Años luz de sabér realmente qué quiero, cómo lo quiero y a años luz de llegar a ese punto.
No está mal, porque el camino lo tengo. Creo.
Años luz de tener certezas absolutas.
Años luz de entender por qué quiero llorar.
Años luz de entender por qué no entiendo si hasta hace un par de días entendía.
Años luz de bancarme cosas que me hacían mal. Años luz emocionales, pocos meses reales. Es como la equivalencia entre nuestros años y los años de los perros, o de las mariposas.
Años luz de sentir cosas que me necrotizaban pedacitos de alma y de cerebro.
Años luz de gente con la que no quiero cruzarme nunca más, pero que a la vez espero cruzarme en 20 años, espero poder abrazar a esa gente y decir "che, tanto tiempo, ¿qué es de tu vida?".
Años luz de esconderme de lo que no estaba tan bueno sólo por el miedo a que fuera peor.
Hubo un momento donde, desde lo más profundo, creía que antes había sido más feliz. Todo tiempo pasado fue mejor.
NO. MENTIRA. Me da placer decir y creer, tan profundamente como antes, que lo que pasó es lo que fue y nada más. Estuvo buenísimo, fue una mierda, me sirvió para entender, para aprender, para relajar (un poco). Lo realmente bueno es lo que se viene. O al menos pensar que lo realmente bueno es lo que se viene. Si no, ¿para qué? ¿para qué escribiría? ¿para qué dibujaría? ¿para qué estudiaría medicina? ¿para qué sería ayudante de cátedra? ¿para qué bailaría? ¿para qué querría viajar? ¿para qué trataría de solucionar los ratos de angustia con chocolates y novio? ¿para qué me hubiera enamorado? ¿para qué, si no pensara que lo que está por venir es siempre mejor? ¿para qué me compraría ropa de fiesta a pesar de que salgo con menos frecuencia que la del 180? Porque espero que cada día sea mejor que el anterior, porque espero que este año sea mejor que el anterior y que el que viene supere todavía más a este.
Uh, re densa. Me puse re densa mal. Es que estuve comiendo un dulce de higos increíble (sin azúcar, ideal para ataques de ansiedad), pero re denso. Como yo.
Creo que acabo de ver salir por la puerta de calle al primer bajón de domingo del año.
Y ahora que se fue, puedo seguir preparando mi clase.
Sean felices, caminen mucho, coman chocolate, usen perfume para la ropa y aritos de colores. Y calzoncillos y bombachas divertidas.
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16.3.14
8.2.14
Llueve como me gusta.
Me voy a Londres en cuatro días. Hoy hice la valija.
Me tomé un matecocido con leche re rico con galletitas de limón que cociné ayer.
Está buenísimo todo, posta.
Y por alguna razón tengo unas ganas de llorar que me muero y como como una cerdita a pesar de mi gastritis.
Alprazolam ven a mí.
Me voy a Londres en cuatro días. Hoy hice la valija.
Me tomé un matecocido con leche re rico con galletitas de limón que cociné ayer.
Está buenísimo todo, posta.
Y por alguna razón tengo unas ganas de llorar que me muero y como como una cerdita a pesar de mi gastritis.
Alprazolam ven a mí.
14.5.13
Lo malo de ser una esquizoide dramática cafeinómana es que soy re consciente de que no es tan terrible, de que el mundo gira tranqui y de que las cosas están relativamente como deberían, incluso mejores. Pero, aún así, siento que estoy en el Samba. Y eso que nunca me subí porque tengo el estómago sensible (para todo lo que no sea cafeína). Me dan ganas de cagarme a trompadas, y de última si alguien viniera y me pusiera un par de buenas patadas no me parecería mal. Esta necesidad permanente de dramatizar hace que me brote más y que me duela más el cuello. Buenísimo, sí, estás estresada, liiiiisto, pero no nos vayamos al carajo. Ya me fui al carajo igual. Claro, la piba grita de euforia o se hunde en un pozo de pena, no hay grises.
Te va a ir bien, boludita, eh.
Te va a ir bien, boludita, eh.
14.2.13
El mundo está al revés. O yo estoy al revés.
No sé. O capaz está todo tan al derecho que es como si estuviera al revés.
Torbellinos de todo.
Ponele, de repente me encuentro en el monoambiente de un chico que vino del sur a estudiar mi misma carrera en una universidad privada y que vive frente a mi ex laburo y que es más chico que yo y de repente estamos hablando y de repente le estoy explicando que no soy lesbiana y de pronto me está dando un beso y yo le estoy diciendo que no porque es la primera vez que salgo con él (aunque técnicamente no sea una salida) y al toque de irme me manda un mensaje diciéndome que le caí súper y que qué bueno que me conoció y que me debe un helado y de pronto llego a casa y me como una galleta de arroz porque caigo en la cuenta de que no comí nada en todo el día y de que tengo hambre y no tengo comida porque me voy a la costa.
De pronto estoy por encarar el último año de la primera etapa de la carrera y me frustra que falte tanto pero me deja tranquila que falte tanto porque tengo la protección de la facultad y de saber dónde estoy parada por más tiempo. Aunque igual no sepa muy bien dónde estoy parada. Pero aunque no lo sepa calculo que es un buen lugar porque me compré un esmalte nuevo divino para las uñas de los pies y me queda divino, más ahora que estoy medio negrita.
Quiero correr y gritar y saltar y lbnsdjkbgjkbvjkbsadgkljabkbnadkjbnklgnakjbnakldjgnla pero sólo voy a ir a comer pizza porque a los padres de la chica con la cual me voy a la costa les caigo muy bien y me quieren invitar a cenar y esa va a ser mi gran salida de San Valentín. Me acabo de dar cuenta de que estuve con este chico el día de San Valentín. Creo que era la gotita que faltaba para rebalsar el vaso de Cupido-te-mando-un-besote-nos-vemos-en-Disney.
No sé. O capaz está todo tan al derecho que es como si estuviera al revés.
Torbellinos de todo.
Ponele, de repente me encuentro en el monoambiente de un chico que vino del sur a estudiar mi misma carrera en una universidad privada y que vive frente a mi ex laburo y que es más chico que yo y de repente estamos hablando y de repente le estoy explicando que no soy lesbiana y de pronto me está dando un beso y yo le estoy diciendo que no porque es la primera vez que salgo con él (aunque técnicamente no sea una salida) y al toque de irme me manda un mensaje diciéndome que le caí súper y que qué bueno que me conoció y que me debe un helado y de pronto llego a casa y me como una galleta de arroz porque caigo en la cuenta de que no comí nada en todo el día y de que tengo hambre y no tengo comida porque me voy a la costa.
De pronto estoy por encarar el último año de la primera etapa de la carrera y me frustra que falte tanto pero me deja tranquila que falte tanto porque tengo la protección de la facultad y de saber dónde estoy parada por más tiempo. Aunque igual no sepa muy bien dónde estoy parada. Pero aunque no lo sepa calculo que es un buen lugar porque me compré un esmalte nuevo divino para las uñas de los pies y me queda divino, más ahora que estoy medio negrita.
Quiero correr y gritar y saltar y lbnsdjkbgjkbvjkbsadgkljabkbnadkjbnklgnakjbnakldjgnla pero sólo voy a ir a comer pizza porque a los padres de la chica con la cual me voy a la costa les caigo muy bien y me quieren invitar a cenar y esa va a ser mi gran salida de San Valentín. Me acabo de dar cuenta de que estuve con este chico el día de San Valentín. Creo que era la gotita que faltaba para rebalsar el vaso de Cupido-te-mando-un-besote-nos-vemos-en-Disney.
17.11.12
Es gracioso cuando sentís una cosa pero sabés que no es así, onda razón versus drama queen.
Ponele, ahora siento que me vida es una mierda, pero sé que no lo es y que es todo producto del estrés, la ansiedad y el exceso de edulcorante en el café. Igual está bueno vivir con esta contraducción permanente: me levanto temprano y me voy a estudiar al balcón con el solcito divino y el cielo celeste, siendo consciente de que tuve que canecelar la fiesta de estar noche para poder tener una mañana productiva mañana. Mientras soy consciente de todo esto tomo café, saco fotos, miro al encargado del edificio de enfrente desperdiciar agua como un condenado y escucho al puto benteveo que me da unas ganas terribles de estar tirada al lado de una pileta con un vaso de jugo de naranja con mucho hielo. Es terrible, todo me da ganas de morir y todo me llena de paz, TODO a la vez. En mi camino al lugar de comida china vegetariana veo en la plaza a muchas minitas en bikini tomando sol y me acuerdo de que estoy flaca y yo también podría estar ahí, pero sigo caminando porque en la silla de mi balcón hay un montón de teóricos que no se van a leer solos. En el balcón podría estar en bikini, pero cuando estoy sentada estudiando la panza se me arruga y altos flotadores, mamita.
¿Ves? Está todo buenísimo y es todo una mierda. Que voy a llegar con todo, que no llego ni a ganchos. Que me voy a colar en el hospital, que no me da la cara. Que voy a ver a Norah (no, eso está buenísimo de cualquier manera).
Así que bueno, creo que me tengo que hacer otro café porque estoy muy ansiosa y ya me comí un postrecito de lemon pie.
Ponele, ahora siento que me vida es una mierda, pero sé que no lo es y que es todo producto del estrés, la ansiedad y el exceso de edulcorante en el café. Igual está bueno vivir con esta contraducción permanente: me levanto temprano y me voy a estudiar al balcón con el solcito divino y el cielo celeste, siendo consciente de que tuve que canecelar la fiesta de estar noche para poder tener una mañana productiva mañana. Mientras soy consciente de todo esto tomo café, saco fotos, miro al encargado del edificio de enfrente desperdiciar agua como un condenado y escucho al puto benteveo que me da unas ganas terribles de estar tirada al lado de una pileta con un vaso de jugo de naranja con mucho hielo. Es terrible, todo me da ganas de morir y todo me llena de paz, TODO a la vez. En mi camino al lugar de comida china vegetariana veo en la plaza a muchas minitas en bikini tomando sol y me acuerdo de que estoy flaca y yo también podría estar ahí, pero sigo caminando porque en la silla de mi balcón hay un montón de teóricos que no se van a leer solos. En el balcón podría estar en bikini, pero cuando estoy sentada estudiando la panza se me arruga y altos flotadores, mamita.
¿Ves? Está todo buenísimo y es todo una mierda. Que voy a llegar con todo, que no llego ni a ganchos. Que me voy a colar en el hospital, que no me da la cara. Que voy a ver a Norah (no, eso está buenísimo de cualquier manera).
Así que bueno, creo que me tengo que hacer otro café porque estoy muy ansiosa y ya me comí un postrecito de lemon pie.
2.11.12
Epa, noviembre. Hola noviembre, qué tal noviembre.
No sé, acá hay un embotellamiento de puta madre que no me deja ponerme a estudiar.
EPA, noviembre. Tengo un mes y monedas para dar un parcial, dos finales e ir a ver a Norah.
Y comprarme ropa y hacer limpieza general y empezar danza y hacer galletitas de limón y canela.
Y como avisé en el laburo que en 3 meses me voy, también tengo que tomar entrevistas y preparar a una chica nueva.
Y me tengo que dejar lugar para mis ataques de histeria y mis crisis existenciales con rasgos de pendeja de clase media que se cree muy bipolar y problemática.
Hola noviembre, qué tal.
Temón. Bizarro, pero temón. Justin de bebé.
No sé, acá hay un embotellamiento de puta madre que no me deja ponerme a estudiar.
EPA, noviembre. Tengo un mes y monedas para dar un parcial, dos finales e ir a ver a Norah.
Y comprarme ropa y hacer limpieza general y empezar danza y hacer galletitas de limón y canela.
Y como avisé en el laburo que en 3 meses me voy, también tengo que tomar entrevistas y preparar a una chica nueva.
Y me tengo que dejar lugar para mis ataques de histeria y mis crisis existenciales con rasgos de pendeja de clase media que se cree muy bipolar y problemática.
Hola noviembre, qué tal.
Temón. Bizarro, pero temón. Justin de bebé.
8.10.12
de repente
De repente te das cuenta de que sos la protagonista de esa imagen patética que tenías en la cabeza. Not good.
De repente te encontrás hablando con tu mejor amiga abajo de un juego para chicos de un parque gigante del edificio en el que vive un amigo suyo.
De repente estás aceptando mates de un flaco que se parece mucho al chico con el que saliste cuando entraste a la secundaria y eso te lleva a pensar en el chico con el que saliste el último año de secundaria, lo cual carece absolutamente de puntos conectables, más allá del hecho de que estás recordando a dos pibes con los que saliste.
De repente estás diciendo muchas veces "yo sé que no te importa, pero..." a mucha gente. Le contás a gente que no te conoce cosas que no le importan y que, quizás, tampoco te importen mucho a vos.
De repente tenés un nivel de ansiedad que no baja ni con dos prinox y empezás a comer compulsivamente barritas de sésamo de esas que venden en las dietéticas y que vienen cortadas en cubitos.
De repente soñás cosas que no tienen sentido y querés que sean reales porque las cosas que sí tienen sentido perdieron sentido de tanto sentido que tenían.
De repente llorás.
De repente te quedás dormida.
De repente no entendés qué es lo que no entendés si es todo tan obvio.
De repente no entendés por qué estás siendo tan abstracta.
De repente te das cuenta de que este caos, que tal vez ni siquiera es un caos, pero lo es, es un mejor lugar que el de hace un año. A muchos niveles.
De repente te das cuenta de que está hirviendo el agua para el té de canela y que esos apuntes no pueden seguir esperando.
De repente te encontrás hablando con tu mejor amiga abajo de un juego para chicos de un parque gigante del edificio en el que vive un amigo suyo.
De repente estás aceptando mates de un flaco que se parece mucho al chico con el que saliste cuando entraste a la secundaria y eso te lleva a pensar en el chico con el que saliste el último año de secundaria, lo cual carece absolutamente de puntos conectables, más allá del hecho de que estás recordando a dos pibes con los que saliste.
De repente estás diciendo muchas veces "yo sé que no te importa, pero..." a mucha gente. Le contás a gente que no te conoce cosas que no le importan y que, quizás, tampoco te importen mucho a vos.
De repente tenés un nivel de ansiedad que no baja ni con dos prinox y empezás a comer compulsivamente barritas de sésamo de esas que venden en las dietéticas y que vienen cortadas en cubitos.
De repente soñás cosas que no tienen sentido y querés que sean reales porque las cosas que sí tienen sentido perdieron sentido de tanto sentido que tenían.
De repente llorás.
De repente te quedás dormida.
De repente no entendés qué es lo que no entendés si es todo tan obvio.
De repente no entendés por qué estás siendo tan abstracta.
De repente te das cuenta de que este caos, que tal vez ni siquiera es un caos, pero lo es, es un mejor lugar que el de hace un año. A muchos niveles.
De repente te das cuenta de que está hirviendo el agua para el té de canela y que esos apuntes no pueden seguir esperando.
11.5.12
café y analogías
Apa, buen título, re filosófico, re profundo, onda: guau, esta va a ser una entrada de puta madre.
Bueno, no. El tema es que soy un manojo de ansiedad, no iba a escribir nada sobre esto porque tengo una teoría muy comprobada empíricamente que dice que si hablo sobre cosas muy copadas que están pasando o que están por pasar pero que todavía no pasaron concretamente, después las cosas no pasan. Pero también está sucediendo que decidí que no iba a jugar más así, entonces holi, acá estoy, escribiendo y hecha un manojo de ansiedad.
Lo de las analogías es porque hoy venía pensando en mi estado y se me ocurrió pensar en los pufs, en que de vez en cuando hay que cambiar las pelotitas de telgopor y en que, antes de abrir la bolsota, siempre dije "no pasa nada, la abro y no se me van a escapar las bolitas para todos lados". Y obviamente las pelotitas se rebelaban, se amotinaban y me invadían hasta vencerme. Bueno, ahora igual. Dije "dale, pero no le vas a dar lugar (tanto) a la imaginación, porque después terminas asfixiada por pelotitas de telgopor que al final terminás barriendo con una escoba (o alguien las barre)". Bueno, no sucedió eso, las bolitas volaron y mi imaginación igual. Chau, me fui al carajo de los delirios sin sentido porque escribí banda y no dije absolutamente nada. Bueno, ahora sí.
Pasó que el martes, harta de la inactividad de Mr. Cortado en Jarrito, decidí hacer un último intento y me fui del bar """""olvidándome mi saquito"""". Dos horas después me llega un mensaje "puede ser que te hayas dejado un saquito?" "uy si! qué colgada! guardámelo que mañana paso :)". Y a los 15 minutos lo tengo al pibe entrando por la puerta del negocio con mi saquito en la mano (el bar está a una cuadra de mi laburo, tampoco es que se cruzó un océano). Me puse roja. Pero onda, roja. Tomate, sangre, roja roja roja. "Parece que lo hacés apropósito!" ROOOOOJAAAAA. Al rato, mensaje "con todo respeto, si ya sos linda, cuando sonreís y te ponés colorada sos mucho más linda!". Okey. Saltitos y grititos histéricos ahogados en el baño del laburo. Observaciones: sos muy cursi y medio grasa, pero AY! Mensaje va, mensaje viene. "Esta semana o la semana que viene te espero afuera del laburo y salimos" "dale" "besos linda, hablamos". Dale, quedamo' así.
Miércoles: mutis por el foro.
Jueves: salgo de la facu, voy al bar toda nerviosa, está muy cerca de la entrada, lo saludo como siempre, con la mejor onda, pero como siempre. Pienso okey, no da hacer ni decir nada distinto ahora, todo bien. Me voy a sentar y escucho que Mr. K-po le dice a su co-mozo ¿la atendés vos?. Pienso no, seguro escuché mal. Viene el co-mozo. Pienso okey, esto es un chiste. Me tomo un cortado, completo apuntes de fisio. Hablo por teléfono con nadie para tener una excusa para estar mirando para adelante y ver si por lo menos se digna a mirar para mi mesa. Mira una sola vez y baja la cabeza como un pendejo de 13 años. C'mon. Me levanto, voy a la caja y le pido a otro que me cobre pero me termina cobrando él porque está cerca dela caja. Me da el vuelto y me dice ¿no te olvidás de nada?, no sos gracioso, gil, no, no me olvido de nada, con una cara que dice "no, no sos gracioso, gil". Me voy caminando, indignadísima, ¿¡cuántos años tenemos, amigo!? En serio, half a pila. Llego al laburo y me pongo a hacer cosas sin pensar para descargar energías. Dos horas después voy al baño a mirar mi celular y me encuentro con un "parecerá una estupidez, pero cuando te vi entrar mi fui al maso [¿me fui al maso? ¿¡qué!?], si querés la semana que viene te invito a tomar algo o vamos al cine" de las 3:15, o sea 15 minutos después de que me hubiera ido, y un "te enojaste o estás ocupada?" de media hora después. Repondí que sí quería salir, claramente, y que estaba todo bien con que se hubiera ido al maso.
Ahora, en serio... ¿qué onda con la madurez emocional de la gente? Si me decís que tengo una belleza despampanante que inhibe a cualquiera o que tengo una personalidad súper que se nota a la legua, okey. Pero no, no es el caso. Claramente. Ahora, más le conviene decirme algo mañana o mandarme mensaje el finde. Y más le conviene no ser un pelotudo. Y tener auto (esto último es negociable, pero qué golazo sería, cómo extraño salir con un flaco que tenga auto y olvidarme de los bondis). Y más le conviene que me parta la boca en una escena súper linda de la cita súper linda que vamos a tener.
¿Expectativas? ¿Yo? No, no.
Bueno, no. El tema es que soy un manojo de ansiedad, no iba a escribir nada sobre esto porque tengo una teoría muy comprobada empíricamente que dice que si hablo sobre cosas muy copadas que están pasando o que están por pasar pero que todavía no pasaron concretamente, después las cosas no pasan. Pero también está sucediendo que decidí que no iba a jugar más así, entonces holi, acá estoy, escribiendo y hecha un manojo de ansiedad.
Lo de las analogías es porque hoy venía pensando en mi estado y se me ocurrió pensar en los pufs, en que de vez en cuando hay que cambiar las pelotitas de telgopor y en que, antes de abrir la bolsota, siempre dije "no pasa nada, la abro y no se me van a escapar las bolitas para todos lados". Y obviamente las pelotitas se rebelaban, se amotinaban y me invadían hasta vencerme. Bueno, ahora igual. Dije "dale, pero no le vas a dar lugar (tanto) a la imaginación, porque después terminas asfixiada por pelotitas de telgopor que al final terminás barriendo con una escoba (o alguien las barre)". Bueno, no sucedió eso, las bolitas volaron y mi imaginación igual. Chau, me fui al carajo de los delirios sin sentido porque escribí banda y no dije absolutamente nada. Bueno, ahora sí.
Pasó que el martes, harta de la inactividad de Mr. Cortado en Jarrito, decidí hacer un último intento y me fui del bar """""olvidándome mi saquito"""". Dos horas después me llega un mensaje "puede ser que te hayas dejado un saquito?" "uy si! qué colgada! guardámelo que mañana paso :)". Y a los 15 minutos lo tengo al pibe entrando por la puerta del negocio con mi saquito en la mano (el bar está a una cuadra de mi laburo, tampoco es que se cruzó un océano). Me puse roja. Pero onda, roja. Tomate, sangre, roja roja roja. "Parece que lo hacés apropósito!" ROOOOOJAAAAA. Al rato, mensaje "con todo respeto, si ya sos linda, cuando sonreís y te ponés colorada sos mucho más linda!". Okey. Saltitos y grititos histéricos ahogados en el baño del laburo. Observaciones: sos muy cursi y medio grasa, pero AY! Mensaje va, mensaje viene. "Esta semana o la semana que viene te espero afuera del laburo y salimos" "dale" "besos linda, hablamos". Dale, quedamo' así.
Miércoles: mutis por el foro.
Jueves: salgo de la facu, voy al bar toda nerviosa, está muy cerca de la entrada, lo saludo como siempre, con la mejor onda, pero como siempre. Pienso okey, no da hacer ni decir nada distinto ahora, todo bien. Me voy a sentar y escucho que Mr. K-po le dice a su co-mozo ¿la atendés vos?. Pienso no, seguro escuché mal. Viene el co-mozo. Pienso okey, esto es un chiste. Me tomo un cortado, completo apuntes de fisio. Hablo por teléfono con nadie para tener una excusa para estar mirando para adelante y ver si por lo menos se digna a mirar para mi mesa. Mira una sola vez y baja la cabeza como un pendejo de 13 años. C'mon. Me levanto, voy a la caja y le pido a otro que me cobre pero me termina cobrando él porque está cerca dela caja. Me da el vuelto y me dice ¿no te olvidás de nada?, no sos gracioso, gil, no, no me olvido de nada, con una cara que dice "no, no sos gracioso, gil". Me voy caminando, indignadísima, ¿¡cuántos años tenemos, amigo!? En serio, half a pila. Llego al laburo y me pongo a hacer cosas sin pensar para descargar energías. Dos horas después voy al baño a mirar mi celular y me encuentro con un "parecerá una estupidez, pero cuando te vi entrar mi fui al maso [¿me fui al maso? ¿¡qué!?], si querés la semana que viene te invito a tomar algo o vamos al cine" de las 3:15, o sea 15 minutos después de que me hubiera ido, y un "te enojaste o estás ocupada?" de media hora después. Repondí que sí quería salir, claramente, y que estaba todo bien con que se hubiera ido al maso.
Ahora, en serio... ¿qué onda con la madurez emocional de la gente? Si me decís que tengo una belleza despampanante que inhibe a cualquiera o que tengo una personalidad súper que se nota a la legua, okey. Pero no, no es el caso. Claramente. Ahora, más le conviene decirme algo mañana o mandarme mensaje el finde. Y más le conviene no ser un pelotudo. Y tener auto (esto último es negociable, pero qué golazo sería, cómo extraño salir con un flaco que tenga auto y olvidarme de los bondis). Y más le conviene que me parta la boca en una escena súper linda de la cita súper linda que vamos a tener.
¿Expectativas? ¿Yo? No, no.
5.12.09
tictac
- No te conviertas en eso que detestás, no seas una pendeja patética. Sabías que esto iba a pasar.
- Sí.
- Es más, no sabías, estabas segura.
- Sí.
- Y entonces ¿por qué carajo tenes esa cara de trapo de piso si el día está como a vos más te gusta, en un rato te pasa a buscar E (amiga de progenitores) y su casa te encanta y ella es una genia y a la noche salís con tus amigas?
- Porque soy tonta. No es que soy pelotuda o imbécil o enferma. No, soy tonta, tonnnnnnnta, así, con muchas enes. Porque aún estando 100% segura de que no iba a venir, en algún lugar del cuerpo sentía que sí, que tal vez se le daba por aparecer. Porque de tan tonta que soy estoy, desde que padre y madre se fueron, con mi mejor y más linda ropa de entrecasa, porque ordené, guardé, limpié, acomodé, reciclé, archivé, escondí, organicé, preparé y me solté el rodete porque le gusta cómo me queda el pelo suelto. Todo eso estando segura de que no iba a venir. Y como además estaba muy ansiosa esperando que titilara la maldita ventanita naranja o que vibrara el puto celular, cambié los colores del blog, me tomé 3 tazas seguidas de café y, todavía sintiendo que podía llegar a venir, les dije que no a dos amigas que me dijeron de hacer algo y a las cuales hace meses que no veo. Soy tonta, ¿te das cuenta? Soy tooooonnnntaaaaaaaaa.
- No, querida... tenés el chip de la ilusión mal configurado.
- Sí.
- Es más, no sabías, estabas segura.
- Sí.
- Y entonces ¿por qué carajo tenes esa cara de trapo de piso si el día está como a vos más te gusta, en un rato te pasa a buscar E (amiga de progenitores) y su casa te encanta y ella es una genia y a la noche salís con tus amigas?
- Porque soy tonta. No es que soy pelotuda o imbécil o enferma. No, soy tonta, tonnnnnnnta, así, con muchas enes. Porque aún estando 100% segura de que no iba a venir, en algún lugar del cuerpo sentía que sí, que tal vez se le daba por aparecer. Porque de tan tonta que soy estoy, desde que padre y madre se fueron, con mi mejor y más linda ropa de entrecasa, porque ordené, guardé, limpié, acomodé, reciclé, archivé, escondí, organicé, preparé y me solté el rodete porque le gusta cómo me queda el pelo suelto. Todo eso estando segura de que no iba a venir. Y como además estaba muy ansiosa esperando que titilara la maldita ventanita naranja o que vibrara el puto celular, cambié los colores del blog, me tomé 3 tazas seguidas de café y, todavía sintiendo que podía llegar a venir, les dije que no a dos amigas que me dijeron de hacer algo y a las cuales hace meses que no veo. Soy tonta, ¿te das cuenta? Soy tooooonnnntaaaaaaaaa.
- No, querida... tenés el chip de la ilusión mal configurado.
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