Mostrando entradas con la etiqueta mundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mundo. Mostrar todas las entradas

6.7.12

cosa de locos

Chicos, a ver, partamos de la siguiente premisa: convivimos en un mundo con otras muchas personas. Hay cosas que, siguiendo esa lógica, no deberían suceder.
Ayer al mediodía, después de ir a tomar algo por haber aprobado todos, 4 de nosotros volvimos a ir a tomar un café a mc donalds. Todo ocupado. Le preguntamos a un chabón de ahí si sabía que alguien se estuviera por ir, nos dice que por allá, cuando la gente se levanta el tipo nos limpia la mesa. Estamos por sentarnos y una piba que estaba sola sentada en la mesita de al lado tira su bolso y su abrigo sobre la mesa de 4... ¿me estás cargando? "disculpá, somos 4, podrías dejarnos a nosotros acá, por favor?". La señorita me puso una cara de orrrrto iiiiiiiiiincreible y se volvió a su mesita... ¿¡ME ESTÁS CARGANDO!? Encima que te digo "disculpá" y "por favor", amablemente. La lógica, en este caso, hubiera sido: 1 en la mesa de 1, 4 en la mesa de 4. Para ella la lógica era: 1 en la mesa de 4, 4 afuera del local. Bien ahí, genia.
Hoy al negocio entró una señora muy mal vestida y con olor a sucio. Me preguntó si tenía zapatos por $90, le dije que sí y le mostré un par más o menos pasables. Me preguntó si eran de cuero y le dije que no, excepto un modelo, y entonces me dijo "ah, pero son más feos que la mierda". Claro, vos tenés olor a desagüe y yo no te digo nada. Y si no estoy dispuesta a poner más de 100 pé, no voy a esperar que me vendan cuero. Gracias.
Hoy en el cine: chiquis, cállense, les voy a pegar.
Esos fueron mis descargos de bronca, ahora muchas cosas lindas. 
Mañana vuelvo a terapia después de un mes. 45 minutos no van a alcanzar. 
Mañana me voy a comprar ropa interior y zapatos.
Me compré una tacita de Blancanieves para mi café en el laburo y le compré una de Tinkerbell a mi amiga del laburo. We're big girls.
Se viene un finde pulenta (pulenta, ¿desde cuándo decía pulenta?).
Mr. Cortado en Jarrito no labura más, renunció a su bar. Por suerte lo conocí antes. Me llama la semana que viene para ver cuándo me ve :)
Hoy fui al cine y fue glorioso.
Hoy me regalaron un Toblerone y un Butter Toffie. Eso también fue glorioso.
Hoy me levanté 12:30, recordé que es dormir. Y me fui a desayunar con mi mejor amigo.
Buen flash el de los días después de rendir. Y aprobar.


20.6.12

Estaba triste ayer. Estuve triste una buena parte del día, por no decir todo el día.
Ahora son las 8 de la mañana y como es feriado es como levantarse en una ciudad fantasma.
Ni mu se escucha. Nada. Mis vecinos mugrosos duermen y no me zapatean encima. Nadie saca su auto del garage y no se escucha el pipipipipi del portón. Los encargados todavía no salieron a baldear la cuadra. La gente no va en auto por la calle. De hecho cuando me levanté todavía no había terminado de salir el sol.
Ahora tengo miedo. Miedo académico, que es el más fácil, y otros miedos que no son tan fáciles. PERO. Pero muy concentrada en la vorágine de ahuyentar al miedo, aunque sea por unas horas, aunque sea por un día o dos, tratando de ahogarlo en café con leche y asegurándome de que quede lejos con un par de galletitas, creo que la tristeza quedó en algún lugar de la madrugada.

30.4.12

cosas del frío que no tiene sentido

Imaginate una biblioteca con muchos estantes. En cada estante hay una cosa que no entendés o algo en lo que todavía no caíste. Está todo estable porque cada cosa tiene su propio estante. Bien.
De pronto llueven cosas que no entendés y más cosas en las que no podés caer, entonces todas las otras cosas que estaban no tienen más remedio que irse entendidas y caídas, así que igual de de pronto, entendés cosas y te cierran cosas y los estantes pasan a estar ocupados por otros asuntos y quizás por alguno de los que ya estaba que no se fue. Eso es algo sin sentido que me estuvo sucediendo desde hace un par de días. 
Además tengo moquitos y la nariz paspadísima y respiro con la boca abierta a veces y parezco medio oligofrénica. Y estuve todo el día exigiendo mis pañuelitos de los Looney Toones, lo cual potenció mi look de oligofrénica. 
Puedo usar todos mis zapatos nuevos de invierno. Y mis camisas nuevas. Y mi campera de jean. Soy tan materialmente feliz. 
Hablando de ropa y de cosas que me quedan divinas, claro, ahora entiendo cómo fue que engordé tanto el año pasado: todos mis días eran como este fin de semana. Estaba sentada estudiando, a lo sumo iba a caminar un rato o bailaba un par de temas. Cursaba tres veces por semana, iba y volvía en bondi. Mi única actividad física era jazz una hora y media por semana. Este finde fue medio finde-foca y me siento un iglú (por el frío y por lo redonda), imaginate todo el año así. Horrrrrrrrrrrror. 
Así que bueno, nada. Tengo muchísimo para leer, lógicamente no voy a llegar, cuéntenselo a mis ayudantes porfi. Igual nadie va a llegar, ellas tampoco, jáh. Igual estoy aprendiendo cosas muy piolas sobre el funcionamiento del mundo, eso garpa, viste. 
Ah, pará, guarda con esto: Mr. Cortado en Jarrito el otro día me preguntó si tenía novio y anteriormente se acercó a mi mesa a saludarme con un beso. Y hay miraditas (que me tienen medio harta) y sonrisitas y palos y cosas así, así que voy a seguir suponiendo que simplemente es un lento, un caracol con renguera, una tortuguita con yeso, un elefante embarazado o alguna cuestión del estilo, y voy a seguir yendo súper linda y le voy a seguir sonriendo con mi mejor sonrisa... ¿no que sí? Igual, finalmente, en la facu tengo a dónde mirar (ah, de repente era Georgina). 
Ah, ayer comí comida china. No en un living ni al lado de una estufa, sino en un lugar de comida al paso del barrio chino en una mesita de afuera (de ahí el resfrío) con mis amiguis. Y claramente nadie me invitó, de hecho invité yo, pero bueno, e' lo que hay.  
Chau, me voy con mis moquitos.

9.11.09

the end

Antes del 9 de octubre estaba tranquila porque todavía faltaba el viaje.
Cuando pasó el viaje igual estaba tranquila porque faltaba la fiesta.
Ahora pasó la fiesta y tengo purpurina por todos lados, el pelo sucio y ojeras.
Ahora ya no estoy tranquila. Ahora sólo falta el pinturazo de el último día y listo. Se acabó.
Ahora tengo miedo. Avalancha de cambios. Tormenta de novedades. Giros de 180º.
La puerta al mundo real, todavía trabada, me mira con su cerradura, me señala la llave que, sin saber cómo, tengo en la mano y me dice dale, abrí: llegó el momento.