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12.12.11

es como que estoy poseída

Verdaderamente creo que el espíritu de Cris Morena se me metió por la nariz.
Posta.
No sé si no qué onda.
Salí al balcón aprovechando el vientito para despedir mi última noche de casa mía sola. Salí al balcón 
como si fuera Scarlett Johanshon y tuviera derecho. Me refiero a que salí al balcón en remera, culotte y saquito (por el vientito el saquito). 
Vientito. Viento. Ese frescor que no sentía hacía mucho. Salí y me estiré en el piso de mi balcón, que no es muy amplio, pero alcanza.
Salí y no sé. Empecé a pensar. 
¿Viste cuando pensás? Parecía que pensaba como cuando es fin de año y uno piensa en todo. No estamos tan lejos de fin de año igual, pero todavía no es momento de pensar en todo. O sí, no sé. 
La cuestión es que yo estaba ahí, tirada, pensando en todo, teniendo un toque de frío, pero frío bien, ese frío que decís "qué lindo frío". Y estando así tirada mirando el cielo, que no está particularmente bonito, me puse a pensar en qué bonito todo. 
En realidad no, no qué bonito, sino más bien "qué bien todo". No sé muy bien a que me refiero con "qué bien todo". 
Estaba así tirada, pensando, y se me ocurrió preguntarme, si tuviera una máquina del tiempo, a dónde volvería, en qué lugar me gustaría aparecer o en qué momento querría quedarme. Me puse a pensar y se me ocurrieron muchísimos momentos realmente geniales, muchísimos lugares alucinantes a los que podría llegar querer aferrarme, pero ninguno me cerraba, ninguno, incluso los que me parecían más que obvios hasta hace no mucho. 
Y ahí me di cuenta de que estaba definitivamente poseída por Cris Morena. 
Llegué a la conclusión de que no volvería a ningún lado, me quedaría hoy, en mi balcón, con el vientito, con el cielo que ni fu ni fa. Me quedaría (guarda con esto) con lo que tengo ahora porque esto es lo que soy, lo que fui haciendo. Me quedaría con las baldositas de mi balcón esta noche, sabiendo que eso significa que me falta cerrar muchas cosas, que no estoy ni cerca de poder empezar tantas otras y que hay otro montón de cosas que ya no van a volver. Y (sigo, eh) me quedaría con todo esto no sé por qué. Porque es mío. Porque estoy rodeada, de repente, de dramas que valen la pena ser dramatizados. Eso. Eso. Son dramas bien encaminados, que no sé cómo irán a terminar, pero que me dan ganitas de hacerlos llegar a algún lado. 
Después se me ocurrieron muchísimas estupideces, cosas que exceden a lo que una le atribuiría a estar poseída por Cris. Ahí decidí entrar. 
Igual la sensación no se fue (y espero que se quede un tiempitín más, porque es realmente linda). 

10.12.11

desconfiguracióon mental

Loca desquiciada sacada desbordada.
Desbordada desbordada desbordada.
Está todo bien, falta poco, ya se termina, no puedo.
Salí con un flaco que tiene rulos y que está buenísimo, hasta que me invitó a un telo, lo cual no hace que deje de
estar buenísimo, pero le restó puntos a la situación como situación (aunque le sumó puntos como anécdota).
Tengo que seguir estudiando. No puedo, es demasiado, suprahumano. Imposible. Basta.
Mi mejor amigo está hecho un pelotudo.
Basta, volvé a estudiar. Imposible, en cualquier lado. En la terraza, en el balcón, en el sillón, panza para arriba, boca abajo, de costado, sentada, en la cocina, en el living, en mi cuarto, en el balcón de nuevo. No hay chance.
Quiero plata, mucha plata. Y una notebook. Y zapatos de Paruolo.
Quiero se sea YA mi muestra de jazz. No sé si va a salir linda (sí, seguro, si bailo divina), pero la ropa es de lo más sensual. Gloriosa.
Le rompí el corazón a alguien, me dijeron. Le pedí que no fuera a mi muestra pero quiere ir igual.
Creo que bajé de peso porque los últimos 4 días me dio paja preparar comida y estuve arreglando a mi panza con un pedazo de queso y una manzana. Verde.
Quiero un novio con plata que me regale zapatos de Paruolo mientras yo sigo estudiando hermosamente.
Tengo el pelo de una indigente y mi mejor amiga está viviendo conmigo.
En realidad no quiero un novio con plata, quiero plata (y zapatos de Paruolo, no sé si lo dije) y quiero un abrazo. Lo del novio lo charlamos el año que viene.
Y, por las dudas, un dato a tener en cuenta: a menos que las intenciones sean súper claras, no está bueno invitar a alguien al telo en la primera salida.

17.5.10

estadística invernal

Se calcula que el aumento de frío es directamente proporcional a la cantidad de vasos y tazas desparramados en los dormitorios, en el living e, incluso, en el baño.
Hace frío, tomás café/té. Hace frío, ni a palos te levantás para llevar la taza/vaso a la cocina.