¿No te pasa que te sentís como el orto pero no podés dejar de encontrar razones por las cuales terminás estando básicamente bien?
¿No te pasa que esperás demasiado de las relaciones y ponés muchas semillitas en terrenos estériles?
¿No te pasa que querés escribir y tenés la hoja enfrente y sólo pensás en nombres lindos de mujer para la protagonista de una historia que no quiere salir?
¿No te pasa que de a ratos la ropa, el pelo, los aritos y la cartera son lo único que te satisface?
¿No te pasa que querés quedarte en la cama todo el día pero cuando te acostás se te ocurren tres millones de cosas que hacer?
¿No te pasa que te sentís un foca y, aún así, no parás de comer?
¿No te pasa que querés que pase algo que te mueva un poco el tablero?
¿No te pasa que querés pintar, escribir, ordenar, arreglar y terminás viendo 5 capítulos seguidos de una serie?
¿No te pasa que planeás una sesión de manicura y el tiempo se te pasa y terminás de nuevo sin sacarte el esmalte saltado?
¿No te pasa que estás absolutamente dicotomizada y no entendés a qué mitad hay que darle bola?
Capaz no.
Es probable que estas cosas me pasen porque hoy, cuando escribí la fecha, dije "¡ay, miren! ¡escribí 2013!". Pelotuda.
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20.5.12
quilombo porque sí
Porque sí, porque es así, cada tanto hay que enquilombarse, si no falta algo.
Igual ojo, no siempre es quilombo aproósito. No sé, en los últimos días veo cómo la gente a mi alrededor hace cosas que no pueden terminar bien bajo ningún punto de vista, y después lo cuentan y cuentan el bajón que eso implica. Es como si estuvieran buscando una excusa para volver a estar mal, o a no estar bien. No digo que yo no lo haga a veces, pero verlo de afuera tiene otro gustito. Siento que estoy viendo a la gente tirar sogas para todos lados, para ver si con alguna enganchan alguna cosa piola, alguna historia que valga la pena, y no porque en general tengan vidas que no valen la pena, sino porque de repente no sé...
A mí me pasa que de pronto tengo miedo de que así, estando cómoda y relativamente estable, se me pasen cosas, tengo cuiqui de estar salteándome algo, de dar algo por sentado. Ni siquiera sé cómo explicarlo.
Y de repente algo que nada que ver, me siento de lo más vulnerable. Justamente, como si todo esto que armé en este último medio año hubiera sido una pantalla. Pero no, no una pantalla. Es como "mirá lo fuerte que soy ahora, soy tan fuerte que si me tocás te quemás, te pinchás, que ni se te ocurra lastimarme, que ni se te ocurra acercarte", porque así parece que soy re fuerte, que si me tocás te lastimo, que si te acercás perdés vos. Y de repente me siento más a la deriva que nunca, más rompible que nunca, porque en realidad si me tocás no te lastimo, no te quemás, si me tocás y algo sale mal, la única que se rompe de nuevo soy yo.
Así me siento un poco. No del todo. Me siento mal sobre la base de que me siento bien. Estoy mal bien, y eso está bien, porque está bien estar mal de a ratos, de a días. Una semana ponele. Porque hay un montón de cosas que están bien, bien de verdad, finalmente bien. Y hay cosas que no se puede esperar que estén del todo bien, son las cosas que cambian con las horas, con los días, con el clima, son las cosas que hacen que de pronto esté metida en un quilombo mental que jamás me hubiera imaginado y que me da miedo, como todo pero como nada. No está teniendo sentido nada de lo que escribo, bah, para mí algo de sentido tiene (no mucho), pero soy consciente de lo inconexo que debe parecer todo. Intenté ordenar las cosas, hacer todo un poco menos abstracto, pero no me sale, estoy así, medio volada, esperando un cable a tierra, muerta de miedo por si el cable me tira más electricidad de la que puedo soportar, o por si tira menos, o por si no sé. Me tengo miedo a mí un poco creo.
¿No te pasa, a veces, que sentís que no te conocés?
Bueno, un poco de eso me está jodiendo la cabeza ahora. Y otro poco me está picando el corazón.
(Dije corazón).
Ay.
Igual ojo, no siempre es quilombo aproósito. No sé, en los últimos días veo cómo la gente a mi alrededor hace cosas que no pueden terminar bien bajo ningún punto de vista, y después lo cuentan y cuentan el bajón que eso implica. Es como si estuvieran buscando una excusa para volver a estar mal, o a no estar bien. No digo que yo no lo haga a veces, pero verlo de afuera tiene otro gustito. Siento que estoy viendo a la gente tirar sogas para todos lados, para ver si con alguna enganchan alguna cosa piola, alguna historia que valga la pena, y no porque en general tengan vidas que no valen la pena, sino porque de repente no sé...
A mí me pasa que de pronto tengo miedo de que así, estando cómoda y relativamente estable, se me pasen cosas, tengo cuiqui de estar salteándome algo, de dar algo por sentado. Ni siquiera sé cómo explicarlo.
Y de repente algo que nada que ver, me siento de lo más vulnerable. Justamente, como si todo esto que armé en este último medio año hubiera sido una pantalla. Pero no, no una pantalla. Es como "mirá lo fuerte que soy ahora, soy tan fuerte que si me tocás te quemás, te pinchás, que ni se te ocurra lastimarme, que ni se te ocurra acercarte", porque así parece que soy re fuerte, que si me tocás te lastimo, que si te acercás perdés vos. Y de repente me siento más a la deriva que nunca, más rompible que nunca, porque en realidad si me tocás no te lastimo, no te quemás, si me tocás y algo sale mal, la única que se rompe de nuevo soy yo.
Así me siento un poco. No del todo. Me siento mal sobre la base de que me siento bien. Estoy mal bien, y eso está bien, porque está bien estar mal de a ratos, de a días. Una semana ponele. Porque hay un montón de cosas que están bien, bien de verdad, finalmente bien. Y hay cosas que no se puede esperar que estén del todo bien, son las cosas que cambian con las horas, con los días, con el clima, son las cosas que hacen que de pronto esté metida en un quilombo mental que jamás me hubiera imaginado y que me da miedo, como todo pero como nada. No está teniendo sentido nada de lo que escribo, bah, para mí algo de sentido tiene (no mucho), pero soy consciente de lo inconexo que debe parecer todo. Intenté ordenar las cosas, hacer todo un poco menos abstracto, pero no me sale, estoy así, medio volada, esperando un cable a tierra, muerta de miedo por si el cable me tira más electricidad de la que puedo soportar, o por si tira menos, o por si no sé. Me tengo miedo a mí un poco creo.
¿No te pasa, a veces, que sentís que no te conocés?
Bueno, un poco de eso me está jodiendo la cabeza ahora. Y otro poco me está picando el corazón.
(Dije corazón).
Ay.
8.3.12
no sé, no sé
Esta es una foto de Chicago y ella es Roxie Hart sintiéndose muy diva y siendo, evidentemente, muy diosa.
No sé qué onda el mundo, realmente no lo sé, pero como que me siento un toque así.
Y no voy a decir nada más porque no sé qué más decir, sólo que hoy en el local pusieron todo el día la música que llevé yo y me pidieron que mañana llevara más. Yyyyyyyy, no sé, ¿ves? No sé.
12.12.11
es como que estoy poseída
Verdaderamente creo que el espíritu de Cris Morena se me metió por la nariz.
Posta.
No sé si no qué onda.
Salí al balcón aprovechando el vientito para despedir mi última noche de casa mía sola. Salí al balcón
como si fuera Scarlett Johanshon y tuviera derecho. Me refiero a que salí al balcón en remera, culotte y saquito (por el vientito el saquito).
Vientito. Viento. Ese frescor que no sentía hacía mucho. Salí y me estiré en el piso de mi balcón, que no es muy amplio, pero alcanza.
Salí y no sé. Empecé a pensar.
Salí y no sé. Empecé a pensar.
¿Viste cuando pensás? Parecía que pensaba como cuando es fin de año y uno piensa en todo. No estamos tan lejos de fin de año igual, pero todavía no es momento de pensar en todo. O sí, no sé.
La cuestión es que yo estaba ahí, tirada, pensando en todo, teniendo un toque de frío, pero frío bien, ese frío que decís "qué lindo frío". Y estando así tirada mirando el cielo, que no está particularmente bonito, me puse a pensar en qué bonito todo.
En realidad no, no qué bonito, sino más bien "qué bien todo". No sé muy bien a que me refiero con "qué bien todo".
Estaba así tirada, pensando, y se me ocurrió preguntarme, si tuviera una máquina del tiempo, a dónde volvería, en qué lugar me gustaría aparecer o en qué momento querría quedarme. Me puse a pensar y se me ocurrieron muchísimos momentos realmente geniales, muchísimos lugares alucinantes a los que podría llegar querer aferrarme, pero ninguno me cerraba, ninguno, incluso los que me parecían más que obvios hasta hace no mucho.
Y ahí me di cuenta de que estaba definitivamente poseída por Cris Morena.
Llegué a la conclusión de que no volvería a ningún lado, me quedaría hoy, en mi balcón, con el vientito, con el cielo que ni fu ni fa. Me quedaría (guarda con esto) con lo que tengo ahora porque esto es lo que soy, lo que fui haciendo. Me quedaría con las baldositas de mi balcón esta noche, sabiendo que eso significa que me falta cerrar muchas cosas, que no estoy ni cerca de poder empezar tantas otras y que hay otro montón de cosas que ya no van a volver. Y (sigo, eh) me quedaría con todo esto no sé por qué. Porque es mío. Porque estoy rodeada, de repente, de dramas que valen la pena ser dramatizados. Eso. Eso. Son dramas bien encaminados, que no sé cómo irán a terminar, pero que me dan ganitas de hacerlos llegar a algún lado.
Después se me ocurrieron muchísimas estupideces, cosas que exceden a lo que una le atribuiría a estar poseída por Cris. Ahí decidí entrar.
Igual la sensación no se fue (y espero que se quede un tiempitín más, porque es realmente linda).
21.10.11
estamos cursis
Me doy cuenta de cosas, abro los ojitos.
Me río mucho. 4 personas me dijeron ¡qué positiva!
Hace mucho que no lloro. Bailo con y sin ropa. Elongo mucho. Sonrío aunque no tenga ganas.
Escucho canciones y me relajo. Miro películas, lagrimeo y nada más.
Tengo proyectos.
Estoy be i e ene. Bien. Estoy bien incluso siendo consciente de todas las cosas que no están bien.
Soy incoherente.
Llego de la facu cansada, me baño, pongo música, apago la luz, destapo un Dr. Lemon. Por un rato me olvido de que existen cosas que no están bien.
Sospecho que le gusto a alguien, que a mí no me gusta, pero es lindo volver a sentirse ¿gustada? Eso.
Quiero escribir, quiero dibujar, quiero gritar.
A veces me gustaría tener un alguien especial con quien conversar a la madrugada y que a la mañana me de culpa tener sueño.
A veces quiero que se termine ya pero a veces me da miedo. Siempre me da miedo.
Se ordenó la maraña. Los cerdos con los cerdos y las batatas con las batatas. Así decía mi profesora de matemática de 2do año.
Hoy tuve mi última (espero) clase de histología. Comimos papafritas y tomamos coca con los ayudantes.
Hoy tuve un día realmente largo que duró como 19 horas.
Y salí de mi casa cantando esta canción.
Temón.
Me río mucho. 4 personas me dijeron ¡qué positiva!
Hace mucho que no lloro. Bailo con y sin ropa. Elongo mucho. Sonrío aunque no tenga ganas.
Escucho canciones y me relajo. Miro películas, lagrimeo y nada más.
Tengo proyectos.
Estoy be i e ene. Bien. Estoy bien incluso siendo consciente de todas las cosas que no están bien.
Soy incoherente.
Llego de la facu cansada, me baño, pongo música, apago la luz, destapo un Dr. Lemon. Por un rato me olvido de que existen cosas que no están bien.
Sospecho que le gusto a alguien, que a mí no me gusta, pero es lindo volver a sentirse ¿gustada? Eso.
Quiero escribir, quiero dibujar, quiero gritar.
A veces me gustaría tener un alguien especial con quien conversar a la madrugada y que a la mañana me de culpa tener sueño.
A veces quiero que se termine ya pero a veces me da miedo. Siempre me da miedo.
Se ordenó la maraña. Los cerdos con los cerdos y las batatas con las batatas. Así decía mi profesora de matemática de 2do año.
Hoy tuve mi última (espero) clase de histología. Comimos papafritas y tomamos coca con los ayudantes.
Hoy tuve un día realmente largo que duró como 19 horas.
Y salí de mi casa cantando esta canción.
Temón.
16.10.11
tengo
No sé qué tengo en realidad, pero se siente como si de pronto pudiera tener muchas cosas.
En principio, reemplacé un alfajor bon o bon triple por un chocoarroz (en un sentido estrictamente metafórico, porque creo que hay pocas cosas que me den más asco que el bon o bon y jamás podría comer algo que tuviera las palabras bon o bon y triple en el nombre). Así que ahora tengo chocoarroz (sigue siendo metafórico, yo como manzanas).
La histeria de llanto y estrés y mal humor alrededor de los parciales desapareció y les dio lugar a los granitos (muchos, muy jodidos, muy molestos), pero creo que los prefiero (aunque me está dando vergüenza salir con remera sin mangas).
Ayer estuve un buen rato de la noche haciéndole ojitos al flaco de la caja del bar donde fuimos a tomar algo (y él me devolvía algunos, tampoco tan banana me iba a volver como para hacerle ojitos al aire). Soy un cliché, qué divina.
Tengo una listita de cosas para hacer en el verano.
Tengo café en mi frasco de café expresso.
Básicamente (y finalmente), después de mucho tiempo (demasiado), tengo ganas.
Holi :)
En principio, reemplacé un alfajor bon o bon triple por un chocoarroz (en un sentido estrictamente metafórico, porque creo que hay pocas cosas que me den más asco que el bon o bon y jamás podría comer algo que tuviera las palabras bon o bon y triple en el nombre). Así que ahora tengo chocoarroz (sigue siendo metafórico, yo como manzanas).
La histeria de llanto y estrés y mal humor alrededor de los parciales desapareció y les dio lugar a los granitos (muchos, muy jodidos, muy molestos), pero creo que los prefiero (aunque me está dando vergüenza salir con remera sin mangas).
Ayer estuve un buen rato de la noche haciéndole ojitos al flaco de la caja del bar donde fuimos a tomar algo (y él me devolvía algunos, tampoco tan banana me iba a volver como para hacerle ojitos al aire). Soy un cliché, qué divina.
Tengo una listita de cosas para hacer en el verano.
Tengo café en mi frasco de café expresso.
Básicamente (y finalmente), después de mucho tiempo (demasiado), tengo ganas.
Holi :)
13.9.11
tecito
Es una costumbre, no puedo evitarlo. Después de comer necesito un café o un té.
Hay un pedacito del día, entre las 2 y las 3 de la tarde, más o menos, en el que no se escuchan autos en la calle, no se escuchan las voces de los que cursan acá enfrente, no se escuchan los juegos de los nenes del piso de arriba. Es este ratito en el que estoy parada al lado de la hornalla, porque no hace frío, pero está fresquito y el fuego me da una sensación copada, este ratito donde decido si hoy va a ser té o café y, cuando abro la alacena, me encuentro con un saquito de té de arándanos que me hace decidir té sin dudarlo. Y la cocina está medio naranja, porque entra el sol por la ventana del lavadero y pega contra la cortina anaranjada-mostaza y da una luz así, linda. Y no quiero que el agua hierva porque me quiero quedar acá, quieta, apoyada sobre la mesada, esperando a que el agua hierva.
Hay un pedacito del día, entre las 2 y las 3 de la tarde, más o menos, en el que no se escuchan autos en la calle, no se escuchan las voces de los que cursan acá enfrente, no se escuchan los juegos de los nenes del piso de arriba. Es este ratito en el que estoy parada al lado de la hornalla, porque no hace frío, pero está fresquito y el fuego me da una sensación copada, este ratito donde decido si hoy va a ser té o café y, cuando abro la alacena, me encuentro con un saquito de té de arándanos que me hace decidir té sin dudarlo. Y la cocina está medio naranja, porque entra el sol por la ventana del lavadero y pega contra la cortina anaranjada-mostaza y da una luz así, linda. Y no quiero que el agua hierva porque me quiero quedar acá, quieta, apoyada sobre la mesada, esperando a que el agua hierva.
2.7.11
un nombre
Un nombre para deletrear antes de dormirme.
Un nombre para escribir en los márgenes del cuaderno cuando me cuelgo en las clases.
Un nombre para ponerme coloradita si lo escucho por la calle.
Un nombre para buscar en las patentes de los autos.
Un nombre para descubrir canciones con ese nombre.
Un nombre para que me empiece a gustar un nombre que antes no me gustaba.
Un nombre para empezar a llenar la agenda.
Un nombre para llenarles los oídos a mis amigas.
Un nombre para escribir historias con nombres que Word no conozca, que me marque con rojo, y tener que poner agregar al diccionario.
(eso quiero)
Un nombre para escribir en los márgenes del cuaderno cuando me cuelgo en las clases.
Un nombre para ponerme coloradita si lo escucho por la calle.
Un nombre para buscar en las patentes de los autos.
Un nombre para descubrir canciones con ese nombre.
Un nombre para que me empiece a gustar un nombre que antes no me gustaba.
Un nombre para empezar a llenar la agenda.
Un nombre para llenarles los oídos a mis amigas.
Un nombre para escribir historias con nombres que Word no conozca, que me marque con rojo, y tener que poner agregar al diccionario.
(eso quiero)
6.6.11
pedacitos
Hay días que tienen pedacitos que son como encontrarte una zucarita súper azucarada y pegoteada en el paquete de zucaritas (me acuerdo que cuando pasaba eso era re feliz). Bueno, y entonces hay días con pedacitos así. Son momentos en los que parece que todo puede resultar maravillosamente genial, que algo (la lluvia, ponele) va a barrer todo lo malo, el café te va a iluminar, vas a aprobar todos los parciales con 9, en jazz vas a poder hacer todas las piruetas y los dobles giros partiendo de cuarta y no te la vas a dar contra el piso.
Son ratitos en los que sabés que es todo producto de la magia de quién sabe qué, pero sentís que son de verdad y que todo puede pasar, al revés que el resto del tiempo, cuando sabés que, eventualmente, es probable que las cosas mejoren (ponele), pero no lo sentís y querés ahogarte en una caja de cosas viejas y canciones medio sádicas.
Son re lindos ratitos. Son ratitos donde quiero escribir y bailar y me queda lo que estudio y el café me sale más rico y justo suena una canción que me da ganas de sonreír.
Lástima que no son muchos ratitos por semana.
Pero son buenos ratitos.
Son ratitos en los que sabés que es todo producto de la magia de quién sabe qué, pero sentís que son de verdad y que todo puede pasar, al revés que el resto del tiempo, cuando sabés que, eventualmente, es probable que las cosas mejoren (ponele), pero no lo sentís y querés ahogarte en una caja de cosas viejas y canciones medio sádicas.
Son re lindos ratitos. Son ratitos donde quiero escribir y bailar y me queda lo que estudio y el café me sale más rico y justo suena una canción que me da ganas de sonreír.
Lástima que no son muchos ratitos por semana.
Pero son buenos ratitos.
4.6.11
re random
Me gusta cocinar para mis amigas. Me encanta, de hecho. Me gusta tener que ordenar la casa, aunque sea un poco, porque vienen mis amigas. Me gusta mucho el concepto de "las chicas", supongo que porque me costó muchísimo hacerme un "las chicas".
Me gusta también estar sola a la noche y poner música fuerte y de a ratos bailar en el lugar de la casa que pinte. Me gusta sonreír cuando bailo y no darme cuenta de que estoy sonriendo hasta un ratito después.
Me gusta descubrir música nueva mirando series (que viva The O.C.). Lo que sí, no me gusta mucho mi estado últimamente. Demasiado revoltijo por todos lados, demasiada fuerza para encontrar un fucking eje que nunca termina de ser y ya se está desacomodando de nuevo. Estoy hecha una especie de histérica de mierda, hablando mal y pronto, vio. Pobre la gente que me soporta así, porque yo no me soporto mucho... casi nada en realidad. Pero me gusta que mi ropa tenga olor al perfumito de chicle que me compré el otro día. Y no me cabe que recién sea junio (pero no me cabe ni una pizquita eh, nada), quiero que ya sea agosto, septiembre, por ahí. Pero a la vez no puedo creer que ya sea junio. Es el mes seis. Mitad de año.
La pucha, che.
Me gusta también estar sola a la noche y poner música fuerte y de a ratos bailar en el lugar de la casa que pinte. Me gusta sonreír cuando bailo y no darme cuenta de que estoy sonriendo hasta un ratito después.
Me gusta descubrir música nueva mirando series (que viva The O.C.). Lo que sí, no me gusta mucho mi estado últimamente. Demasiado revoltijo por todos lados, demasiada fuerza para encontrar un fucking eje que nunca termina de ser y ya se está desacomodando de nuevo. Estoy hecha una especie de histérica de mierda, hablando mal y pronto, vio. Pobre la gente que me soporta así, porque yo no me soporto mucho... casi nada en realidad. Pero me gusta que mi ropa tenga olor al perfumito de chicle que me compré el otro día. Y no me cabe que recién sea junio (pero no me cabe ni una pizquita eh, nada), quiero que ya sea agosto, septiembre, por ahí. Pero a la vez no puedo creer que ya sea junio. Es el mes seis. Mitad de año.
La pucha, che.
29.5.11
tengo ganas
Tengo unas ganas bárbaras de un montón de cosas. De cosas re abstractas, de cosas concretas, de cosas ridículas. De cosas que tengo ganas siempre. De cosas que no tenía ganas antes.
En principio tengo muchísimas ganas de subir a la terraza y putear. Así, al aire, a todo, a todos. Ahí ya se me complica un poco. No da.
También tengo ganas de volver a Londres. Pero no es un tengo ganas a futuro, así como proyecto, como algo para planear y organizar. No. Realmente tengo ganas de agarrar mi mochila, mi cámara, mi mp5, un libro (por las dudas), un cuaderno, mi cartucherita e irme ahora. Y no son ganas onda uh, sí, estaría re bueno, no? jaja, sí. No. Son ganas en serio. Ganas de irme a la mierda. Ganas de caminar por el Támesis hasta que empiece a oscurecer y después tomarme un café en el Soho y a la noche caminar por Oxford Street, con todos los negocios cerrados y las vidrieras alucinantes todas iluminadas y los carteles y los colectivos.
Tengo ganas de que desaparezcan las sensaciones de mierda cuando las digo.
Tengo ganas de dejar de dudar.
Tengo ganas de reirme a carcajadísimas. Hace siglos que no me río a carcajadísimas.
Tengo ganas de tener ganas de comprarme ropa.
Tengo ganas de no extrañar la música. Tengo ganas de que se haya terminado el año (al horno, todavía no empezó junio).
Tengo ganas de tener ganas de llenarme de canciones nuevas, pero no quiero, sigo con la misma playlist.
Tengo ganas de bajarme un kilo de helado de dulce de leche tentación, ese que tiene dulce de leche de verdad.
Tengo ganas de acurrucarme a mirar una película con una tazotota de nesquick y dos frazadas.
Tengo ganas de tener ganas de que llueva.
En principio tengo muchísimas ganas de subir a la terraza y putear. Así, al aire, a todo, a todos. Ahí ya se me complica un poco. No da.
También tengo ganas de volver a Londres. Pero no es un tengo ganas a futuro, así como proyecto, como algo para planear y organizar. No. Realmente tengo ganas de agarrar mi mochila, mi cámara, mi mp5, un libro (por las dudas), un cuaderno, mi cartucherita e irme ahora. Y no son ganas onda uh, sí, estaría re bueno, no? jaja, sí. No. Son ganas en serio. Ganas de irme a la mierda. Ganas de caminar por el Támesis hasta que empiece a oscurecer y después tomarme un café en el Soho y a la noche caminar por Oxford Street, con todos los negocios cerrados y las vidrieras alucinantes todas iluminadas y los carteles y los colectivos.
Tengo ganas de que desaparezcan las sensaciones de mierda cuando las digo.
Tengo ganas de dejar de dudar.
Tengo ganas de reirme a carcajadísimas. Hace siglos que no me río a carcajadísimas.
Tengo ganas de tener ganas de comprarme ropa.
Tengo ganas de no extrañar la música. Tengo ganas de que se haya terminado el año (al horno, todavía no empezó junio).
Tengo ganas de tener ganas de llenarme de canciones nuevas, pero no quiero, sigo con la misma playlist.
Tengo ganas de bajarme un kilo de helado de dulce de leche tentación, ese que tiene dulce de leche de verdad.
Tengo ganas de acurrucarme a mirar una película con una tazotota de nesquick y dos frazadas.
Tengo ganas de tener ganas de que llueva.
9.5.11
prestá atención
Es muy fácil, parece.
¿Viste cuando te das cuenta de que estás por bajonearte? Bueno, ponés stop y hacés lo que te voy a decir.
Lista de materiales:
- Ropa de entre casa pero linda, onda calcitas, una remera que te haga sentir sensual.
- Un poquito de maquillaje. Poquito, como para darle un touch a la cuestión.
- Mp3/4/5/Ipod/cualquier cosa con auriculares
- Un espejo o ventana donde se vea tu reflejo
- Espacio
- No gente
- Estas canciones:
Okey. Estás enfrente de tu reflejo, lookeada como la mejor y con la playlist preparada.
Le das play y listo, te dejás llevar, girás, inventás, te mirás, te reís, te cansás, transpirás un poquito y, cuando termina, o repetís la escena o te tirás en el piso y te das cuenta de que ni te acordás de por qué te estabas por bajonear.
¿Viste cuando te das cuenta de que estás por bajonearte? Bueno, ponés stop y hacés lo que te voy a decir.
Lista de materiales:
- Ropa de entre casa pero linda, onda calcitas, una remera que te haga sentir sensual.
- Un poquito de maquillaje. Poquito, como para darle un touch a la cuestión.
- Mp3/4/5/Ipod/cualquier cosa con auriculares
- Un espejo o ventana donde se vea tu reflejo
- Espacio
- No gente
- Estas canciones:
Okey. Estás enfrente de tu reflejo, lookeada como la mejor y con la playlist preparada.
Le das play y listo, te dejás llevar, girás, inventás, te mirás, te reís, te cansás, transpirás un poquito y, cuando termina, o repetís la escena o te tirás en el piso y te das cuenta de que ni te acordás de por qué te estabas por bajonear.
11.4.11
spm permanente
Quiero llorar y me empiezo a reír. Hablo muy rápido y digo muchas cosas por segundo y cuando no se entiende me da paja repetirlo. Quiero levantarme a las 2 de la tarde y mirar películas todo el día y después quiero levantarme a las 6 de la mañana, hacerme un café y estudiar hasta que sea de noche. Tengo ganas de comprarme mucha ropa, pero me da paja tener que probármela y explicarles a los vendedores qué quiero. Me aburre haber llegado al límite de las combinaciones obvias con mi ropa pero me da paja inventar nuevas. Mi pelo está divino, pero de repente se engrasó y al rato está divino de nuevo. Muero de hambre pero quiero vomitar. El café de mi cafetera me encanta, pero el café con leche con café de mi cafetera me parece asqueroso. Tengo que ir a repasar lo de anatomía pero quiero ir a leer embrio y me da paja levantarme de acá. De pronto quiero dejar todo, anotarme en un curso de maquilladora y vivir de eso, y al ratito quiero vivir en la facultad, devorarme todos los libros, ser una nerdita-10 y hacer la residencia en el mejor hospital y después, claramente, me da paja porque faltan 7 años para eso. Tengo ganas de hablar pero me da paja explicar las cosas, sería más fácil si pudiera transmitir ideas telepáticamente. Quiero que me pregunten qué me pasa pero me da paja entablar una conversación al respecto. Mis hormonas están de acá para allá, van, vienen, se cruzan, colisionan. La señora que limpia mi casa entra silbando y pone una radio donde hablan unos hombres sobre la iglesia y después hay gente hablando en portugués y, por último, pasan canciones de Juan Luis Guerra. Y mis hormonas hacen que me cague de risa y que quiera asesinar a alguien, todo a le vez. Y me enojo cuando les doy clase a los nenes y no entienden lo que les digo, pero odio que sus madres les griten y los traten mal cuando no entienden, porque ellas tampoco entienden la distributiva, viejas gordas feas. Y falta poco para mi cumpleaños y estoy deseosa de regalos. Y no sé. Escribí un montón para compensar las entradititas cortititas, o porque tenía ganas en realidad.
5.3.11
ü
La calle está vacía y llena de árboles a los costados. Camina descalza por la calle vacía tarareando Romeo & Juliet. El asfalto está tibio, el cielo está nublado. Recién paró de llover y, aún así, la calle está seca y el asfalto tibio. Ella va y viene, se mira los dedos de los pies, se para de puntitas y sobre los talones. Tararea, en realidad, para no tener que escucharse, pero, sin darse cuenta, se olvida de la letra de la canción y los mhmhmhm y lalalalarara y nananana tururú no son lo suficientemente impermeables a lo que viene de adentro y no quiere escuchar.
Se frena en seco y se choca de cara con todo eso que brota. Esa cara que -se había convencido a sí misma- no le importaba; ese puto vaho a muerte que viene con la cara que -ya no se cree- no le importa y se instala en su cabeza y se infiltra silenciosa en todos los pensamientos y los hace retorcidos y negros y dolorosos y lacrimógenos y arrastra de vuelta esos que parecían estar yéndose o haberse ido y que ahora empiezan a merodear y la invaden con un miedo casi paralizante que le martilla la sien.
Tiene miedo y tiene ganas de llorar. Empieza a sentir pánico por cosas que jamás hubiera esperado y se queda ahí parada en la calle desierta pero poblada de árboles, descalza sobre el asfalto tibio, mirándose el empeine medio tostado y una ramita que acaba de caerse.
15.12.10
reflexiones de bañadera
Termino de bañarme y está todo bien pero de repente ya no, y no es que no esté todo bien, es que todo lo que de hecho está bien se desordena como el pelo cuando revoleo la cabeza como una desquiciada. De repente aparece el nudito ese en la garganta, el que te avisa que cuando dejes de hacer fuerza para no llorar y te abraces al almohadón, no vas a parar por un buen rato. Pero es lo de siempre, porque ya me conozco. Cuando lloré lo suficiente, algunas cosas se empiezan a aclarar, veo que no me animo, que confiar en cosas que supuse 4 años atrás es ridículo y que hay cosas que todavía van a tomar un poco más. Que, como siempre, pensar en una agenda en blanco me aterra, sobre todo cuando la comparo con la agenda toda colorida a la que le quedan nada más que dos semanas por llenar y que fui completando yo sola. Es, como siempre, el miedo a los cambios, a mirar para atrás y decir "no, pero este sí que es un cambio de verdad, no como los anteriores", cuando en realidad sé que todos son de verdad y que, en sus respectivos momentos, todos fueron así de gordotes e intimidantes, y que igual que hasta ahora, voy a seguir llorando y asustándome antes de apropiarme de lo que sea que quiera hacer mío. Es, hablando de lo inmediato, el terror de volver a ese escenario chiquito y de poco público pero esta vez sin otras 13 personas en las cuales camuflarme, esta vez tres veces y con tacos, esta vez con otra gente mirando.
Son las ganas de concentrarme en este verano y no maquinar con nada de lo que vaya a pasar después.
Son las ganas de no contestar el teléfono, poner Loreena Mckennitt bien fuerte y perderme en ese best seller pésimo que no puedo dejar.
En otras noticias, bañarse con agua muy caliente en invierno es mil veces mejor que bañarse con agua muy fría en verano.
21.10.10
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¿Viste cuanta humedad? (no sé si ese cuanta va con tilde o no, RAE, sabrás entender).
Ahora mi blog tiene colores re primaverales y re de nena, felicitaciones a mí. Y la entrada anterior fue la 200. Más felicitaciones a mí. Me duele un toque la panza. Estoy leyendo un libro que se llama La historia del loco y que es terriblemente genial, leelo, dale. Tengo ganas de escribir una re historia, pero no se me ocurre nada, mal ahí. Al final la mañana se puso copada, lástima que el café que acabo de tomar estaba medio flojito. Ahora me hago otro para estudiar.
Che, basta. Chau.
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3.10.10
así estamos
Quiero que sí (me encantaría que sí).
Casi segurísima que no (y el casi me asusta un poquito).
Quiero saber y no sé.
Aunque no saber todavía tiene su magia.
Pero la ansiedad es lo que mata, viste.
O la curiosidad- que mató al gato, pobre.
Bueno. Así.
Menos claro, echale petróleo.
21.12.09
apa la papa
Pasó que estaba mirando el tercer capítulo seguido de La Vaca y el Pollito (¡qué cortitos que son!) y mientras me reía sola, como una boluda, pensaba en cuando era chiquita y miraba eso mientras almorzaba y, entre ideas que van y vienen, me di cuenta de que estaba llorando porque cuando era chiquita y miraba eso mientras almorzaba, mi máxima preocupación era a quién iba a invitar esa tarde a mi casa o si ya había hecho la tarea de Ciencias naturales, no qué garcha hacer si empiezo a sentir que de pronto no estoy tan segura de querer hacer medicina y que se me derrumba en miles de pedacitos y astillitas esa tranquilidad que tenía hasta hace unos días porque no sólo no estoy segura de eso, si no que no sé qué quiero en cambio.
Eso pasó. Y quiero reventar (o que alguien me abrace y me diga que va a estar todo bien, pero lo otro es más probable).
Eso pasó. Y quiero reventar (o que alguien me abrace y me diga que va a estar todo bien, pero lo otro es más probable).
19.12.09
callate, cursi! (II)
No me gusta planearte. Me gusta que seas una alteración de la rutina, un desvío en la linealidad de mi verano. El helado-de-dulce-de-leche-con-dulce-de-leche-de-verdad en el medio de la dieta. Cerrame los ojos. Haceme cosquillas. Comprame café. Rompeme los prejuicios de pendeja ingenua. Cantame una canción desafinando y cagate de risa. Preguntame estupideces. Quedate a dormir.
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