Llueve como me gusta.
Me voy a Londres en cuatro días. Hoy hice la valija.
Me tomé un matecocido con leche re rico con galletitas de limón que cociné ayer.
Está buenísimo todo, posta.
Y por alguna razón tengo unas ganas de llorar que me muero y como como una cerdita a pesar de mi gastritis.
Alprazolam ven a mí.
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8.2.14
23.1.14
Dormir con ventilador y brazos que te aprietan alrededor.
Vestiditos.
Helado de volta triplemente orgásmico.
Pintarte las uñas de los pies para que se vean con sandalias (nuevas).
Bares con sillas afuera en todas las cuadras.
Colores claritos.
Perder por los poros cosas que antes eran necesarias y ahora de pronto solamente pesan.
Planear el año.
Melón, cerezas, duraznos, uvas.
Vestiditos.
Helado de volta triplemente orgásmico.
Pintarte las uñas de los pies para que se vean con sandalias (nuevas).
Bares con sillas afuera en todas las cuadras.
Colores claritos.
Perder por los poros cosas que antes eran necesarias y ahora de pronto solamente pesan.
Planear el año.
Melón, cerezas, duraznos, uvas.
15.1.14
14.2.13
El mundo está al revés. O yo estoy al revés.
No sé. O capaz está todo tan al derecho que es como si estuviera al revés.
Torbellinos de todo.
Ponele, de repente me encuentro en el monoambiente de un chico que vino del sur a estudiar mi misma carrera en una universidad privada y que vive frente a mi ex laburo y que es más chico que yo y de repente estamos hablando y de repente le estoy explicando que no soy lesbiana y de pronto me está dando un beso y yo le estoy diciendo que no porque es la primera vez que salgo con él (aunque técnicamente no sea una salida) y al toque de irme me manda un mensaje diciéndome que le caí súper y que qué bueno que me conoció y que me debe un helado y de pronto llego a casa y me como una galleta de arroz porque caigo en la cuenta de que no comí nada en todo el día y de que tengo hambre y no tengo comida porque me voy a la costa.
De pronto estoy por encarar el último año de la primera etapa de la carrera y me frustra que falte tanto pero me deja tranquila que falte tanto porque tengo la protección de la facultad y de saber dónde estoy parada por más tiempo. Aunque igual no sepa muy bien dónde estoy parada. Pero aunque no lo sepa calculo que es un buen lugar porque me compré un esmalte nuevo divino para las uñas de los pies y me queda divino, más ahora que estoy medio negrita.
Quiero correr y gritar y saltar y lbnsdjkbgjkbvjkbsadgkljabkbnadkjbnklgnakjbnakldjgnla pero sólo voy a ir a comer pizza porque a los padres de la chica con la cual me voy a la costa les caigo muy bien y me quieren invitar a cenar y esa va a ser mi gran salida de San Valentín. Me acabo de dar cuenta de que estuve con este chico el día de San Valentín. Creo que era la gotita que faltaba para rebalsar el vaso de Cupido-te-mando-un-besote-nos-vemos-en-Disney.
No sé. O capaz está todo tan al derecho que es como si estuviera al revés.
Torbellinos de todo.
Ponele, de repente me encuentro en el monoambiente de un chico que vino del sur a estudiar mi misma carrera en una universidad privada y que vive frente a mi ex laburo y que es más chico que yo y de repente estamos hablando y de repente le estoy explicando que no soy lesbiana y de pronto me está dando un beso y yo le estoy diciendo que no porque es la primera vez que salgo con él (aunque técnicamente no sea una salida) y al toque de irme me manda un mensaje diciéndome que le caí súper y que qué bueno que me conoció y que me debe un helado y de pronto llego a casa y me como una galleta de arroz porque caigo en la cuenta de que no comí nada en todo el día y de que tengo hambre y no tengo comida porque me voy a la costa.
De pronto estoy por encarar el último año de la primera etapa de la carrera y me frustra que falte tanto pero me deja tranquila que falte tanto porque tengo la protección de la facultad y de saber dónde estoy parada por más tiempo. Aunque igual no sepa muy bien dónde estoy parada. Pero aunque no lo sepa calculo que es un buen lugar porque me compré un esmalte nuevo divino para las uñas de los pies y me queda divino, más ahora que estoy medio negrita.
Quiero correr y gritar y saltar y lbnsdjkbgjkbvjkbsadgkljabkbnadkjbnklgnakjbnakldjgnla pero sólo voy a ir a comer pizza porque a los padres de la chica con la cual me voy a la costa les caigo muy bien y me quieren invitar a cenar y esa va a ser mi gran salida de San Valentín. Me acabo de dar cuenta de que estuve con este chico el día de San Valentín. Creo que era la gotita que faltaba para rebalsar el vaso de Cupido-te-mando-un-besote-nos-vemos-en-Disney.
6.12.12
Estoy en un estado de éxtasis emocional, mental y ficcional, generado por el hecho de haber aprobado mi segundo final del año, una semana después de haber dado el primero, contra todos los pronósticos de la gente que piensa que para dar un final necesitás 30 días, haciéndome destinataria de vocativos tales como máquina, bestia, hija de puta, y recibiendo consejos tales como ahora te vas de joda y no parás hasta el lunes o este es el momento para que vayas a fumarte uno a la costanera. Esto sumado al hecho de que elpibequemegusta estuviera sentado de casualité con un grupo de gente en la facu cuando yo volvía de ver mi nota y que nos quedáramos hablando un ratito y que después, estando yo con una amiga en la biblioteca haya pasado el susodicho a insultarme envidiosamente y a preguntarme nomeacuerdoqué mientras me hacía un intento de masaje en la espalda que duró no más de 5 segundos (por eso no me acuerdo qué estaba diciendo). Y en el laburo me compraron una birra muy helada para festejar cuando cerramos. Todo esto da como resultado que yo me sienta una diosa griega, romana, latina, china y que de pronto mi lista de cosas para hacer sea ordenar ropa, averiguar sobre la ayudantía que me muero por hacer, ir a cebarles mate a las chicas que tienen que rendir, buscar una excusa para pasar por la facu cuando esté elchicoquemegusta leer la pila de novelas acumuladas y tomar sol en el balcón. Y elegir qué me voy a poner para ir a ver a Norah.
Creo que tuve un orgasmo. Chauchis.
Creo que tuve un orgasmo. Chauchis.
9.2.12
tum tum tum
Estoy escuchando una canción que suena así.
Volví de vacacionar felizmente lejos del mundo, desconectada de esta galaxia, conectada con un cachorrito de labrador y una perra muy gordita que es mezcla de suricata y pajarito, que come queso Casancrem y moscas.
Y tengo dos camperas, un culotte, una malla y dos pares de medias nuevos. Y muchas mazanas en mi heladera.
Volví de vacacionar felizmente lejos del mundo, desconectada de esta galaxia, conectada con un cachorrito de labrador y una perra muy gordita que es mezcla de suricata y pajarito, que come queso Casancrem y moscas.
Y tengo dos camperas, un culotte, una malla y dos pares de medias nuevos. Y muchas mazanas en mi heladera.
Suaaaaaaaave.
27.1.12
au revoir
Me quería hacer un poquito la capa y lo puse en francés, y resulta que ahora que lo pienso queda más de snob que de capa, pero bueno, no me importa, ¿por qué? Porque me voy. Me voy me voy me voy. Me voy a subir a una montaña y voy a gritar y los pájaros que planean por ahí se van a re asustar. Y no tengo nada para acotar, pero desde que abrí esto siempre escribo algo antes de irme, así que bueno, nada, para no perder la costumbre, holi.
Como no tengo nada para decir, además de que estoy bastante contenta, de que pienso volver con un color re sexy y de que este año saludo al verdulero lindo, voy a decir que me gusta mucho esta canción y que la estoy escuchando básicamente todo el tiempo. Y se la voy a bailar al verdulero (o capaz eso no).
Enjoy.
Y felices vacaciones para mí.
Como no tengo nada para decir, además de que estoy bastante contenta, de que pienso volver con un color re sexy y de que este año saludo al verdulero lindo, voy a decir que me gusta mucho esta canción y que la estoy escuchando básicamente todo el tiempo. Y se la voy a bailar al verdulero (o capaz eso no).
Enjoy.
Y felices vacaciones para mí.
9.1.12
cosas que puedo hacer
Puedo decidir si tirarme en el sillón a leer mi gloriosa novela veraniega y tomarme un tecito o armarme una playlist y pintar adornos para mi pared, hasta que empiece Alma Pirata.
Puedo hacer una lista prolija y organizada de cómo voy a dividir mi sueldo.
Puedo elegir entre perfume de mango o de chicle.
Puedo hacer una lista prolija y organizada de cómo voy a dividir mi sueldo.
Puedo elegir entre perfume de mango o de chicle.
9.6.11
sentimientos (des)encontrados
Quiero que sean YA las vacaciones de invierno. Pero a la vez no quiero que lleguen nunca.
Quiero que se terminen los parciales, que pasen los primeros estreses, que se calme un poco esto de no saber dónde corno está una parada. Pero, por otro lado, es justamente eso -el desarrollo embrionario durante las primeras 5 semanas de vida, los músculos, articulaciones, huesos y ramas vasculonerviosas y todas las células de los tejidos principales- lo que mantiene una pila de cosas en estado latente. Y son cosas que sé que están, que cada tanto (sí, seguido, pero moderadamente) me dicen holiiii, mirá que estamos acá, eh, no te hagas la capa, y que cuando, de pronto, tenga muchas obligaciones menos, van a explotar, todas juntas. Y no quiero. No quiero asumir que es invierno y que no tengo con quién compartir un café caliente un domingo a la mañana o con quién acurrucarme en el sillón a mirar una película o tirarme en la cama a escuchar música. Es esa sensación espantosa que flota en mi aire, que ya conozco de sobra y que me había acostumbrado a no sentir, que ahora mira de lejos pero que me amenaza con instalarse ni bien esto se tranquilice un poco: volver a sentirme total, profunda y completamente desabrazada.
Quiero que se terminen los parciales, que pasen los primeros estreses, que se calme un poco esto de no saber dónde corno está una parada. Pero, por otro lado, es justamente eso -el desarrollo embrionario durante las primeras 5 semanas de vida, los músculos, articulaciones, huesos y ramas vasculonerviosas y todas las células de los tejidos principales- lo que mantiene una pila de cosas en estado latente. Y son cosas que sé que están, que cada tanto (sí, seguido, pero moderadamente) me dicen holiiii, mirá que estamos acá, eh, no te hagas la capa, y que cuando, de pronto, tenga muchas obligaciones menos, van a explotar, todas juntas. Y no quiero. No quiero asumir que es invierno y que no tengo con quién compartir un café caliente un domingo a la mañana o con quién acurrucarme en el sillón a mirar una película o tirarme en la cama a escuchar música. Es esa sensación espantosa que flota en mi aire, que ya conozco de sobra y que me había acostumbrado a no sentir, que ahora mira de lejos pero que me amenaza con instalarse ni bien esto se tranquilice un poco: volver a sentirme total, profunda y completamente desabrazada.
5.2.11
Me di cuenta de lo desconectada que estaba hoy, sentada en el el jardincito, cuando recordé mi casa pero demoré como medio minuto hasta acordarme de las calles de alrededor. Bien. Y eso que dije que no era mi intención desenchufarme así, peeeeeeeero bueno.
En otras noticias (bancáááá), el ejército de polillas ha retrocedido, liberando el territorio de mis noches.
Blanca, que es la perrita, que también es un poco suricata y un poco pajarito, es adicta al queso. Come queso de rallar, queso fymbo, queso de cabra, queso de campo y queso quartirolo. Y le encanta el queso crema y el pan embebido en leche. Y las galletitas de sésamo.
Les gané 5 pe a mis viejos jugando al boggle.
Mi nueva ensalada preferida es una de rúcula, lechuga arrepollada y pera con sal, oliva, aceto y salsa de soja, lo cual me hace más snob de lo que era, que igual creo que no lo era tanto, pero ahora evidentemente lo soy. Porque además también probé la tuna y me encantó aunque no tenga personalidad propia y sea una mediocre que se quedó a mitad de camino entre el kiwi y la sandía.
Y mi nueva serie favorita es Grey's anatomy, pero sh, que House no se entere.
Y ayer fui al cine a ver Enredados. Por tercera vez. Y, por tercera vez, cuando el camaleón le mete la lenguita en el oído al flaquito para despertarlo, casi me hago pis.
Y claramente no tenía nada para decir, pero estar acá me da ganas de escribir así que escribo lo que se me ocurre, lo cual es bastante obvio. Y como ahora ya escribí, me voy a bañar. Y después a leer o a mirar Grey's anatomy o a sentarme afuerita a escuchar música y a pensar en que extraño banda a mi novio y en cómo lo voy a estrujar cuando venga y en lo goma que me volví.
Feliz febrero.
En otras noticias (bancáááá), el ejército de polillas ha retrocedido, liberando el territorio de mis noches.
Blanca, que es la perrita, que también es un poco suricata y un poco pajarito, es adicta al queso. Come queso de rallar, queso fymbo, queso de cabra, queso de campo y queso quartirolo. Y le encanta el queso crema y el pan embebido en leche. Y las galletitas de sésamo.
Les gané 5 pe a mis viejos jugando al boggle.
Mi nueva ensalada preferida es una de rúcula, lechuga arrepollada y pera con sal, oliva, aceto y salsa de soja, lo cual me hace más snob de lo que era, que igual creo que no lo era tanto, pero ahora evidentemente lo soy. Porque además también probé la tuna y me encantó aunque no tenga personalidad propia y sea una mediocre que se quedó a mitad de camino entre el kiwi y la sandía.
Y mi nueva serie favorita es Grey's anatomy, pero sh, que House no se entere.
Y ayer fui al cine a ver Enredados. Por tercera vez. Y, por tercera vez, cuando el camaleón le mete la lenguita en el oído al flaquito para despertarlo, casi me hago pis.
Y claramente no tenía nada para decir, pero estar acá me da ganas de escribir así que escribo lo que se me ocurre, lo cual es bastante obvio. Y como ahora ya escribí, me voy a bañar. Y después a leer o a mirar Grey's anatomy o a sentarme afuerita a escuchar música y a pensar en que extraño banda a mi novio y en cómo lo voy a estrujar cuando venga y en lo goma que me volví.
Feliz febrero.
2.1.11
colgada, quemada, tarada
Así volví. Y no sé.
Fue el mejor año nuevo en mucho tiempo, porque claramente una no puede esperar menos de un fin de año con dos amigas en la playa brindando con cuharitas de helado.
Y fueron vacaciones de lo más geniales. Y es todo genial. Y no sé.
Creo que a este blog le llegó la hora de descansar un tiempito.
O no, capaz mañana me arrepiento.
Pero no sé.
Feliz 2011 para mí. Y para mi agenda nueva de Maitena que me voy a llenar.
Chauchis.
17.12.10
¡qué densa!
Y voy y vengo con lo mismo. Que tiemblo de miedo, que me muero de ganas.
Mirá si me resbalo y me caigo y me fracturo el tobillo. Mirá si me olvido del giro ese.
Mirá si sale increíble.
Mirá si me voy a pasar las fiestas a la playa con mi mejor amiga. Ah, cierto, eso era seguro.
23.2.10
No me había dado cuenta de lo mp4-dependiente que era hasta que creí que se había muerto.
Hace dos días quise prenderlo y no prendía. Lo conectaba a la computadora y nada. Moví todas las perillitas, apreté todos los botoncitos y nada. Ese día mi mal humor fue tan grande como si hubiese tenido 10 síndromes pre-menstruales juntos, incluso estando acá, donde se necesitan cosas realmente malas para bajonearme. Hasta ese momento no lo había usado mucho, pero desde ahí asociaba cada situación con una canción y terminaba casi al borde de las lágrimas pensando "ayy, qué lindo sería poder escuchar tal tema ahora". Sin saberlo, los pobres empleados del lugar donde lo compré se ganaron millones de insultos y maldiciones por minuto. En fin. La cuestión es que ayer pude conseguir un cable nuevo, lo conecté sin esperanzas... y la lucecita se prendió. Y yo volví a ser feliz.
Ya que estamos, el domingo vuelvo. Y curiosamente muero de ganas. Obvio que acá la paso súper, pero un mes es un mes. Tengo esa mezcla de que extraño y que hay demasiadas cosas que quiero hacer y cuestiones que tengo que resolver en Buenos Aires. Igual está bueno querer volver, porque así los últimos días están buenísimos porque el lugar está buenísimo y porque además falta poquito para volver y, por otra parte, el viaje de vuelta no es deprimente y llegar a casa y desarmar las valijas se hace mucho menos suicida.
Y mañana empiezan de nuevo los capítulos estrenos de Dr. House (L).
(me hice amiga de un perro que es mezcla de suricata, pez y pajarito)
Hace dos días quise prenderlo y no prendía. Lo conectaba a la computadora y nada. Moví todas las perillitas, apreté todos los botoncitos y nada. Ese día mi mal humor fue tan grande como si hubiese tenido 10 síndromes pre-menstruales juntos, incluso estando acá, donde se necesitan cosas realmente malas para bajonearme. Hasta ese momento no lo había usado mucho, pero desde ahí asociaba cada situación con una canción y terminaba casi al borde de las lágrimas pensando "ayy, qué lindo sería poder escuchar tal tema ahora". Sin saberlo, los pobres empleados del lugar donde lo compré se ganaron millones de insultos y maldiciones por minuto. En fin. La cuestión es que ayer pude conseguir un cable nuevo, lo conecté sin esperanzas... y la lucecita se prendió. Y yo volví a ser feliz.
Ya que estamos, el domingo vuelvo. Y curiosamente muero de ganas. Obvio que acá la paso súper, pero un mes es un mes. Tengo esa mezcla de que extraño y que hay demasiadas cosas que quiero hacer y cuestiones que tengo que resolver en Buenos Aires. Igual está bueno querer volver, porque así los últimos días están buenísimos porque el lugar está buenísimo y porque además falta poquito para volver y, por otra parte, el viaje de vuelta no es deprimente y llegar a casa y desarmar las valijas se hace mucho menos suicida.
Y mañana empiezan de nuevo los capítulos estrenos de Dr. House (L).
(me hice amiga de un perro que es mezcla de suricata, pez y pajarito)
17.2.10
(carita feliz)
mi banco, mi árbol, mi calle
Si hay algo mejor que no hacer nada más que caminar, escuchar música, comer, dormir y mirar las nubes en un lugar que te encanta, es caminar, escuchar música, comer, dormir y mirar las nubes en un lugar que te encanta con una amiga.
P. se fue hoy a la mañana y esta semana no pudo haber sido más copada. Nos acordamos de cosas de la primaria que habían estado tapadas en lo más profundo de nuestras memorias, nos reimos de idioteces, caminamos por la calle cantando Chicago, nos sacamos una foto en la puerta del boliche donde fuimos a bailar cuando estuvimos de viaje de egresados en 7mo y pasamos por el hotel donde estuvimos alojadas, caminamos 16 km por la ruta con la panza al aire al compás de Yo soy tu maestro, miramos películas en la laptop, pasamos un día entero tiradas entre la cama y el jardín diciendo pelotudeces y sólo salimos al centro vestidas como ridículas (la onda era que la que menos combinaba ganaba) para que yo pudiera ver al verdulero y cada vez que decíamos verdulero, nos reíamos. En fin, esas cosas que te pasan con tu mejor amiga y que cada vez que lo vivís te rellena el alma (?). Tan bien la pasé y tanto lo disfruté que no me molestó que se fuera porque el tiempo que estuvo lo re aprovechamos.
Y las tormentas son lo más y andar en bicicleta un día nublado con el viento que te hace pum-pum en la cara te da muchas ganas de vivir.
Y me compré un strapless re lindo.
3.2.10
Hace muchísimo tiempo que no venía a un cyber con fines no-académicos. El año pasado acá tenía la laptop de mi viejo. Este año está, pero anda demasiado lenta y me enerva. Tampoco es demasiado grave, de hecho me parece agradable venir al cyber, me da ternura, me trae recuerdos y, este cyber particularmente, al que vine por primera vez en mi vacaciones entre 7mo grado y 1er año, se ganó mi amor.
En fin. La Cumbre me recibió como sólo ella sabe: con ese viento fresco que te pega en la cara cuando bajás la ventanilla, con las sierras que se ven en cualquier dirección a la que mires, con la gente que te saluda y te sonríe aunque nunca en su reputísima vida te haya visto, con el supermercado de siempre, con un empleado muy lindo en algún negocio (esta vez, el farmacéutico), con ese olor en la cabaña que es como si hubiera llegado a mi otra casa, con esos atardeceres que te dan una paz que no podés creer, con esos cielos negros negros súper negros recontra plagados de estrellas, esos cielos que te quedás mirando y no te das cuenta y pasa una hora, y después dos, pero vos podrías seguir ahí toda la vida. Y además, ayer vi una estrella fugaz.
Lo que no estuvo tan bueno fue que mi cuerpo no tuvo ganas de empezar bien. Llegué el lunes a la tardecita y el martes me levante con la panza hecha un desastre. Hace unos ruidos extrañísimos, no puedo comer nada, dieta de enferma (igual tiene ventajas, empezar las vacaciones bajando un kilo y medio, la verdad, no me molesta). Además me siento medio débil. Ayer me quedé en estado ameba en la cabaña todo el día, que tampoco es malo, porque tiene un jardín hermoso en el que me tiro a leer o a escuchar música, pero en fin. Hoy me levanté igual pero salí a caminar, a dar vueltas por estas callecitas que son todo menos paralelas, que suber y que bajan. Ahora estoy esperando a mi viejo que está comprando comida especial para hacerme comida-de-enferma-divertida y después voy a ir a la plaza a hamacarme con los ojos cerrados y a dejar que el viento me haga nuditos en el pelo. Ah, por cierto, el agua de acá o el aire o lo que sea, me dejan el pelo increíble.
Por ahora, lo único que, por decirlo de alguna manera, me perturba leeeeeeeevemente, es que la ciudad está re activa, hay mucha gente de mi edad dando vueltas, mucha cosa copada, y yo estoy sola, por lo que no da salir. Bah, tal vez en unos días salga igual, pero convengamos que salir sola a la noche no es lo ideal. Ponele que me gustaría que hubiera una amiga o alguien con quien salir a pasear algunas noches. Más allá de eso, this is peeeeeeerfect. Y no me quiero ir nunca.
Seguro quedó una entrada re desordenada e incoherente, pero da igual. Es este febrero tan lindo que me mezcla :)
En fin. La Cumbre me recibió como sólo ella sabe: con ese viento fresco que te pega en la cara cuando bajás la ventanilla, con las sierras que se ven en cualquier dirección a la que mires, con la gente que te saluda y te sonríe aunque nunca en su reputísima vida te haya visto, con el supermercado de siempre, con un empleado muy lindo en algún negocio (esta vez, el farmacéutico), con ese olor en la cabaña que es como si hubiera llegado a mi otra casa, con esos atardeceres que te dan una paz que no podés creer, con esos cielos negros negros súper negros recontra plagados de estrellas, esos cielos que te quedás mirando y no te das cuenta y pasa una hora, y después dos, pero vos podrías seguir ahí toda la vida. Y además, ayer vi una estrella fugaz.
Lo que no estuvo tan bueno fue que mi cuerpo no tuvo ganas de empezar bien. Llegué el lunes a la tardecita y el martes me levante con la panza hecha un desastre. Hace unos ruidos extrañísimos, no puedo comer nada, dieta de enferma (igual tiene ventajas, empezar las vacaciones bajando un kilo y medio, la verdad, no me molesta). Además me siento medio débil. Ayer me quedé en estado ameba en la cabaña todo el día, que tampoco es malo, porque tiene un jardín hermoso en el que me tiro a leer o a escuchar música, pero en fin. Hoy me levanté igual pero salí a caminar, a dar vueltas por estas callecitas que son todo menos paralelas, que suber y que bajan. Ahora estoy esperando a mi viejo que está comprando comida especial para hacerme comida-de-enferma-divertida y después voy a ir a la plaza a hamacarme con los ojos cerrados y a dejar que el viento me haga nuditos en el pelo. Ah, por cierto, el agua de acá o el aire o lo que sea, me dejan el pelo increíble.
Por ahora, lo único que, por decirlo de alguna manera, me perturba leeeeeeeevemente, es que la ciudad está re activa, hay mucha gente de mi edad dando vueltas, mucha cosa copada, y yo estoy sola, por lo que no da salir. Bah, tal vez en unos días salga igual, pero convengamos que salir sola a la noche no es lo ideal. Ponele que me gustaría que hubiera una amiga o alguien con quien salir a pasear algunas noches. Más allá de eso, this is peeeeeeerfect. Y no me quiero ir nunca.
Seguro quedó una entrada re desordenada e incoherente, pero da igual. Es este febrero tan lindo que me mezcla :)
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