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2.9.12

psicosomática al mango

Hasta antes de rendir, el 9 de agosto, no me enfermé ni una vez en todo el año. La gente alrededor se re enfermaba, de repente había faltazos masivos a la facu, la gente entraba al negocio tosiendo, todos iban convalecientes por la vida y esparcían sus gérmenes sobre mí con sus estornudos y sus manos sucias, y yo, diosa, nunca me enfermé. Pero ¿sabés qué? Era que no me podía enfermar. A ver si me explico: en mi cuerpo no existía la opción. No era bueno, tenés fiebre, te quedás un par de días en casa. No. Me enfermaba y jodía a todos en el laburo y perdía una materia y media de otra. No me podía enfermar, a ver si se entiende el concepto un poquito.
Pero rendí. Rendí y salí. Rendí, salí y colgué. Me relajé. Y chau, perdí.
El viernes no podía caminar sola porque el mundo me daba vueltas. Me fui del laburo una hora después de llegar. Mi vieja me tuvo que desvestir y acompañarme al baño. La cabeza me retumbaba horriblemente. Síndrome vertiginoso por neuronitis vestibular. Váyanse todas mis neuronas a la reconcha de su madre.
Hoy, con el mundo dando un poco menos de vueltas y mi cabeza siendo un poco menos tambor, lo pensé un poquito, como para no perder la (fuckin') costumbre de sobreanalizar todo, ¿vio? Claro, tiene lógica. No es casual que de repente todo de vueltas y esté muy mareada cuando mi mente está toda revuelta, a mil por hora, piloteando un millón de preguntas que no tienen respuesta y tratando de pasar en limpio mlies de millones de intentos de planes que se mezclan y se chocan y se superponen y explotan. Todos juntos. Todo junto.
Soy consciente de que es una mala fase y nada más. Uno de esos momentos del año donde me es imposible no colapsar. El sueño y el agotamiento se le suman a todo lo que falta y deseo la muerte. Y después se pasa. Pero por ahora no se pasó. Por ahora siento que siento en el cuerpo lo que no puedo sentir con la cabeza, o algo así.
Estoy desde ayer a las 10 de la noche comiendo manzanas, tomando té de bergamotas y mirando películas inglesas intercaladas con capítulos de Once upon a time. Sin parar. Leprometí galletitas de canela y naranja a medio Buenos Aires. Bueno chicos, no va a poder ser. Tenía que estudiar un poco. Tampoco va a poder ser. En vez de leer fisiología renal del Guyton estoy leyendo una novela bastante mala de esta mujer Florencia Bonelli, porque fue lo primero que encontré sobre la mesa, despechada por haber terminado el último libro de Martín Kohan, el gran amor de mi vida (literaria).
Estoy tratando mal a mi mejor amigo, ignorando a mi mejor amiga y llorando mucho más de la cuenta. El ibupirac 800 no me sacó el dolor de cabeza. Quiero charlar de madrugada en mi balcón en verano. Quiero comer mucho helado y ser muy flaquita. Y que dejen de gustarme los pelotudos que tienen el cartel de pelotudo en la frente. Y un posgrado en pelotudez. Avanzada.
Voy a mirar más Once upon a time y a tomar más té. Y que mis penas se ahoguen.
He dicho.

8.7.12

empalagosa al mango

Siendo hoy 8 de julio de 2012 y habiendo pasado 19 horas con 32 minutos y quién sabe cuántos segundos desde el comienzo de este día, vengo a decir que hace mucho que no me sentía tan bien porque sí.
Porque antes de entrar a bañarme me miré en el espejo en ropa interior, despeinada y con el delineador corrido y pensé flaca, qué linda que estás.
Porque hoy hice reír a mi mejor amiga en el medio de un círculo vicioso de bajón y chocolate de mala calidad y la obligué a salir a caminar y a comprar sopitas Knorr light de su gusto preferido. 
Porque en vez de tener 4 opciones de salida y que se me cancelaran las 4 al hilo, tenía una que se canceló y surgió otra que se canceló y surgió otra que se canceló y surgió otra, que se confirmó.
Porque ayer me quedé con las chicas jugando a la podrida (o a las bazas, según quién lo explique) hasta las 5 de la mañana escuchando Shakira y tomando café con leche. 
Porque el viernes empecé a leer el último libro que me compré de mi autor preferido y en cada oración recordé por qué es mi autor preferido.
Porque existe la posibilidad de que consiga entradas gratis para el cine jueves por medio para ir con mi amiga del laburo y porque el jueves vimos A Roma con amor y yo amo a Woody.
Porque todavía tengo ropa interior por estrenar.
Porque encontré en Pretty Little Liars mi nueva serie superficial. 
Porque pinté un estante y quedó hermoso. 
Porque me encanta el frío y mi ropa nueva de invierno y mis botas nuevas y levantarme al mediodía.
Porque desde hace muchos meses puedo seguir diciendo que, a pesar de todo, estoy bien por mí y para mí.  
  

2.5.12

grey's ♥

Callie y Arizona son claramente la mejor pareja. Callie es claramente de los mejores personajes. Bailey la pelea parejito parejito. Nada, todavía no dejo de reírme de la escena de Callie y Miranda en el quirófano. Y eso que vi el capítulo hace como 4 días.






You wanna be in the O.R. with those two? They hate each other.
Oh, they’re professionals, they’ll be fine.
It’s tense and it’s cold and it’s dangerous, it feels like defusing a bomb in a haunted house that’s built on a mined field and there are bears and they are everywhere and the bears have knives…
I have to be in here with them for the next eight hours.
You have (…) or you will die. We will all die. Their hate will destroy this hospital and then the whole planet. I’m counting on you, Bailey. We’re all counting on you. God’s with you. 

6.8.11

aborrezco

- el primer capítulo de todas las series
- haberme quedado sin un libro adictivo
- que me de paja ir a comprarme ropa
- no poder pensar sin irme a la mierda
- los granitos
- que los días sean tan cortos
- que cuevana esté tardando tanto
- estar casi completamente harrrrta de todo lo que me rodea (menos jazz)

5.7.11

hoy es martes 5 de julio del 2011 y hay sol

Hay dos cosas que, últimamente, me están haciendo pensar que debo replantearme ciertos aspectos de mi vida.
Primero: ya van dos veces, DOS, que me levanto para estudiar a las 6 de la mañana un domingo, mis viejos no llegaron, yo me preocupo, llamo a alguno al celular y recibo como respuesta un "uh, ¿ya son las 6? bueno, ahora salimos para allá". No comments.
Segundo: cada vez que pongo a bajar música con el Ares, a internet le agarran ataques de bipolaridad y se conecta y se desconecta hasta que no cierro el Ares y me quedo sin mis canciones.
Tercero: terminé The O.C. Lloré un montón. Encontré un reemplazo: 90210 (esto último no me hace pensar en replantearme nada, más bien me hace pensar que a veces la vida no es tan forrita como una piensa).
Cuarto: tuve un acto re fallido con el título del coso este y me reí muchísimo cuando me di cuenta. Y después lo arreglé :)

3.7.11

disculpe las molestias ocasionadas

Este va a ser un post largo, desordenado, probablemente cursi, en muchos sentidos desubicado y, muy posiblemente, aburrido (para cualquiera que no sea yo, que lo estoy escribiendo). Es domingo a la noche y los domingos a la noche, más que nada los últimos, estoy tan harta, tan cansada, tan muéransetodos, que no me importa, necesito sacarlo, escupirlo, vomitarlo, desparramarlo.
Me percaté de que hace mucho que no escribo en segunda persona. En una específica segunda persona. Es bueno eso, porque pensé que me iba a ser indispensable escribir en segunda persona por mucho tiempo más, pero no. Hoy me doy ese lujo por la sencilla razón de que es domingo a la noche, y ya dije qué pasa un domingo a la noche.
Sinceramente, no creo que alguna vez vayas a leer esto, dudo que hayas leído más que dos o tres textos alusivos o algo después del 1 de mayo, que fue una noche bastante desagradable. No importa. Me descarga más si escribo en segunda persona.
Hoy me di cuenta de que el jueves es 7. Es un día bastante significativo por dos razones. Primero porque rindo histología, jodido. Segundo, porque es 7 de julio. Un año desde que te dije "el chico sin la rosa en la cabeza", y me sonreíste y entramos en Starbucks (capaz ni te acordabas, o capaz ni sabías que había sido 7, pero bueni). Qué sé yo, cosas que pasan. Probablemente (no, probablemente no, seguramente) no sea lo ideal hablar de estas cosas ahora, no tienen ningún sentido, pero todavía es domingo.
Me di cuenta, también, de que ya hace bastante que no duele. No duele para nada. Ahora, eso no implica que (de esto también me di cuenta hoy) no haya pasado un sólo día sin que aparecieras, aunque sea un ratito, en mi cabeza. A veces pesa más, a veces pesa menos. No duele, y recién estamos empezando julio (eso quiere decir que todavía no es agosto... y ya no duele). A veces, cuando esos ratitos se prolongan más de lo que quisiera, me pregunto si en algún momento esos ratitos van a dejar de existir, si en algún momento vas a ser un recuerdo que reviso cada tanto, si quiero que en algún momento te apiles con los demás recuerdos. Claramente no lo sé (si no puedo decidirme por empezar teatro, danza contemporánea o volver a árabe, menos puedo decidir algo tan abstracto y gordo... y no, no te estoy diciendo gordo).
Siento que pasó una eternidad, mucho más que dos meses (bueno, oki, pasaron más de dos meses, no importa). El viernes pasé por esa esquina, que ahora me cae bastante mal, y me puse a llorar sin querer, sin pensarlo. Por suerte estaba yendo a jazz y se me pasó rápido. Y me di cuenta de algo más. Me di cuenta de que empezó a doler menos (y dejó de doler) cuando, de alguna forma, me empecé a enojar. Es TANTO más fácil estando enojada, pero TANTO, que no se puede creer. Y no es que tenga una razón coherente, no, no, pero la distancia hace eso, hace que una pueda manejar los recuerdos como más le plazcan (tampoco tanto, pero se entiende el punto), y si quiero darles color enojoso, listo, lo hago. Y lo descubrí hace no mucho, y fue útil. Obvio que no es nada personal, de hecho estoy esperando a poder dejar de hacerlo y que siga sin doler. Pero por ahora estoy así, no sé si bien, pero estoy así, tengo un rimmel nuevo y empecé a hacer dieta para bajar los kilos horribles que me di el lujo de subir para llenar ese vacío de gila descorazonada. Estoy así, pensando en irme a la costa con mis amigas, pensando en eso y pensando en que si estoy enojada es más fácil. Pensando en que todo me toma mi tiempo, mi bueeeeeeeeeen tiempo (nada nuevo igual, por algo este blog se llama como se llama, por algo una justificación que se usa mucho a mi alrededor es "bueno, sos Gabi") y que esto claramente no es la excepción, pero que lo estoy manejando muchísimo mejor de lo que jamás pensé que lo iba a poder manejar (aunque parezca que estoy hablando de algo que pasó hace 3 días y eso le saque seriedad a todo lo que estoy diciendo). Y ya que estamos siendo sinceros (bah, yo estoy siendo sincera... y tampoco sé bien para con quién), voy a decir que es obvio que de a ratos me agarran esos ataques de fantasía, de palabras que alguuuuuuuna vez dijimos (dijiste, básicamente) y que ahora, vistas desde este otro lugar (bueno, malo, blanco, negro, sí, no, 12 de la noche), podrían cobrar otro significado. Me agarran esos ataques, más que nada, cuando miro series, particularmente, The O.C. (Detalle: en la segunda temporada, si no me equivoco, una vez Ryan va a la casa de Lindsay a decirle que quiere salir con ella o que lo quiere intentar o algo del estilo, y ella le dice que no, que ya no, no me acuerdo por qué, y se vuelve adentro a estudiar. Un rato después, la muy forra (muy forra conmigo, claramente) lo va a buscar y le dice, textual: "cuando estudio pongo al final de la página un puntito rojo por cada vez que tuve que leer esa página, y así mido qué tan concentrada estoy. Cuando te fuiste me quise poner a leer. Al final de la página había 11 puntitos". Ahí lloré como una conchuda, lloré muchísimo, puteé como la mejor, les pegué innumerables patadas a los pufs y revoleé como tres peluches). Series de mierda que hacen que una se imagine cosas que no. Series de mierda que hacen que me acuerde de cosas que me complican horriblemente creerme que estoy enojada y que hacen que encontrar cosas que pensaba que tenía guardadas, que tenían que estar guardadas (como una cuerda de una guitarra, por ejemplo, o un cd de canciones para dormir) sean un baldazo de agua helada con un frío como este.
Bien, tal y como advertí, post largo, aburrido, denso, sin sentido (para todo el mundo, claro, menos para mí), desordenado y desubicado (para vos, si es que lo llegás a leer alguna vez).
Ah, ¿sabés qué más? Me di cuenta de que nunca te etiqueté.
Mala mía.
Y espero que estés bien, verdaderamente bien.

(está todo bien, porque todavía es domingo, todavía vale escribir cosas así sin ganarse insultos)

4.6.11

re random

Me gusta cocinar para mis amigas. Me encanta, de hecho. Me gusta tener que ordenar la casa, aunque sea un poco, porque vienen mis amigas. Me gusta mucho el concepto de "las chicas", supongo que porque me costó muchísimo hacerme un "las chicas".
Me gusta también estar sola a la noche y poner música fuerte y de a ratos bailar en el lugar de la casa que pinte. Me gusta sonreír cuando bailo y no darme cuenta de que estoy sonriendo hasta un ratito después.
Me gusta descubrir música nueva mirando series (que viva The O.C.). Lo que sí, no me gusta mucho mi estado últimamente. Demasiado revoltijo por todos lados, demasiada fuerza para encontrar un fucking eje que nunca termina de ser y ya se está desacomodando de nuevo. Estoy hecha una especie de histérica de mierda, hablando mal y pronto, vio. Pobre la gente que me soporta así, porque yo no me soporto mucho... casi nada en realidad. Pero me gusta que mi ropa tenga olor al perfumito de chicle que me compré el otro día. Y no me cabe que recién sea junio (pero no me cabe ni una pizquita eh, nada), quiero que ya sea agosto, septiembre, por ahí. Pero a la vez no puedo creer que ya sea junio. Es el mes seis. Mitad de año.
La pucha, che.

18.5.11

quéselevacer

Tengo pilones y pilones de cosas para estudiar.
Podría empapelar todos los departamentos de mi edificio, las paredes de afuera, las veredas de media capital y, aún así, no habría terminado de usar lo que tengo que saber para una de las cinco materias. Y me quejo. Me quejo porque no me alcanza el tiempo. Me quejo muchisimo, eh.
Y ahora, que tengo un rato, me voy a mirar un capítulo de The O.C.
Qué se le va a hacer, mi gen de pelotuda se está transcribiendo mucho, parece.

5.2.11

Me di cuenta de lo desconectada que estaba hoy, sentada en el el jardincito, cuando recordé mi casa pero demoré como medio minuto hasta acordarme de las calles de alrededor. Bien. Y eso que dije que no era mi intención desenchufarme así, peeeeeeeero bueno.
En otras noticias (bancáááá), el ejército de polillas ha retrocedido, liberando el territorio de mis noches.
Blanca, que es la perrita, que también es un poco suricata y un poco pajarito, es adicta al queso. Come queso de rallar, queso fymbo, queso de cabra, queso de campo y queso quartirolo. Y le encanta el queso crema y el pan embebido en leche. Y las galletitas de sésamo.
Les gané 5 pe a mis viejos jugando al boggle.
Mi nueva ensalada preferida es una de rúcula, lechuga arrepollada y pera con sal, oliva, aceto y salsa de soja, lo cual me hace más snob de lo que era, que igual creo que no lo era tanto, pero ahora evidentemente lo soy. Porque además también probé la tuna y me encantó aunque no tenga personalidad propia y sea una mediocre que se quedó a mitad de camino entre el kiwi y la sandía.
Y mi nueva serie favorita es Grey's anatomy, pero sh, que House no se entere.
Y ayer fui al cine a ver Enredados. Por tercera vez. Y, por tercera vez, cuando el camaleón le mete la lenguita en el oído al flaquito para despertarlo, casi me hago pis.
Y claramente no tenía nada para decir, pero estar acá me da ganas de escribir así que escribo lo que se me ocurre, lo cual es bastante obvio. Y como ahora ya escribí, me voy a bañar. Y después a leer o a mirar Grey's anatomy o a sentarme afuerita a escuchar música y a pensar en que extraño banda a mi novio y en cómo lo voy a estrujar cuando venga y en lo goma que me volví.
Feliz febrero.

24.6.10

yo no sé


...qué va a ser de mis jueves de ahora en más ahora que terminó Dr. House.
Realmente, no lo sé.

26.3.10

moléculas

No quiero redactar así que voy a tirar un par de moléculas de palabras (flaaaca, la química te pegó mal).

-Llegué a la conclusión de que moriría si tuviera que dejar de ir a jazz.
-Hoy me crucé con una amiga de la primaria. No sabía que a esta edad ya se podía estar tan hecha mierda.
-Me gusta la idea de acostumbrarme a que por este año todos los fines de semana empiecen el viernes.
-Me gusta tener que estudiar química aunque mi velocidad de procesamiento sea jodidamente baja.
-Es raro ver a mis amigos en los recreos pero no compartir curso con ellos y encima preguntarnos "¿Y vos qué tuviste?".
-Hoy miré mi refelejo en la ventanilla del colectivo y vi lo que de chiquita veía en las chicas "grandes". Y me gustó.
-Me hice adicta a Skins.
-Odio que me digan que me van a pasar un capítulo estreno de Dr. House y me pasen el de hace dos semanas. En Universal Channel son todos malcojidos.