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20.4.13

Algún día, cuando sea una médica súper prestigiosa y tenga mi consultorio y sea jefa de algún servicio de algún hospital y la gente venga desde lejísimos para atenderse conmigo y cuando tenga mi propia cátedra en la facultad, o al menos mi proyecto de investigación, y cuando de unas clases alucinantes a las que todos mueran por ir, ahí voy a leer las pelotudeces neuróticas, melodramáticas y exageradas que estoy escribiendo ahora y me voy a reír a carcajadas.
Mientras tanto, otro café y dos cafiaspirinas, por favor.

2.9.12

psicosomática al mango

Hasta antes de rendir, el 9 de agosto, no me enfermé ni una vez en todo el año. La gente alrededor se re enfermaba, de repente había faltazos masivos a la facu, la gente entraba al negocio tosiendo, todos iban convalecientes por la vida y esparcían sus gérmenes sobre mí con sus estornudos y sus manos sucias, y yo, diosa, nunca me enfermé. Pero ¿sabés qué? Era que no me podía enfermar. A ver si me explico: en mi cuerpo no existía la opción. No era bueno, tenés fiebre, te quedás un par de días en casa. No. Me enfermaba y jodía a todos en el laburo y perdía una materia y media de otra. No me podía enfermar, a ver si se entiende el concepto un poquito.
Pero rendí. Rendí y salí. Rendí, salí y colgué. Me relajé. Y chau, perdí.
El viernes no podía caminar sola porque el mundo me daba vueltas. Me fui del laburo una hora después de llegar. Mi vieja me tuvo que desvestir y acompañarme al baño. La cabeza me retumbaba horriblemente. Síndrome vertiginoso por neuronitis vestibular. Váyanse todas mis neuronas a la reconcha de su madre.
Hoy, con el mundo dando un poco menos de vueltas y mi cabeza siendo un poco menos tambor, lo pensé un poquito, como para no perder la (fuckin') costumbre de sobreanalizar todo, ¿vio? Claro, tiene lógica. No es casual que de repente todo de vueltas y esté muy mareada cuando mi mente está toda revuelta, a mil por hora, piloteando un millón de preguntas que no tienen respuesta y tratando de pasar en limpio mlies de millones de intentos de planes que se mezclan y se chocan y se superponen y explotan. Todos juntos. Todo junto.
Soy consciente de que es una mala fase y nada más. Uno de esos momentos del año donde me es imposible no colapsar. El sueño y el agotamiento se le suman a todo lo que falta y deseo la muerte. Y después se pasa. Pero por ahora no se pasó. Por ahora siento que siento en el cuerpo lo que no puedo sentir con la cabeza, o algo así.
Estoy desde ayer a las 10 de la noche comiendo manzanas, tomando té de bergamotas y mirando películas inglesas intercaladas con capítulos de Once upon a time. Sin parar. Leprometí galletitas de canela y naranja a medio Buenos Aires. Bueno chicos, no va a poder ser. Tenía que estudiar un poco. Tampoco va a poder ser. En vez de leer fisiología renal del Guyton estoy leyendo una novela bastante mala de esta mujer Florencia Bonelli, porque fue lo primero que encontré sobre la mesa, despechada por haber terminado el último libro de Martín Kohan, el gran amor de mi vida (literaria).
Estoy tratando mal a mi mejor amigo, ignorando a mi mejor amiga y llorando mucho más de la cuenta. El ibupirac 800 no me sacó el dolor de cabeza. Quiero charlar de madrugada en mi balcón en verano. Quiero comer mucho helado y ser muy flaquita. Y que dejen de gustarme los pelotudos que tienen el cartel de pelotudo en la frente. Y un posgrado en pelotudez. Avanzada.
Voy a mirar más Once upon a time y a tomar más té. Y que mis penas se ahoguen.
He dicho.

16.10.11

tengo

No sé qué tengo en realidad, pero se siente como si de pronto pudiera tener muchas cosas.
En principio, reemplacé un alfajor bon o bon triple por un chocoarroz (en un sentido estrictamente metafórico, porque creo que hay pocas cosas que me den más asco que el bon o bon y jamás podría comer algo que tuviera las palabras bon o bon y triple en el nombre). Así que ahora tengo chocoarroz (sigue siendo metafórico, yo como manzanas).
La histeria de llanto y estrés y mal humor alrededor de los parciales desapareció y les dio lugar a los granitos (muchos, muy jodidos, muy molestos), pero creo que los prefiero (aunque me está dando vergüenza salir con remera sin mangas).
Ayer estuve un buen rato de la noche haciéndole ojitos al flaco de la caja del bar donde fuimos a tomar algo (y él me devolvía algunos, tampoco tan banana me iba a volver como para hacerle ojitos al aire). Soy un cliché, qué divina.
Tengo una listita de cosas para hacer en el verano.
Tengo café en mi frasco de café expresso.
Básicamente (y finalmente), después de mucho tiempo (demasiado), tengo ganas.
Holi :)

24.5.11

la nerd que siempre quisiste ser

Hoy noté cómo se incrementó el número de entradas de este coso desde que empecé la facultá. Es raro, porque antes de empezar creía que iba a ser al revés. Creía -y quería- que no iba a tener tiempo para nada, que iba a ser una re busy girl, que iba a tener que andar de acá para allá, que me iba a tener que acomodar los horarios del laburín haciendo equilibrio, que iba a tener un novio que me reprochara verme sólo una vez por semana, amigas a las que iba a tener que hacer malabares para ver y que iba a estar felizmente inmersa en la vida re ajetreada de estudiante universitaria con mil proyectos chiquititos para pulir todos los días. Pero no.
Curso tres veces por semana clases que me queman la cabeza (ojo, me encantan) y el resto del tiempo estoy encerrada en mi casa, estudiando (y cada vez que quiero una excusa, vengo y escribo alguna pelotudez acá, por eso tantas pelotudeces últimamente). El laburín lo tuve que dejar. Una hora y media semanal de jazz no me alcanza para relajar ni un quinto de lo que me gustaría, pero no tengo tiempo para más. Lo del novio te lo debo. A mis amigas no las veo nunca. Gracias que hablo por teléfono y mando mensajes antes de dormirme o durante teóricos aburridos. Lo de acá para allá podría ser, si consideramos acá mi casa y allá la facultad, porque no voy a ningún otro lado (salvo a los chinos a comprar manzanas). Ojo, no digo que el estrés y el malhumor permanente no tengan cierto encanto. Después de todo, me gusta estudiar las cosas que tengo que estudiar, me gusta quejarme de que tengo olor a formol hasta en el corpiño, me gusta usar guardapolvo y guantes y decir cosas como este debe ser el peróneo corto porque se está insertando en el 5to metatarsiano, me gusta poder quejarme de lo cansada que estoy y que no me digan nada porque no tengo ganas de lavar los platos, me gusta que me cocinen rico los fines de semana porque pobre, está estudiando todo el día, me gusta decir acabo de llegar de la facu.
Lo que no me gusta es estar tan monótona. No tengo de qué hablar ya. Adentro tengo una mini pimer. En realidad no es que no tengo de qué hablar, es que necesito hablar siempre de lo mismo. Giro siempre en torno a las mismas dos cosas. Todo el tiempo. Me da vergüenza incluso llamar a mi mejor amiga. Pienso que si yo fuera ella, estaría un poco cansada de mí y de mis llamados y de mis mensajes de texto.
No sé, supongo que esto pasa cuando tenés, inconscientemente, expectativas demasiado altas y te chocás con la posta, de pronto. Tenés una torrecita de yenga re linda y prolijita y venís re bien, hasta que sacás esa maderita y se te va todo a la mismísima mierda. Son cosas que pasan. Ya sé que no es terrible. Ya sé que a todos (o a muchos) les pasa, ya sé todo eso. Ya sé que va a pasar tarde o temprano (más tarde que temprano, conociéndome). Pero necesito que alguien me diga que sí, que es una mierda, que qué bajón, que no es absurdo y de chiquilina que me agarren ataques de llanto en el medio del colectivo. Que no es absurdo ni ridículo y que voy a poder hacer que esté todo bien, aunque mi jansport violeta, últimamente, esté más pesada que nunca, aunque los nudos en la espalda tengan vida propia, aunque antes de dormirme piense en el recorrido de qué nervio me van a preguntar en el examen, aunque haya engordado terriblemente, aunque las ojeras me hayan llegado a la mitad del cachete.      

21.5.11

ya fue

(A ver si, escribiéndolo, me lo creo y me convenzo y me dejo de joder y de tener ataques de histeria y de bajarme 2 litros de café por minuto)
Todos ya llegaron a leer pie y saben todas las articulaciones de los huesos putos y toda la fucking vascularización y la conchuda inervación. Yo no, yo estoy por pierna. A mi tiempito, y si para el parcial me falta un tema, lo siento, me cagarán, recursaré. La vida sigue.
(a quién le importaba igual, ¿no? pero no me importa, si está escrito acá, cada vez que entre se me machaca un poco más y me dejo de dramatizar y de tratar mal a todo el mundo y logro que la gente deje de decir cosas como "ah, estás hecha mierda, tenes unas ojeras terribles, te quedaste estudiando toda la noche seguro...", cuando en realidad estuve llorando y quejándome como una naba toda la noche).

8.5.11

dos veces, nada más

Decime, ¿existe alguna puta fotocopiadora en la faz de la tierra que no haga algo mal? En serio. Desde que tengo uso de razón y fotocopiadoras, jamás en la vida me encontré con una y pude decir "okey, esta sí, con esta me quedo". Siempre las hojas al revés, las páginas mal ordenadas, los textos cortados, párrafos borrados. Y ahora esto. En el clímax de mi histeria de fin de semana, de no entiendo, de no quiero, de basta, de se van todos bien a la mierda, de para qué carajo me metí acá, había encontrado un tema que me había puesto de buen humor. Pero no, claro. Llego a la mitad del capítulo del libro (libro además, libro, librote, $100 de fotocopia, libro anillado, libro de cabecera) y me encuentro con la sorpresa de que me faltan cinco páginas. No una, no: CINCO, CINCO PÁGINAS. Me falta un temita entero.
¿Me contás cómo garcha se supone que sepa las células migrandes del tejido conectivo si me arrancaste las CINCO PÁGINAS que me lo explicaban?
Y entonces bueno, mientras espero que se me baje el libro de internet para imprimirme las CINCO PÁGINAS que me faltan, miré la fecha y me di cuenta de que hoy es 8. Y dije apa, hoy es 8. Y entonces pienso que me prometí no explicitar nada más al respecto, pero me voy a dar dos días de excepción por mes. No sé cuántos meses durarán esos dos días por mes de excepción, pero va a funcionar así. Los 8 y los 20 de cada mes, me voy a dar la libertad de decir expresamente que estoy pensando en vos y hoy, particularmente por ser domingo 8 a la mañana, me estoy acordando cada segundo de la mañana del domingo 8 de agosto del año pasado, cuando, después de que se hubo dispersado un poquito la neblina, llegué a mi casa y dije, antes de quedarme dormida, que no sabía cómo se sentía estar ebria, pero que apostaba todas mis fichas a que se sentía exactamente así.

(Y el libro recién va por la mitad. Seguro que si sos mala persona y te vas al infierno, está todo lleno de fotocopiadoras.)

12.8.10

qué pena, ¿no? (no)

Che, pero qué cosa, (por fin) se rompió el vaso. Uno de éstos vasos digo. Y no es que se me rompió. A cualquiera se le hubiera roto porque era un vaso de plástico, de esos de cumpleaños, ¿viste? Esos que duran un par de horas nomás. Y seguro alguien le va a pegar un pedacito de cinta scotch y lo va a volver a usar y después se va a volver a romper y así sucesivamente por los siglos de los siglos, hasta que sea un bodoque de cinta scotch, pegoteado, sucio y frágil. Pero bueno, son cosas que les pasan a los vasos descartables, ¿no? (sí).

13.1.10

pf


Obvio, este blog es tan ciclotímico como yo.
Yo soy tan ciclotímica como corresponde porque soy una pequeña adolescente en crecimiento.
Entonces lo que pasa es que un día estoy que reviento de alegría y al día siguiente me quiero bajar una botellita de cianuro con chocolate. Hay pocos grises.
En fin. La cuestión es que ayer me acosté a dormir y dormí. Desparramé un par de lágrimas, claro que sí, porque para mí llorar es tan necesario como respirar, pero no tantas como para que hoy mis ojos me pasaran recibo. Hoy me levanté y me tomé un café que estaba realmente riquísimo. Y en la heladera había melón así que comí melón. Temí por mi estabilidad emocional porque Mejor Amiga me canceló los planes de la tarde por razones más que comprensibles, así que pensé que me iba a hundir en un pozo de pesimismo y maquinación, pero no.
No entiendo muy bien qué pasa adentro mío, ya ni me gasto demasiado en descifrarme, pero a veces me doy algunas pistas que me facilitan un poco las cosas.
Resulta que cuando M me dijo que no podía hacer nada hoy, me solté el pelo y me encantó como estaba porque había un montón de bucles re lindos. Después me puse una remera viejísima roja que hacía siglos que no usaba, un jean que tenía re abandonado y las converse negras. Siendo las cuatro y media de la tarde, me armé con Macarena y las llaves, dejé el celular tirado en la cama y salí a dar vueltas a la plaza. Estaba fresquito y había un chico paseando a su perro con el que intercambié miradas las 3 veces que nuestras vueltas se intersectaron.
Me sentí genial caminando así, sola con mi música y nadie más. Me sentí tranquila. Casi tanto como me sentía mientras estaba con J o un par de horas después de estar con él.
Después volví y me hice una merienda re rica y la disfruté conmigo y agregué un montón de palabras a mi lista de palabras preferidas (no me digas que clepsidra no suena genial, lástima que es un reloj de agua o algo así y no es algo que se pueda incluir en el vocabulario de todos los días).
Me sorprendí porque había pasado ya toda la tarde y yo estaba perfectamente tranquila. Pensé que tal vez, finalmente, había hecho uno de esos clicks que te resetean algo adentro o que se me había activado la glándula que secreta seguridad, esa seguridad que hasta ahora siempre me había dado la presencia de alguien más. Hoy ninguna canción me puso considerablemente triste. Hoy decidí que aunque todavía no sepa what's-up-with-me, quiero dejar de inventarme historias en la cabeza. Mejor Amiga y un sujeto más opinan que le di demasiada importancia a una conversación-mala-onda de ayer. De cualquier manera, quiero dejar de ser tan monotemática y para eso tengo que aclarar algunos puntos y a otra cosa mariposa. Por lo tanto, mañana hablaré y trataré de que hable (claro, siempre y cuando acepte verme).
Qué placentero es hacer catarsis toda desordenada.
Empecé a leer un policial sobre un secuestro en Londres que está buenísimo.
Mañana me voy a comprar una malla nueva y, si me sobra cash, una remera.
Quiero empezar la facultad.
Quiero empezar francés.
Quiero ir a jazz. Ahora.
Me quiero ir a Córdoba.
Me quiero hamacar.
Tal vez debería irme a dormir.
Qué entrada tan larga, creo que me daría mucha paja leerla.

6.1.10

listos, preparados, ya

Con las piernas finalmente depiladas, planes copados para los dos próximos días, la expectativa de volver a jazz el lunes y la cura de Mejor Amiga de su puta enfermedad que la mantenía aislada del mundo y alejada de mí, las cosas parecieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeran estar enderezándose un poco. Al menos los ojos ya no están hinchados y pude tirar el vaso con té helado y dos algodoncitos que tenía en la heladera para que mis ojos inflados no hicieran pensar a la gente que me habían cagado a trompadas.
Igual estoy sumamente enojada con mis progenitores por no haberme regalado NADA para reyes. ¿Qué es esto? ¿Quién dijo que a los 17 ya soy grande? Si me decís que a los 18, igual me parece mal, pero bueno, vaya y pase. Ahora, ESTO es i-na-cep-ta-ble... y yo que me había ilusionado con el CH de Carolina Herrera.

20.11.09

rejunte

Cosas molestas de estos últimos días

...los señores obreros del edificio en construcción que está a la vuelta ahora empiezan a trabajar(=me despiertan) a las 6:30 en vez de a las 7.
...el insufrible pendejo de mierda, caprichoso, feo, gritón, llorón, hiperactivo y tarado de dos años, hijo de mis insufribles, desagradables, malhumorados, gritones, horribles, egoístas vecinos de arriba, está muy contento con su nueva colección canicas y las disfruta jugando a eso de la 1 de la mañana en la habitación que está sobre la mía, cuando yo lo único que quiero es dormir porque me tengo que levantar a las 6. Y sus repugnantes progenitores miran el noticiero a un volumen inhumanamente alto.
...mis viejos quieren irse de viaje el finde del 8 de diciembre. Genial, vayan, pero no me jodan. Claro, no. Mis opciones son: venís con nosotros o te quedas en lo de M (mejor amiga). Ahora, yo digo, ¿cuál es la lógica de que hayan aceptado sin chistar ni decir ni mu cuando decidí irme 10 días sola con mis amigos a 700km de viaje de egresados y no me dejen quedarme un-fin-de-semana en mi casa?

Cosas lindas de estos últimos días

... mi mejor amiga, por quien estoy preocupadísima hace un par de años y a la cual no sabía cómo carajo ayudar, fue iluminada mágicamente: se puso de novia (con un freak que es un amor) y empezó a tratarse en dos lugares que la van a recontra ayudar. Yo no sabía que podía estar tan feliz por otra persona.
...logré coordinar horarios para ir a jazz más veces (al menos esta semana) y ensayar como una condenada feliz y los disfruté enormemente.
... hoy a la mañana, mientras estudiaba química al borde del colapso, me llegó un mensajito y cuando vi que era de J casi muero. Es la primera vez que me manda un mensaje sin que tuvieramos que arreglar alguna salida o sin que yo le mandara uno primero.

Cosas que la-puta-madre-ya?! de estos últimos días

...si no se me hubieran alargado las clases por la chanchigripe y demás imprevistos, hoy hubiera terminado la secundaria. Como no fue así, me quedan dos semanas. DOS SEMANAS. Dos semanas y TERMINO.
...mañana rindo el final de inglés.
...en dos semanas y media voy a estar subida a un escenario en un teatro con gente que pagó para verme (bah, no a mí, pero yo soy una parte del espectáculo en el que van a haber invertido su tiempo y su dinero).
...hace más de cuatromeses que estoy viendo a J.
...fui a anotarme al CBC. Marqué el numerito de la carrera que quiero seguir. Lo entregué. Me dijeron ok, estás en el sistema.

Y cuando me pongo a pensar y me doy cuenta de todo lo que se me viene encima (mundo real, facultad, laburo, gente nueva, cumplir 18, adiós-amigos-de-secundaria), me siento minúscula, como si me hubiera tomado la botellita de Alicia en el País de las Maravillas. Así de chiquitita. Y me aterrorizo por un rato y, hasta que vuelvo en mí, me siento como aplastada, sin ganas de hacer nada y me quedo así, sin ganas de hacer nada, tirada como si me hubieran cagado a golpes. Después pasa y sólo digo la pucha, che...

19.10.09

la cosa es así (II)

Me resultaba sumamente fácil y natural hablar con él. Hablabamos de cualquier gilada. Yo empecé a sentirme mejor conmigo misma, no sé por qué.
Un día nos encontramos. Él iba a comprarse ropa en un lugar cerca de mi casa y me preguntó si no quería acompañarlo. Fui. Increíblemente, fui. Esa vez no pasó nada, pero la satisfacción que sentí por haberme animado y haber podido meterme la vergüenza y el miedo en el bolsillo, fue indescriptible.
Seguimos hablando y me volvió a invitar a salir, tirando por el piso todas mis teorías superdesarrolladas que suponían que le había parecido horrible o una tarada o una pendeja o poco interesante o vacía o vulgar o aburrida o todo a la vez.
Esa segunda vez me comió la boca y desde ahí (mediados/fines de julio, aprox) hablamos casi todos los días. Las veces siguientes me invitó a desayunar, y hay pocas cosas que me gusten más que una invitación a desayunar.
Después empezamos a vernos casi todos los fines de semana y cuando yo no iba al colegio o él no iba a la facultad, también nos veíamos algunas tardes.
La cuestión es que ahora estoy así, en un´algo que no sé qué es, que es total y completamente free, sin ningún tipo de ataduras ni nada por el estilo. Nadie habla de sentimientos, es una mera colección de ratos geniales, de comodidad, de diversión, de piel. Mi experiencia se reduce a 0, así que no tengo idea si está bien o si está mal o si en realidad existe algo que esté bien o mal. No sé. Así está la cosa y, por ahora, me encanta.

la cosa es así (I)

Son las 10 de la mañana y debería salir a hacer algunos trámites antes de ir al colegio, pero todavía no tengo ganas, y no sé si será porque durante una semana no pude escribir nada en ningún lado, pero tengo los dedos desesperados por tipear. El resultado es que ahora decidí sentarme acá, mientras me tomo el café que me activa para el resto del día y escribir muy rápido para no arrepentirme (y espero que me salga cortito), sin mirar y sin respirar lo que sea que es esto que pasa o que no pasa o no sé con este sujeto de sexo masculino al cual opté por llamar J.
No lo escribí antes porque me daba mucha mucha pero mucha vergüenza decir cómo lo conocí. Lo conocí por chat. Qué horror. Incluso me da vergüenza decirlo, escribirlo, pensarlo y saberlo. No sé por qué. Supongo que asocio el chat con gente desesperada, vieja y horrible que perdió el trencito de la felicidad y se refugia en salas virtuales disfrazada de alguien más.
Lo mío fue diferente. Entré al chat una noche en la que sencillamente sentí la necesidad de hablar con alguien que no me conociera, que no supiera nada de mí, que no tuviera prejuicios, que no se diera cuenta de mis dudas ni de mis miedos ni de nada. La cuestión fue que entre todos esos nombres ridículos que aparecieron, apareció uno normal y empezamos a hablar, y hablamos y hablamos y hablamos. Lo agregué al msn y seguimos hablando y hablando y hablando.

6.10.09

slo-o-o-o-ow

Así como con el tiempo llegué a asumir que soy histérica y que estoy absolutamente orguyosa de serlo, también llegué a asumir que soy lenta, muy, muy pero MUY lenta, y que estoy casi tan orguyosa de eso como de mi histeria.
Hoy me descubrí a mí misma sonriéndole al techo, como una boba, mientras pensaba en que el hecho de tomarme mi tiempo para todo (por más extenso que ese tiempo sea) no es tan malo e, incluso, puede ser bueno. De cualquier manera, sea lo que sea, es una de mis cualidades más definitorias, es uno de los rasgos más míos que vengo arrastrando desde que nací y me encanta encontrar esas cosas que me hacen ser quien soy y que me permiten agregar un ítem más a mi lista de "yo soy..." que, hasta hace un tiempo, venía bastante desierta.
A continuación voy a enumerar las lentitudes que me acompañaron durante mi existencia (seguramente hay muchas más, pero sencillamente no puedo recordarlas a todas).
  • empecé a caminar a los 22 meses (ojo, no me enseñaron)
  • cuando empecé el jardín, pasó una semana hasta que mi vieja puedo irse antes de media mañana: los días anteriores, si se iba, yo no paraba de llorar (los otros nenes habían superado el tema al día siguiente o, como mucho, a los dos días)
  • hago natación desde los 4 años, pero me animé a meter la cabeza abajo del agua a los 6 y a entrar a "la pileta grande" a los 8
  • no me animé a quedarme a dormir en lo de una amiga hasta los 9 (recuerdo un episodio súper vergonzoso en el que mi viejo tuvo que ir a buscarme a la 1 de la mañana a lo de una compañerita porque yo no paraba de llorar)
  • tuve miedo de prender la hornalla (en realidad, de prender un fósforo) hasta los 12 años
  • hasta los 14 me aterraba la idea de estar en algo con un flaco (y se notó en el horrible fracaso de mi primer intento que, tal vez, más adelante me anime a relatar)
  • me llevó 4 años superar la vergüenza de animarme a levantar la mano en clase y dejar de tartamudear cuando hablo en voz alta
  • recién en las últimas reuniones familiares o de amigos muy cercanos a mi familia, a las que vengo asistiendo desde que tengo uso de memoria, logré dejar de mirar para abajo todo el tiempo, incluso cuando la gente me hablaba, y entablar una conversación amena que durase más de 60 segundos en un tono de voz superior al susurro

Hoy, durante una seria reflexión enroscada en Angélica-mi divina serpiente de tela-, le sumé a la lista delentitudes una que estoy en proceso de superar (espero).
Me da muchísima vergüenza decirlo acá, por eso voy a tratar de ser lo menos explicativa posible (ya me explayé largamente en mi diario de papel). La onda es que estoy en no-sé-qué con un flaco J que conocí de una manera bastante patética (quizás más adelante escriba sobre esto). Cuando estoy con él me siento súper cómoda y tranquila y linda y de mil maneras que desconocía y de otras que sólo había escuchado describir en las películas o en las novelas de Cris Morena. Sin embargo, dadas situaciones de elevadas temperaturas, me hago chiquita, me muero de miedo. Para ser más precisa (pero no mucho), no dejé que me sacara la remera.
Esta tarde estuvo en mi casa y yo ya había estado pensando que, si volvía a darse (cosa que era más que obvia), iba a mandar todo a la mierda y me iba a dejar llevar. No pude. El límite se me hizo insuperable. No pude y me sentí terriblemente idiota y un poco mala mina, porque la verdad es que no me gusta eso de ir por ahí en actitud calientapavas.
De a ratos me agarran ataques de "tendría que haber...", de a ratos se me van y me siento bien conmigo porque, por un lado, me banco a mí misma y a mi convicción de no dar ningún paso, por más chiquititititito que sea, si no estoy 100% segura. Peeeeeeeeeeeeeeeeero, por el otro lado, no es nada del otro mundo y no creo que cambie demasiado las cosas que pasan cuando la remera está puesta.

Ya veré, el viernes me voy de viaje y a J lo voy a ver recién cuando vuelva (a menos que surja algo antes, pero es sumamente improbable). Calculo que volveré con la cabeza renovada o más limpia o haré algún click, como me pasa siempre con las experiencias únicas y geniales.

¡qué bueno es hacer catarsis!