas cosas y no sé cómo quiero sentirme sobre básicamente nada, aunque básicamente me sienta bien con respecto a la mayoría de las cosas que estoy sintiendo últimamente, hay algunas cosas que me hacen sentir que tal vez en algunos puntos me siento bien porque no estoy sintiendo nada, como si me hubiera transformado, en algunos puntos, en una desentimentalizada, una piedra, una boluda que se endureció más de la cuenta, que por no sentir algunas cosas pasó a no sentir cosas que sí hay que sentir, y a no saber qué sentir sobre cosas que creía que no sentía nada. Y ahora medio que siento que es todo un quilombo. Bien, quizás, pero quilombo.
¿Viste? Sentir no tiene sentido.
7.4.12
ahora puedo usar 3 aritos en vez de 2
Es gracioso (en algún sentido) que uno no se da cuenta de lo bien que está en un determinado momento hasta que ese momento pasa y uno deja de estar tan bien. En realidad no sé si le pasa a mucha gente, a mí me pasa bastante. Y, creo, me parece, supongo, teorizo, imagino, que ya no tanto, y eso está bueno, está muy bueno, de hecho. Darse cuenta es transformar el asunto en un círculo virtuoso, le empezás a dar bola, conscientemente, a las cosas que hacen que estés bien, entonces dura más (y mejor). Incluso te permite, a veces, estar mal bien, o sea, estando bien, estar un poco mal, y seguir estando bien. Y cuando volvés a estar bien, está todo bien. Disfrutás el doble todo. Últimamente disfruto mucho más vestirme para salir, y también elegir la ropa para ir a la facu y al laburo. Disfruto mucho más el café de la mañana, el camino hasta el bondi, los domingos a la tardecita, hablar por teléfono, bailar. Y aún así, estando hormonal, cuando lloro, cuando me siento como el orto, sé que, igual, me siento bien. Chicos, es realmente genial.
(y me hice un arito, en la oreja igual, nada del otro mundo, pero me queda re lindo y no veo la hora de empezar a comprarme aritos súper lindos para estrenar mi agujerito nuevo, carita feliz)
(y me hice un arito, en la oreja igual, nada del otro mundo, pero me queda re lindo y no veo la hora de empezar a comprarme aritos súper lindos para estrenar mi agujerito nuevo, carita feliz)
5.4.12
yo te cuento
Resulta que estoy re cansada y me re iría dormir ya porque logré pseudocancelar planes, pero ¿qué pasa? Tengo la pancita llena y no me puedo ir a dormir todavía, entonces ¿qué hago? Además de escuchar canciones muy bonitas, miro las cosas que escribí en abril del año pasado, y no puedo evitar hacer varias comparaciones
2 de abril 2011:
Tengo un montón de esto.
Hoy: por suerte, ya no queda nada de eso.
3 de abril 2011:
Y no sé cómo buscar en internet un lugar copado, chiquito y tranqui para festejar mi cumpleaños. Aplausos para mí, por favor
Hoy: vienen los chicos a casa. O salgo. No es un problema. Quiero que lleguen mis 20 y quiero disfrutarlos.
5 de abril 2011:
Cuando decidís que eso no es importante, que con una leída superficial alcanza, y pasás de la parte más aburrida de los apuntes a esa otra parte que morías por leer.
14 de abril 2011:
No puedo. No quiero. No sé.
18 de anril 2011:
Que cumplir años me da exactamente lo mismo.
19 de abril 2011: no comments, pobre de mí. Hoy: creeeeeo que soy otra mina.
20 de abril 2011:
Hoy, mientras me explicaban la diferencia entre tejido conectivo colágeno laxo y tejido conectivo colágeno denso, me di cuenta de que estaba en primer año de medicina. EN PRIMER AÑO DE MEDICINA, ¡¿TE DAS CUENTA?! Porque yo me di cuenta hoy.
Hoy: estoy en segundo año de medicina y, por primera vez en muchísimo tiempo, siento que éste, y no otro, es el lugar en donde tengo que estar.
29 de abril 2011:
Tengo tantas cosas para decirte y tanto miedo de que nunca las sepas.
Hoy: ya no hay tales cosas, ya no hay tales miedos, ya no hay segundas personas.
Nada, delirios, ponele, pero cuando se acerca mi cumpleaños, igual que cuando se acerca fin de año, pintan las reflexiones. Y además hace fiaca, hace vientito lindo, hacen canciones lindas, que sé yo, la vida chicos, la vida.
2 de abril 2011:
Tengo un montón de esto.
Cuando quieras, es todo tuyo.
Todo.
Cuando quieras. Hoy: por suerte, ya no queda nada de eso.
3 de abril 2011:
Y no sé cómo buscar en internet un lugar copado, chiquito y tranqui para festejar mi cumpleaños. Aplausos para mí, por favor
Hoy: vienen los chicos a casa. O salgo. No es un problema. Quiero que lleguen mis 20 y quiero disfrutarlos.
5 de abril 2011:
Cuando decidís que eso no es importante, que con una leída superficial alcanza, y pasás de la parte más aburrida de los apuntes a esa otra parte que morías por leer.
Entonces decís "ahora sí estamos hablando".
Te hacés otro café con leche, ponés música y entrás a resaltar.
Hoy: me encanta todo lo que estoy leyendo de las dos materias que estoy cursando.
9 de abril 2011:
Quiero decirte que te extraño.
Porfi.
Hoy: nop.
No puedo. No quiero. No sé.
Quiero dormir, despertarme y volver a dormirme. Y despertarme sin los ojos hinchados, sin nudos en la garganta, sin náuseas, con ganas, sobre tacos de Paruolo.
Hoy: quiero dormir del sueño que me dan todas estas cosas piolas, los ojos hinchados son por haberme levantado para ir a mi clase de localizado a pesar de haber salido la noche anterior, no hay tal cosa como nudos en la garganta o náuseas. Los tacos de Paruolo te los debo... pero Viamo también funciona.18 de anril 2011:
Que cumplir años me da exactamente lo mismo.
Sólo quiero los regalos. Y que se pase rápido.
Y que tu mensaje no me llegue 8 horas después.
Hoy: quiero regalos, claro, pero también quiero todo lo demás del cumpleaños. Y no tengo mensajes que me preocupen en particular.19 de abril 2011: no comments, pobre de mí. Hoy: creeeeeo que soy otra mina.
20 de abril 2011:
Hoy, mientras me explicaban la diferencia entre tejido conectivo colágeno laxo y tejido conectivo colágeno denso, me di cuenta de que estaba en primer año de medicina. EN PRIMER AÑO DE MEDICINA, ¡¿TE DAS CUENTA?! Porque yo me di cuenta hoy.
Hoy: estoy en segundo año de medicina y, por primera vez en muchísimo tiempo, siento que éste, y no otro, es el lugar en donde tengo que estar.
29 de abril 2011:
Tengo tantas cosas para decirte y tanto miedo de que nunca las sepas.
Hoy: ya no hay tales cosas, ya no hay tales miedos, ya no hay segundas personas.
Nada, delirios, ponele, pero cuando se acerca mi cumpleaños, igual que cuando se acerca fin de año, pintan las reflexiones. Y además hace fiaca, hace vientito lindo, hacen canciones lindas, que sé yo, la vida chicos, la vida.
18.3.12
27.2.12
hoy es como si fuera domingo
Te tomás un té. Pensás en el drama de mañana, te preocupás, soplás la preocupación, soplás el té y seguís tomando. Mirás un capítulo de Desperate Housewives para olivdarte un poco. Otro té más.
Pensás en el drama de mañana, en el drama de los últimos días, en los dramas que estén por llegar.
Querés creer que sos especial, súper especial, oh sí, la más especial de todas. Pero no, tus dramas son muy parecidos, seguramente, a los de miles otros como vos o no tanto como vos. Estaría bueno que tus dramas fueran únicos, súper mágicos, irrepetibles, pero no bombón, te tocaron esos dramas por sorteo, como a montones de otras personas. Deal with it.
Y entonces ahí vas, terminándote tu té, pensando en que la próxima taza podría ser de café en vez de té, pensando en que mañana va a llover y en qué te vas a poner para ir a laburar, pensando en que podrías temrinar de escribir eso que tenés empezado, qué sé yo, pensando un montón de cosas que a nadie le importan porque todos las piensan.
26.2.12
los delirios de la piba
Escuchás una canción re linda. You want to stay with me in the morning, you only hold me when I sleep. Escuchás eso y llueve y es sábado a la noche y vos estás en tu casa y no saliste y no vas a salir (hace bastante que no salís, de hecho, porque tu casa es la casa del pueblo y la gente va a tu casa, jodete), pero está todo bien, posta. No importa. Entonces como que empezás a pensar que seguramente hiciste algo bien o que hay un karma o que cuando las etrellas titilan te están guiñando un ojo, NO SÉ, ALGO. Let's get rich and build our house on a mountain making everybody look like ants. Te dan ganas de escribir, no sabés qué, pero algo, empezar a tipear. It's not so easy loving me, it gets so complicated all the things you gotta be. Pensás en antes, ¿antes qué? ¿Qué tiene antes? No importa, porque antes era antes y ahora es ahora y ni da pensar en antes, ni siquiera cuando escuchás my love is tainted by your touch, well some guys have shown me ases but you've got that royal flush. Ni siquiera. Es una linda canción igual. Pero es de antes, es viejita, como anato, como histo. Ya fue, ahora tenemos fisio chicos, fisio, y hay un libro re lindo, con muchos colores, que salió muy caro, porque me compré el original porque me harté de las fotocopias del carajo, ninguna fotocopia de fisio para mí este año. Y en realidad querés escribir algo más copado, más como literario porque re da escribir una obra maestra un sábado a la madrugada mientras llueve y te tomás un café, no me digas que no es un cliché re lindo. Pero no. No sé. Pienso en decisiones de gente grande, de adultos, porque holi, soy re adulta, aunque diga holi. I'll find the things they say just can't be found. En serio, o sea, si me ves caminando por la calle pensás que soy una adulta joven y capaz ni se te ocurre que digo holi cuando saludo o que tengo sábanas de Minnie y un culotte de Kitty o que a veces lloro abrazada a una rana de peluche o que tengo canciones de Chiquititas en mi mp4. Ni ahí te lo imaginás, porque parezco re adulta y tomo decisiones de adulta. Roxanne, you don't have to put on the red light. Una mierda algunas decisiones, pero está bien. Si fumara podría meditarlo en el balcón y sería más adulta todavía, pero no, me da tos y me molesta el olor a cigarrillo en el pelo y en los dedos.
No había puesto ningún punto y a parte y me estaba poniendo medio nerviosa, pasa que igual esa es la gracia cuando escribís así todos tus delirios, lo que se te va ocurriendo (ah, se hacía la Puig). I can love but I need his heart. No sé. Antes era todo más infantil. Sí, genia, obvio. No, pero lo que digo es que todo era como más inmaduro, no había cosas que te cambiaran la perspectiva de un segundo al otro. Era como una pingüinización de la vida: las cosas que llegaban a una estaban como masticadas previamente, eran más light, venían de a poco, como la comida que las mamás pingüino regurgitan para sus hijitos pingüinitos. Y ahora ya no hay más mamás pingüinos y de pronto te encontrás con un pedazo de zanahoria re grande y lo tenés que ir mordisqueando y masticando vos sola, ¿entendés a qué me refiero? Pasa que así antes las cosas eran menos intensas. Ahora me parece que siento más. O más adentro. O no, no sé, porque antes también era re visceral, me parece que la diferencia es que antes no me daba cuenta y no disfrutaba de sentir, incluso de los sentimientos no tan piolas. Some are like water, some are like that, some are the melody and some are the beat. Antes había cosas que ahora ya no y eso está bueno. Ahora hay cosas que antes no había y eso también está bueno.
Me gusta que el cielo esté rosa viejo. Me gusta mi cuarto. Me gusta mi anillo y me gusta mi pelo. Me gusta tener algo empezado para poder seguir escribiendo. Me gusta que la sensación de escribir sea diferente a la de hablar. Me gusta el clight de pera.
No había puesto ningún punto y a parte y me estaba poniendo medio nerviosa, pasa que igual esa es la gracia cuando escribís así todos tus delirios, lo que se te va ocurriendo (ah, se hacía la Puig). I can love but I need his heart. No sé. Antes era todo más infantil. Sí, genia, obvio. No, pero lo que digo es que todo era como más inmaduro, no había cosas que te cambiaran la perspectiva de un segundo al otro. Era como una pingüinización de la vida: las cosas que llegaban a una estaban como masticadas previamente, eran más light, venían de a poco, como la comida que las mamás pingüino regurgitan para sus hijitos pingüinitos. Y ahora ya no hay más mamás pingüinos y de pronto te encontrás con un pedazo de zanahoria re grande y lo tenés que ir mordisqueando y masticando vos sola, ¿entendés a qué me refiero? Pasa que así antes las cosas eran menos intensas. Ahora me parece que siento más. O más adentro. O no, no sé, porque antes también era re visceral, me parece que la diferencia es que antes no me daba cuenta y no disfrutaba de sentir, incluso de los sentimientos no tan piolas. Some are like water, some are like that, some are the melody and some are the beat. Antes había cosas que ahora ya no y eso está bueno. Ahora hay cosas que antes no había y eso también está bueno.
Me gusta que el cielo esté rosa viejo. Me gusta mi cuarto. Me gusta mi anillo y me gusta mi pelo. Me gusta tener algo empezado para poder seguir escribiendo. Me gusta que la sensación de escribir sea diferente a la de hablar. Me gusta el clight de pera.
22.1.12
mirá lo que te digo
¿Sabés qué? Se van todos a la concha de su madre con la productividad.
Mañana me quedo tirada como una marmota, no hago nada, miro Desperate housewives, tomo Clight de naranja, dibujo pelotudeces en mi cuaderno de dibujar pelotudeces, me tiro cerca del aire a escuchar música, bailo un rato, hablo por teléfono. Y está perfecto.
Punto.
Mañana me quedo tirada como una marmota, no hago nada, miro Desperate housewives, tomo Clight de naranja, dibujo pelotudeces en mi cuaderno de dibujar pelotudeces, me tiro cerca del aire a escuchar música, bailo un rato, hablo por teléfono. Y está perfecto.
Punto.
15.1.12
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