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16.3.14

Años luz de sabér realmente qué quiero, cómo lo quiero y a años luz de llegar a ese punto.
No está mal, porque el camino lo tengo. Creo.
Años luz de tener certezas absolutas.
Años luz de entender por qué quiero llorar.
Años luz de entender por qué no entiendo si hasta hace un par de días entendía.
Años luz de bancarme cosas que me hacían mal. Años luz emocionales, pocos meses reales. Es como la equivalencia entre nuestros años y los años de los perros, o de las mariposas.
Años luz de sentir cosas que me necrotizaban pedacitos de alma y de cerebro.
Años luz de gente con la que no quiero cruzarme nunca más, pero que a la vez espero cruzarme en 20 años, espero poder abrazar a esa gente y decir "che, tanto tiempo, ¿qué es de tu vida?".
Años luz de esconderme de lo que no estaba tan bueno sólo por el miedo a que fuera peor.
Hubo un momento donde, desde lo más profundo, creía que antes había sido más feliz. Todo tiempo pasado fue mejor.
NO. MENTIRA. Me da placer decir y creer, tan profundamente como antes, que lo que pasó es lo que fue y nada más. Estuvo buenísimo, fue una mierda, me sirvió para entender, para aprender, para relajar (un poco). Lo realmente bueno es lo que se viene. O al menos pensar que lo realmente bueno es lo que se viene. Si no, ¿para qué? ¿para qué escribiría? ¿para qué dibujaría? ¿para qué estudiaría medicina? ¿para qué sería ayudante de cátedra? ¿para qué bailaría? ¿para qué querría viajar? ¿para qué trataría de solucionar los ratos de angustia con chocolates y novio? ¿para qué me hubiera enamorado? ¿para qué, si no pensara que lo que está por venir es siempre mejor? ¿para qué me compraría ropa de fiesta a pesar de que salgo con menos frecuencia que la del 180? Porque espero que cada día sea mejor que el anterior, porque espero que este año sea mejor que el anterior y que el que viene supere todavía más a este.
Uh, re densa. Me puse re densa mal. Es que estuve comiendo un dulce de higos increíble (sin azúcar, ideal para ataques de ansiedad), pero re denso. Como yo.
Creo que acabo de ver salir por la puerta de calle al primer bajón de domingo del año.
Y ahora que se fue, puedo seguir preparando mi clase.
Sean felices, caminen mucho, coman chocolate, usen perfume para la ropa y aritos de colores. Y calzoncillos y bombachas divertidas.

10.3.14

Volví. Volví nueva. Con la cabeza volada pero más firme que nunca.
Volví flaca, con las papilas gustativas llenas de sabores nuevos, con la valija que explota de cosas que encontré en liquidación, con la cámara llena de fotos para compartir con mi novio y con mis amigos y con mis viejos. Con regalos que generaron un montón de sonrisas.
Volví a un abrazo súper apretujante de mi vieja, volví a la felicidad de las clases de jazz. Volví a los besos de mi novio. Volví a las charlas con mi amigas.
Volví para ponerme el ambo, agarrar el estetoscopio y empezar llena de miedo, de magia, de ganas y de dudas la mejor parte de lo que quiero hacer. Volví para encarar con una sonrisa gigante y un perfume nuevo todo lo que no conozco. Volví para aprender, para conocer, para dar clases, para descubrir y para descubrirme.
Alucinante lo que pasó.
Alucinante lo que se viene.
Chín-chín!

15.6.13

Es buenísimo, o sea, estoy tan emocionalmente corrompida que estoy haciendo conscientemente algo que la gente haría inconscientemente y depsués charlaría en terapia. Más concretamente: muriendo de ganas de verlo, de explicarle las características morfológicas de todos mis preparados histopatológicos mientras me hace masajes y me hace sentir que no es todo tan complicado, realmente queriendo que me abrace y que me saque a besos la histeria de final de cuatrimestre, le cancelo todo a último momento, le hago una escena porque no me entiende y trato de ahogar el enojo en una ensalada gigante y té de frutas tropicales.

14.5.13

Lo malo de ser una esquizoide dramática cafeinómana es que soy re consciente de que no es tan terrible, de que el mundo gira tranqui y de que las cosas están relativamente como deberían, incluso mejores. Pero, aún así, siento que estoy en el Samba. Y eso que nunca me subí porque tengo el estómago sensible (para todo lo que no sea cafeína). Me dan ganas de cagarme a trompadas, y de última si alguien viniera y me pusiera un par de buenas patadas no me parecería mal. Esta necesidad permanente de dramatizar hace que me brote más y que me duela más el cuello. Buenísimo, sí, estás estresada, liiiiisto, pero no nos vayamos al carajo. Ya me fui al carajo igual. Claro, la piba grita de euforia o se hunde en un pozo de pena, no hay grises.
Te va a ir bien, boludita, eh.
 

11.5.13

Fui a una fiesta, habiendo empezado mi día 5:30, habiendo estudiado, habiendo ido al gimnasio y a jazz y estudiado más, sabiendo que iba a poder dormir sólo tres horas antes de tener que arrancar con maratón de Micro I + Cafia Plus. Comí comida china con mis amigas que, además, me hicieron una torta de limón y chocolate con granas fucsias y violetas y servilletas moradas con lunares blancos y 21 velitas en forma de G. Fui a una fiesta a la que fue el pibe, habiéndole pedido a un amigo que lo acompañe, para verme un rato, y por rato me refiero a 20 minutos. Se fumó la fiesta casi entera, casi sin ganas, sin conocer a nadie, mientras su amigo sin códigos se apretaba a una minita ebria, sin saludarme hasta que no lo vi yo, porque no quería molestarme mientras bailaba con mis amigas. Decime te quiero de nuevo, le pedí. Te quiero, me dijo. Yo también, le dije. Y me abrazó un montón, con esa manera de abrazar tan copada que tiene. Y entonces cuando se iba le pedí que viniera a saludar a mis amigas, y las saludó. Y me dio un besito y se fue.
Y tengo sueño porque leí muchas bacterias juntas.
Me voy a tomar otro té de canela y a dormir una siesta.

9.5.13

Sucede que como soy desquiciada, bipolar, desequilibrada, mambeada y levementa histérica, está todo divino, todo genial, amo la vida y todo lo que me rodea, pero de pronto me convierto en mi propio factor de patogenicidad, boicoteo mis relaciones, encuentro basura en todo lo que hasta hacía 3 minutos me hacía bien, como brownies para ahogar penas a las 6 de la tarde y me voy a dormir sin cenar porque me siento culpable, después de haber tomado dos pastillitas de ranitidina y de haber hecho polvo el costado emocional del pibe que me dice que se la quiere jugar por mí y que no quiere que me vaya, porque, claro, mi respuesta fue yo quiero estar con vos pero la facultad me ocupa toda la cabeza y no tengo tiempo. Y, obviamente, me dormí mariconeando, manché la almohada con rimmel y me levanté con los ojos hinchados y negros como un panda. Cada día soy mejor que el anterior. Cada día mejor forra.
Yay!

1.5.13

Pasa que es feriado y los feriados son como los domingos y yo amo los domingos. La gente los odia y yo los amo porque son como paréntesis. La gente los odia porque al día siguiente es lunes y porque los lunes empieza la rutina y la gente odia las rutinas. Yo amo la rutina. La mía, al menos.
Pasa también que estamos en época de cambios, oh sí (igual, ¿cuándo no?). Pasa que tengo la cabeza llena de colores, porque todo lo que pienso se divide en un color diferente según el tópico (hola sí, tengo un problema con la organización, las estructuras y los post it). En naranja pienso que este año no hubo saludos de cumpleaños incómodos, desubicados, ni de ida ni de vuelta, y tampoco los va a haber. En verde pienso que la distancia no hace nada malo si no tiene una base de cosas malas previas. Pienso que me cambiaron todos los paradigmas que tenía sobre la gente que me rodea, que las relaciones que valen la pena se sostienen aunque sea poniéndose al día por teléfono, aunque sea compartiendo un desayuno de a tres en el medio de las rutinas en el bar que hace 7 años se convirtió en "el bar de siempre", o una picada vegetariana un domingo a la noche. Pienso que los planteos perdieron sentido hace mucho. En azul pienso que ya no me molesta acordarme seguido de vos, porque estoy convencida de que sos un recuerdo que está buenísimo como recuerdo. Pienso que no hay cartas ni saludos, ni despedidas ni duelos ni llegadas inesperadas ni culpas ni nada de nada, porque así es como realmente tiene que ser. En rojo pienso que dejar algo no necesariamente implica no ser lo suficientemente buena, sobre todo si ese algo no es definitorio sobre eso en lo que me importa ser buena. Pienso que soy lo bastante estructurada como para darme el lujo de romper, de vez en cuando, con los ángulos rectos y las líneas paralelas. En violeta pienso en que, absolutamente fuera de mi control, se me pone la piel de gallina cuando me llegan mensajes que jamás pensé que iban a tener ese efecto. Pienso que alguien se encargó de despedazar una buena parte de mis prejuicios, barrerlos con una escobita y tirarlos al mar. Pienso que el hecho de estar saliendo con un pibe más chico se compensa con el hecho de que tenga una espalda grande que hace que sus abrazos sean una cápsula del tiempo y una voz tan vital que hace que hablar por teléfono no sea incómodo. Pienso que tengo ganas de soltarme el pelo para alguien, de ponerme perfume, de reírme, de caminar por la calle de la mano, de cocinar, de leerle párrafos del libro de parasitología y que no entienda nada, de ver un partido. Pienso en lo genial que es que alguien quiera ser parte de mi vida, que quiera ir a buscarme a la facu para ir a almorzar o a jazz para que no vuelva sola por un pasaje turbio, que les hable de mí a sus amigos y a su abuela, que adore a mi perra (y que mi perra lo adore a él). Pienso en lo genial que es que se preocupe por que yo no me contracture cuando quedo arriba y que me cambie, que tenga fuerza para alzarme y que me diga no pesás nada, flaquita, que se haya acostumbrado a mis ojeras permanentes, a mis horarios psicóticos, a los no puedo, tengo que estudiar, que me regale Butter Toffies. En amarillo pienso que hay demasiadas cosas para solucionar, que no puedo sola (pero que no está mal no poder sola con todo) y que, por suerte, esta vez, no estoy sola. Pienso que no poder perder la rigidez cuando bailo no es casual, pienso que las comparaciones no sirven y no las puedo evitar, pienso que no veo la hora de volver a terapia.
Siento que, seguramente, hice algo bien.        

28.4.13

Lo bueno de todo este estrés, además de que me gusta, es que de pronto, el día previo a rendir, cuando debería estar más que desquiciada, me levanto a las 5:15 y llueve y el café me sale riquísimo con una espumita genial y Norah Jones suena particularmente bien y en el resto del mundo se escucha silencio y después me agarra hambre y me hago otro café y como arrocitas con Oli, que se rasca mucho la oreja, y pienso que para ir a rendir me voy a estrenar una de las remeras que me regalaron para mi cumpleaños y pienso que hay mucho que, desde hace mucho, va queriendo.

20.4.13

Algún día, cuando sea una médica súper prestigiosa y tenga mi consultorio y sea jefa de algún servicio de algún hospital y la gente venga desde lejísimos para atenderse conmigo y cuando tenga mi propia cátedra en la facultad, o al menos mi proyecto de investigación, y cuando de unas clases alucinantes a las que todos mueran por ir, ahí voy a leer las pelotudeces neuróticas, melodramáticas y exageradas que estoy escribiendo ahora y me voy a reír a carcajadas.
Mientras tanto, otro café y dos cafiaspirinas, por favor.

12.4.13

Bienvenida seas, maldita primera crisis existencial del año, con tus fuckin alarmas cuando todavía no salió el sol, los inocentes combitos de cafiaspirina+café, los papeles desparramados histéricamente, las puteadas a todo el mundo, las ojeras de panda-zombie, la pérdida absoluta de la noción del tiempo, la cuenta regresiva hasta la próxima vez que pueda dormir más de 5 horas seguidas, la resignación porque yo solita me metí acá.
Jodete, por pelotuda.
Tendrías que haber estudidado jardinería, forra.

26.2.13

"Yo sé que en el fondo sos buena, me dice (...), y le creo porque es exactamente lo que necesito escuchar en este momento". Acabo de leer eso en Rumble, que es la única novela de Maitena Burundarena, que me encanta porque tiene muchas descripciones y detalles de emociones muy violentas y viscerales y la primera hoja es toda negra.
Las buenas vibras le están quedando chicas a esta atmósfera, porque todos los jeans me quedan grandes, me hice mechas fucsias que me tapé y ahora tengo claritos y un corte genial y, aunque hace una semana estaba tirada en la playa estrenando una malla nueva, tomando sol y mate, hoy es el tipo de día en el que se juntan cosas buenas como que me anoté en jazz, cambié los horarios de la facultad y tengo exactamente los que quiero, entré en la ayudantía y de acá a un par de meses alguien me va a mandar un mail con dudas sobre una materia confiando en mis conocimientos, me compré contact para forrar mis cuadernos nuevos con pedazos de Cosmopolitan y Oh Lalá y el peluquero me regaló un paquete de garrapiñadas. Eso sumado a que me estoy dejando chamullar por dos menores, que todavía me queda un flancito Ser en la heladera y que el 6 de abril viene Regina y yo soy vip.
Paz.  

14.2.13

El mundo está al revés. O yo estoy al revés.
No sé. O capaz está todo tan al derecho que es como si estuviera al revés.
Torbellinos de todo.
Ponele, de repente me encuentro en el monoambiente de un chico que vino del sur a estudiar mi misma carrera en una universidad privada y que vive frente a mi ex laburo y que es más chico que yo y de repente estamos hablando y de repente le estoy explicando que no soy lesbiana y de pronto me está dando un beso y yo le estoy diciendo que no porque es la primera vez que salgo con él (aunque técnicamente no sea una salida) y al toque de irme me manda un mensaje diciéndome que le caí súper y que qué bueno que me conoció y que me debe un helado y de pronto llego a casa y me como una galleta de arroz porque caigo en la cuenta de que no comí nada en todo el día y de que tengo hambre y no tengo comida porque me voy a la costa.
De pronto estoy por encarar el último año de la primera etapa de la carrera y me frustra que falte tanto pero me deja tranquila que falte tanto porque tengo la protección de la facultad y de saber dónde estoy parada por más tiempo. Aunque igual no sepa muy bien dónde estoy parada. Pero aunque no lo sepa calculo que es un buen lugar porque me compré un esmalte nuevo divino para las uñas de los pies y me queda divino, más ahora que estoy medio negrita.
Quiero correr y gritar y saltar y lbnsdjkbgjkbvjkbsadgkljabkbnadkjbnklgnakjbnakldjgnla pero sólo voy a ir a comer pizza porque a los padres de la chica con la cual me voy a la costa les caigo muy bien y me quieren invitar a cenar y esa va a ser mi gran salida de San Valentín. Me acabo de dar cuenta de que estuve con este chico el día de San Valentín. Creo que era la gotita que faltaba para rebalsar el vaso de Cupido-te-mando-un-besote-nos-vemos-en-Disney. 

6.12.12

Estoy en un estado de éxtasis emocional, mental y ficcional, generado por el hecho de haber aprobado mi segundo final del año, una semana después de haber dado el primero, contra todos los pronósticos de la gente que piensa que para dar un final necesitás 30 días, haciéndome destinataria de vocativos tales como máquina, bestia, hija de puta, y recibiendo consejos tales como ahora te vas de joda y no parás hasta el lunes o este es el momento para que vayas a fumarte uno a la costanera. Esto sumado al hecho de que elpibequemegusta estuviera sentado de casualité con un grupo de gente en la facu cuando yo volvía de ver mi nota  y que nos quedáramos hablando un ratito y que después, estando yo con una amiga en la biblioteca haya pasado el susodicho a insultarme envidiosamente y a preguntarme nomeacuerdoqué mientras me hacía un intento de masaje en la espalda que duró no más de 5 segundos (por eso no me acuerdo qué estaba diciendo). Y en el laburo me compraron una birra muy helada para festejar cuando cerramos. Todo esto da como resultado que yo me sienta una diosa griega, romana, latina, china y que de pronto mi lista de cosas para hacer sea ordenar ropa, averiguar sobre la ayudantía que me muero por hacer, ir a cebarles mate a las chicas que tienen que rendir, buscar una excusa para pasar por la facu cuando esté elchicoquemegusta  leer la pila de novelas acumuladas y tomar sol en el balcón. Y elegir qué me voy a poner para ir a ver a Norah.
Creo que tuve un orgasmo. Chauchis.

28.11.12

Puse una sábana sobre la alfombra del living, porque me deja marquitas y me da calor.
Sobre la sábana tengo un campamento nerd: libros, apuntes, modelos de final, cuadernos, hojas de colores, lapiceras, resaltadores, boligoma, tijera y más apuntes, café, envases de yorgur vacíos que todavía no tiré, tazas de café vacías, la pava con el mate, una servilleta con el cabito de una manzana. Los deshechos desaparecen cada 3 horas, cuando me levanto y voy a la cocina a buscar más yogur, más café, más manzanas, más jugo de pera. A nadie le importa mi búnker de estudio, lo sé, pero es lindo y está al lado de la puerta del balcón, así que además de lindo es fresquito y nada agoviante. Y resulta que estoy muy contenta con mi búnker y con el hecho de que me quedó un divino 9 en la divina libreta Y ENCIMA el chico que me trastorna un poquito me dijo felicitaciones, genia. Con lo nerd que es él. O sea. Lo más cómico de todo es que yo me sigo emocionando por estas cosas, cuando a) no boluda, la verdad que no y b) es probable que no vuelva a verlo a no ser que me lo cruce en la facultad por alguna celestial casualidad, porque c) es mi amor platónico, entonces la gracias es que d) de eso se trata, de que no boluda, la verdad que no. Así que bueno, con el ego alimentado por algunas cosas y la tranquilidad alimentada por otras, todo eso envuelto en una fina capa de estrés, me voy a leer.

23.11.12

Es re loco que mi perra adore comer velas. Las ama. Las busca, las encuentra y se las devora. Y también le gustan las milanesas, así que su línea gastronómica no está demasiado definida.
Es re loco soñar con alguien con quien hace bastante no tenés contacto, pasarte buena parte del día preguntándote qué onda tu sueño y que al día siguiente ese alguien diga holi.
Es MUY loco que ya estemos en casi-diciembre. Lo que no es loco es que yo sigo siendo la misma pelotuda que se sigue sorprendiendo de que se termina el año, de que empieza otro año, de que es mitad de año o de que la semana tiene siete días. Soy como una vieja de barrio que habla del clima y del hambre en el mundo. Pero bueno, nada. Es re loco que esté por rendir dos finales y que si los apruebo terminé segundo año oficialmente y si no los apruebo es una mierda, pero ya va a haber terminado el año y voy a ir a ver a Norah, que es todo lo que me importa.
Es re loco que el único pibe con el que pensé que iba a poder chonguear un rato largo (Mr. Cortado en Jarrito), terminó siendo un stalker que me mandaba mensajes todos los días insistiendo con verme, hasta llegar a mensajes con contenido pseudo-sexual en extremo desagradables y que, no habiendo sido suficiente una contundente respuesta mía (con mayúscula y todo) con una explícita mandada al carajo, se hizo presente en mi laburo para ver qué había pasado y por qué había dejado de contestarle y, como si esto fuera poco, con el tupé para decirme "bajate la remera que se te ve el ombligo... no da *guiño guiño*".
Y siguiendo con la línea, es re loco que el pibe que me vuelve medio loca, que en realidad no, pero sí, me haya dirigido, con toda la furia, 20 palabras y dos fotocopias en toda la cursada, y que se haya ido de lo que se supone que fue la mejor fiesta del año a los 20 minutos porque "había demasiado puterío".
Es loquísimo que me esté devorando todo lo que me ponen adelante, onda aspiradora, mientras le echo la culpa al estrés, y que, aún así, la gente siga diciéndome lo flaca que estoy. Gracias chicos, es por comer tanto, dame más helado.

17.11.12

Es gracioso cuando sentís una cosa pero sabés que no es así, onda razón versus drama queen.
Ponele, ahora siento que me vida es una mierda, pero sé que no lo es y que es todo producto del estrés, la ansiedad y el exceso de edulcorante en el café. Igual está bueno vivir con esta contraducción permanente: me levanto temprano y me voy a estudiar al balcón con el solcito divino y el cielo celeste, siendo consciente de que tuve que canecelar la fiesta de estar noche para poder tener una mañana productiva mañana. Mientras soy consciente de todo esto tomo café, saco fotos, miro al encargado del edificio de enfrente desperdiciar agua como un condenado y escucho al puto benteveo que me da unas ganas terribles de estar tirada al lado de una pileta con un vaso de jugo de naranja con mucho hielo. Es terrible, todo me da ganas de morir y todo me llena de paz, TODO a la vez. En mi camino al lugar de comida china vegetariana veo en la plaza a muchas minitas en bikini tomando sol y me acuerdo de que estoy flaca y yo también podría estar ahí, pero sigo caminando porque en la silla de mi balcón hay un montón de teóricos que no se van a leer solos. En el balcón podría estar en bikini, pero cuando estoy sentada estudiando la panza se me arruga y altos flotadores, mamita.
¿Ves? Está todo buenísimo y es todo una mierda. Que voy a llegar con todo, que no llego ni a ganchos. Que me voy a colar en el hospital, que no me da la cara. Que voy a ver a Norah (no, eso está buenísimo de cualquier manera).
Así que bueno, creo que me tengo que hacer otro café porque estoy muy ansiosa y ya me comí un postrecito de lemon pie.

2.11.12

Epa, noviembre. Hola noviembre, qué tal noviembre.
No sé, acá hay un embotellamiento de puta madre que no me deja ponerme a estudiar.
EPA, noviembre. Tengo un mes y monedas para dar un parcial, dos finales e ir a ver a Norah.
Y comprarme ropa y hacer limpieza general y empezar danza y hacer galletitas de limón y canela.
Y como avisé en el laburo que en 3 meses me voy, también tengo que tomar entrevistas y preparar a una chica nueva.
Y me tengo que dejar lugar para mis ataques de histeria y mis crisis existenciales con rasgos de pendeja de clase media que se cree muy bipolar y problemática.
Hola noviembre, qué tal.

Temón. Bizarro, pero temón. Justin de bebé.

28.8.12

agosto y chau

Chau y agosto porque agosto se termina junto con esta semana. Y no es que haya pasado particularmente rápido porque, al fin y al cabo, todas las cosas "pasaron rápido" cuando las mirás después de que pasaron, aunque no hayan pasado particularmente rápido, como agosto. Por alguna razón es raro que se pase agosto. Hace ya como 4 años que en agosto siempre pasan cosas concretas que resaltan con resaltador fucsia agosto. Este agosto no fue nada concreto, pero se ve que agosto se acostumbró a ser especial, no soporta no tener algo. Esta vez me tiró variedades de sensaciones que ya conocía y que en este mes se me metieron por el ombligo y me dieron vuelta enterita. Por ejemplo: libertad. No es que no me sintiera libre antes, sino que si me sentía libre o no no era algo que me planteara. Ahora de repente sí, y no es que me lo planteo, es que se me aparece. Se me apareció la primera vez yendo en bondi a la facu, en el reflejo de la ventanilla mientras escuchaba un tema de Norah Jones o de Alicia Keys o de alguna de esas bonitas.
La libertad incrustada en la rutina.
Purpurina.
Como comer helado de dulce de leche con dulce de leche de verdad y no engordar (mucho). O sea, hacer lo que te hace feliz y ver que te sale todo (relativamente) bien. O sea, elegir (casi) todo lo que te llena, cortarlo con una linda tijera, hacer un buen collage y que ese collage sea tu rutina. Que tu rutina sea tuya y que te haga feliz. Tener la libertad de elegir cómo estar bien y estar yendo a algún lado (donde puede que seas más feliz áun), todo a la vez. Y darte el lujo de llorar algunos días porque sí o por algo, y saber que igual al día siguiente el café y el delineador todo lo solucionan. Y si no el camino musicalizado hasta la facu. Y si no la facu, de ahí no pasa. Y eso también: que el bajón, cualquiera, no pase las puertas de la facu (ya no). Ver que, de a poco, vas haciendo tu pocito en el almohadón gigante que es la facu, después de tanto suponer que estabas colgada de una palmera. La libertad de encontrarte y potenciarte mientras dejás de amoldarte a las cosas para empezar a obligar a las cosas a amoldarse a vos. La libertad de poder hacer todo eso a carcajadas, sacándote fotos sobre tacos de lo más sensuales.

4.8.12

¿de lo qué?

Necesito volver a la realidad.
Estar tan abstraída con tantos miles de cosas hace que una pierda sentido en algún punto.
Es una buena pérdida de sentido, calculo. Pero no tiene sentido. Estar tan a mil no tiene sentido de a ratos y de a ratos es lo mejor de la galaxia. De pronto no hay nada que esté mal y de pronto no tiene sentido ver qué está mal, porque todo va muy rápido como para detenerse a mirar. Está bueno el vértigo, de a ratos.
Tengo hambre, tengo sueño, tengo frío. Mucho de las 3 cosas.
Me voy a ir a caminar hasta que alguien me cocine algo rico que incluya berenjenas y queso derretido.
Me estoy intoxicando de Shakira. Pero bien, en algún sentido.
Los vinilos de mi pared están tapados por vías metabólicas y eso está bien porque rindo dentro de poquitos días. Y dicen que hoja manchada, materia aprobada. Hoy se me cayó medio café sobre un apunte. Listo.
Mientras me cambio de crota-piyama-estuve-todo-el-día-encerrada-leyerndo a crota-salgo-a-caminar-para-respirar-el-aire-de-afuera, escucho Bossa 'n Stones y me acuerdo de que no me gustan los Beatles y que, en cambio, me encanta Bossa 'n Beatles y en el local cuando yo pongo Bossa 'n Beatles mi amiga me insulta porque a ella le gustan los Beatles de verdad. Está bueno pensar cosas banales que no llevan a nada después de haber estado absorbiendo conceptos increíbles pero todos enredados.
Tengo frío, ¿lo dije? Y ahora estoy escuchando Hillary Duff. Me acuerdo de haber visto una película de ella en la que iba a una escuela de verano de artes después de haber perdido a su hermano en un accidente de auto. Y en la peli el chico que le gusta es medio feito, pero lo terminás bancando. Y en un momento están en la terraza del coso este donde están y está amaneciendo y la canción que suena es esta, que se llama Fly y no es mala (ni la película ni la canción). Creo que vi todas las películas de Hillary Duff.
Bien, volví a la realidad, terminé de cambiarme para ir a caminar escuchando música o charlando con mi viejo que puede que me acompañe. Estamos a mitad de año. Quiero vacaciones y no las voy a tener.
Pero ¿sabés qué?
Me voy a Londres en marzo y no me importa nada, nada, nada, absolutamente NADA más porque todo, todo, todo, lo que sea, cualquier, cualquier, cualquier pero CUALQUIER cosa vale la pena sabiendo que me voy a Londres en marzo. Me voy a Londres en marzo. Y no lo escribo más porque creo que si lo vuelvo a escribir, acabo.

21.7.12

hola, sí

Me estoy autoconvenciendo de que si está todo bien, tiene que estar todo bien.
Hay café. Hay muchos tés. Hay cafiaspirina. DALE.