Y además de que siempre pasa, a nadie le importa, pero bueno, that's life.
Ayer estaba muerta y debería borrar lo que escribí, no porque no lo sienta, sino porque es un asco verlo escrito. Pero no, no me gusta borrar.
Resulta que hoy me levanté temprano, porque tengo que etsudiar para fisio, vio. Cuestión que me levanté temprano y me miré en el espejo, con los ojos todos hinchados y ojerosos por mariconearla ayer y por las pocas horas de sueño que tengo encima, y decidí que no, que así no. Basta. Me niego a ser una pobre papafrita que va por la vida dando pena. Y además laspapafritas son grasosas y tienen muchas calorías.
Así que voy a tomar café. Voy a tomar café, voy a leer, hoy voy a salir, mañana voy a ser un zombie pero voy a seguir estudiando, voy a ir al gimnasio, voy a rendir, voy a aprobar, voy a ir a la peluquería y a comprarme ropa, voy a arreglar mis asuntos de mierda con mi mejor amiga del otro lado del teléfono diciéndome cosas sin sentido que me hacen reír y cosas que son lugares comunes pero que dichas por ella tienen magia. Y voy a ir al hospital a ver gente de verdad. Y voy a volver a bailar. Y voy a volver a ser mejor. Y voy a escuchar una playlist de Regina, Norah, Joss y Maroon5 mientras dibujo piernas y tomo jugo de naranja con hielo.
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27.10.12
12.11.11
no es tan terrible
- ¿Se puede saber qué creés que estás haciendo, boludita?
- Pasando el tiempo.
- C'mon, podés apuntar a más.
- Sí. Pero mientras, paso el tiempo.
- Pasando el tiempo.
- C'mon, podés apuntar a más.
- Sí. Pero mientras, paso el tiempo.
19.9.11
pucha, che
Cosa fea que son los duelos.
Sí sí, está todo ese bla bla bla: que sirven para crecer, que achican mochilas, que quitan pesos, que alivian almas, que aclaran vidrios y sandeces del estilo y, principalmente, que son inevitables.
Pero que son chotos, son chotos (y ojerosos y malhumorados y gordos y mal vestidos y desafinados y con demasiada pimienta y con el pelo frizzado y con resaltadores grises y sin bic rosas y con frascos vacíos de Black XS).
Pero bueno, fue la condición (y valió la pena y va a seguir valiendo la pena cada vez, aunque lo que sea).
Sí sí, está todo ese bla bla bla: que sirven para crecer, que achican mochilas, que quitan pesos, que alivian almas, que aclaran vidrios y sandeces del estilo y, principalmente, que son inevitables.
Pero que son chotos, son chotos (y ojerosos y malhumorados y gordos y mal vestidos y desafinados y con demasiada pimienta y con el pelo frizzado y con resaltadores grises y sin bic rosas y con frascos vacíos de Black XS).
Pero bueno, fue la condición (y valió la pena y va a seguir valiendo la pena cada vez, aunque lo que sea).
27.1.11
¿alguito?
Hola sí, llamaba para decir que a lo largo de mis años de llorona-híper-dramática, aprendí que cuando me quedan los ojos así, hinchados como peces globo, algo bueno sale.
Y ahora más, porque después de arruinarle varias sonrisas a mi novio y asustar a mi mejor amiga por teléfono, si no hago que algo bueno salga de acá, merezco más de una patada.
Y quería que me pasen un tema y dedicárselo a todos los que me conocen.
Y nada, la radio está re buena.
6.10.10
¿qué creías?
¿Creías, acaso, que ibas a quedarte en el descanso de la escalera inmensa que tanto te había costado subir y que ibas a poder esperar ahí hasta empezar a subir el otro tramo, sin caerte para atrás?
¿Y ahora qué? ¿Pensás que mirando esa botellita verde, sentada en el sillón, con la luz apagada, con las sombras de los autos en el balcón y en la pared y haciendo fuerza telepática vas a hacer que vuelvan cosas que no vuelven? ¿No aprendiste cómo funciona el tiempo? No vas a poder agarrar esas imágenes en las que estás pensando y meterte para explicarte a vos misma, en ese momento que ya pasó y no va a volver, todas las cosas que sabés ahora -ni siquiera algunas cosas podés explicar. Ahora tenés que joderte. Tampoco podés conversar con otras vos y preguntarles cosas para que te expliquen cosas que en algún punto dejaste de entender. Estás como estás (igual tampoco estás mal, aflojá con la crisis). Estás en una bajada y no hay rozamiento que te frene, pero la gente normal se cae todo el tiempo, y eso sí que lo sabés. Y si llegás a caerte del todo (sabés que no es probable que pase), vas a subir, porque ya sabés cómo. Ahora dejá de mirar la botellita, que tenés que llamar al delivery chino y pensar cómo hacer para no seguir resbalándote.
12.9.10
16.6.10
a ver, querida
- Vamos a poner las cosas claritas, basta de lloriqueo barato.
- No, me da miedo.
- Pff, qué raro... no me importa. Serás una idiota, una boba, una descocada, un bicho raro, un sapo en otro pozo, whatever, pero no podés negarlo: no sos ese tipo de piba, no te bancás una chongorelación. Estás chapada a la antigua, sos como tu vieja, y no es tan terrible.
- Massssssomeeeenos.
- NO, NO es terrible ni mucho menos. Tu mente da vueltas, como siempre, lo que vos creés que es tu corazón, también (pero no lo es), estás obnuvilada (sí, todavía, muy a tu pesar). Pero está todo bien. El cuerpo te brilla, ¿me vas a decir que no necesitabas eso?
- Y pero... pero... pero... soy una insegura de mierda, ¿no es como... desesperación?
- No. No agarraste al primero que se te cruzó y revoleaste la bombacha... sólo reincidiste, pero lo copado es que ahora no tenés lugar a dudas, ese "no se..." y la frase (conchuda frase) que vino después borraron cualquier tipo de incertidumbre.
- Igual tal vez después de esa miniconversación no quiere verme más.
- No creeeeeo...
- Pero estaba como re frío después de que le pregunté.
- Sí, ya sé, yo estaba ahí, genia, yo hice que se lo preguntaras, y sería un poco... ¿histérico? de su parte esfumarse ahora de nuevo.
- Esos ojos... y esa boca...
- Y esas manos... esos comentarios colgados y esos gestos que rebalsan ternura...
- ¿Será igual con lasdemás?
- Probablemente... pero no podés cambiar nada. Mejor dicho, como diría Mejor Amiga, tenés dos opciones, y la que implica un cambio quedó descartada desde el primer momento en que aceptaste volver a jugar.
- No, me da miedo.
- Pff, qué raro... no me importa. Serás una idiota, una boba, una descocada, un bicho raro, un sapo en otro pozo, whatever, pero no podés negarlo: no sos ese tipo de piba, no te bancás una chongorelación. Estás chapada a la antigua, sos como tu vieja, y no es tan terrible.
- Massssssomeeeenos.
- NO, NO es terrible ni mucho menos. Tu mente da vueltas, como siempre, lo que vos creés que es tu corazón, también (pero no lo es), estás obnuvilada (sí, todavía, muy a tu pesar). Pero está todo bien. El cuerpo te brilla, ¿me vas a decir que no necesitabas eso?
- Y pero... pero... pero... soy una insegura de mierda, ¿no es como... desesperación?
- No. No agarraste al primero que se te cruzó y revoleaste la bombacha... sólo reincidiste, pero lo copado es que ahora no tenés lugar a dudas, ese "no se..." y la frase (conchuda frase) que vino después borraron cualquier tipo de incertidumbre.
- Igual tal vez después de esa miniconversación no quiere verme más.
- No creeeeeo...
- Pero estaba como re frío después de que le pregunté.
- Sí, ya sé, yo estaba ahí, genia, yo hice que se lo preguntaras, y sería un poco... ¿histérico? de su parte esfumarse ahora de nuevo.
- Esos ojos... y esa boca...
- Y esas manos... esos comentarios colgados y esos gestos que rebalsan ternura...
- ¿Será igual con lasdemás?
- Probablemente... pero no podés cambiar nada. Mejor dicho, como diría Mejor Amiga, tenés dos opciones, y la que implica un cambio quedó descartada desde el primer momento en que aceptaste volver a jugar.
28.5.10
11.3.10
flaca, cortala
- En serio, cortala.
- No lo hago intencionalmente.
- No sí, eso está claro. Pero ya estas rozando lo patético. Listo, ya fue, estás bajoneada, gran cosa. A todos les pasa. Armá planes.
- Ya tengo planes.
- ¿Ah, sí?
- Sí. Mañana tengo que ir al consultorio a ayudar a la secretaria nueva y a la mañana quiero ponerme con Sociedad y Estado. El domingo voy a ver Alicia en el País de las Maravillas con las chicas y el martes es el cumpleaños de Mejor Amiga. Y jazz.
- Bueno, okey, entonces dejá de arrastrarte por ahí con cara de tarada y llorando por todo. Estás sensible, sí, siempre te pasa, ya lo sabés, no es ninguna novedad. Pero aflojá con las entradas monótonas y malhumoradas, esas giladas escribilas en tu diario. A lo sumo en tu blog escribí algo del estilo "estoy de mal humor" y nada más. Dejate de joder, en serio.
- Siempre tan simpática vos.
- Y bueno corazón, si seguía dejando que te enredaras entre tus barditos-sin-sentido, esto no terminaba más.
- No lo hago intencionalmente.
- No sí, eso está claro. Pero ya estas rozando lo patético. Listo, ya fue, estás bajoneada, gran cosa. A todos les pasa. Armá planes.
- Ya tengo planes.
- ¿Ah, sí?
- Sí. Mañana tengo que ir al consultorio a ayudar a la secretaria nueva y a la mañana quiero ponerme con Sociedad y Estado. El domingo voy a ver Alicia en el País de las Maravillas con las chicas y el martes es el cumpleaños de Mejor Amiga. Y jazz.
- Bueno, okey, entonces dejá de arrastrarte por ahí con cara de tarada y llorando por todo. Estás sensible, sí, siempre te pasa, ya lo sabés, no es ninguna novedad. Pero aflojá con las entradas monótonas y malhumoradas, esas giladas escribilas en tu diario. A lo sumo en tu blog escribí algo del estilo "estoy de mal humor" y nada más. Dejate de joder, en serio.
- Siempre tan simpática vos.
- Y bueno corazón, si seguía dejando que te enredaras entre tus barditos-sin-sentido, esto no terminaba más.
9.1.10
qué cosa, che
¿Basta había dicho? Jáh, qué chistosa. Como si no hubiera sabido que cuando me preguntaras si no quiero ir a-donde-sea te iba a decir que sí y me iba a olvidar todo eso de pará, esto te hace mal, no seas gila, es enfermizo y que no me iba a importar haber tenido los ojos hinchadísimos toda una semana y que iba a quemar todas las películas que me había hecho en la cabeza.
Confío en que este revoltijo se me pase cuando me vaya todo febrero a un mundo de ríos y montañas y sierras y cielos negros estrelladísimos y caminitos que suben y bajan y doblan para cualquier lado y un "centro" que tiene cuatro cuadras y una heladería increible y un flaquito-que-ayuda-en-la-verdulería que me mira (y yo lo miro) y un cine-de-pueblo que me encanta.
¡Ah! No era que los reyes hubieran decidido no regalarme nada, no. Era que habían colgado.
CH by Carolina Herrera IS MINE! y es taaaaan rico☺
Confío en que este revoltijo se me pase cuando me vaya todo febrero a un mundo de ríos y montañas y sierras y cielos negros estrelladísimos y caminitos que suben y bajan y doblan para cualquier lado y un "centro" que tiene cuatro cuadras y una heladería increible y un flaquito-que-ayuda-en-la-verdulería que me mira (y yo lo miro) y un cine-de-pueblo que me encanta.
¡Ah! No era que los reyes hubieran decidido no regalarme nada, no. Era que habían colgado.
CH by Carolina Herrera IS MINE! y es taaaaan rico☺
5.12.09
tictac
- No te conviertas en eso que detestás, no seas una pendeja patética. Sabías que esto iba a pasar.
- Sí.
- Es más, no sabías, estabas segura.
- Sí.
- Y entonces ¿por qué carajo tenes esa cara de trapo de piso si el día está como a vos más te gusta, en un rato te pasa a buscar E (amiga de progenitores) y su casa te encanta y ella es una genia y a la noche salís con tus amigas?
- Porque soy tonta. No es que soy pelotuda o imbécil o enferma. No, soy tonta, tonnnnnnnta, así, con muchas enes. Porque aún estando 100% segura de que no iba a venir, en algún lugar del cuerpo sentía que sí, que tal vez se le daba por aparecer. Porque de tan tonta que soy estoy, desde que padre y madre se fueron, con mi mejor y más linda ropa de entrecasa, porque ordené, guardé, limpié, acomodé, reciclé, archivé, escondí, organicé, preparé y me solté el rodete porque le gusta cómo me queda el pelo suelto. Todo eso estando segura de que no iba a venir. Y como además estaba muy ansiosa esperando que titilara la maldita ventanita naranja o que vibrara el puto celular, cambié los colores del blog, me tomé 3 tazas seguidas de café y, todavía sintiendo que podía llegar a venir, les dije que no a dos amigas que me dijeron de hacer algo y a las cuales hace meses que no veo. Soy tonta, ¿te das cuenta? Soy tooooonnnntaaaaaaaaa.
- No, querida... tenés el chip de la ilusión mal configurado.
- Sí.
- Es más, no sabías, estabas segura.
- Sí.
- Y entonces ¿por qué carajo tenes esa cara de trapo de piso si el día está como a vos más te gusta, en un rato te pasa a buscar E (amiga de progenitores) y su casa te encanta y ella es una genia y a la noche salís con tus amigas?
- Porque soy tonta. No es que soy pelotuda o imbécil o enferma. No, soy tonta, tonnnnnnnta, así, con muchas enes. Porque aún estando 100% segura de que no iba a venir, en algún lugar del cuerpo sentía que sí, que tal vez se le daba por aparecer. Porque de tan tonta que soy estoy, desde que padre y madre se fueron, con mi mejor y más linda ropa de entrecasa, porque ordené, guardé, limpié, acomodé, reciclé, archivé, escondí, organicé, preparé y me solté el rodete porque le gusta cómo me queda el pelo suelto. Todo eso estando segura de que no iba a venir. Y como además estaba muy ansiosa esperando que titilara la maldita ventanita naranja o que vibrara el puto celular, cambié los colores del blog, me tomé 3 tazas seguidas de café y, todavía sintiendo que podía llegar a venir, les dije que no a dos amigas que me dijeron de hacer algo y a las cuales hace meses que no veo. Soy tonta, ¿te das cuenta? Soy tooooonnnntaaaaaaaaa.
- No, querida... tenés el chip de la ilusión mal configurado.
2.11.09
inside me
- ¿Qué te pasa?
- No sé.
- Hagamos una cosa. Sacate esa ropa molesta, el jean, la remera, el corpiño. Ahora ponete una remera vieja. No, esa no. Ponete la gris, la que te llega justo por encima de las rodillas.
- Listo.
- Bien. Ahora soltate el pelo.
- Listo.
- Cerrá el msn, poné el teléfono inalámbrico en la base, el celular donde no puedas escucharlo, apagá la música.
- Listo.
- Ahora andá al balcón. Abrí la puerta, salí, sentate en el piso, rodeate las rodillas con los brazos y metete toda adentro de la remera. Que sólo te queden afuera los pies y la cabeza.
- ¿Así?
- Sí. Ahora mirá para arriba, ¿qué ves?
- Veo el cielo muy espeso, lleno de pedazos de algodón pintados de gris oscuro que se mueven, que calculo que serán las nubes de la tormenta que se va alejando.
- ¿Y qué más?
- Veo la luna, redonda, redonda, brillante, brillante, blanca, blanca, que está casi todo el tiempo tapada por las nubes. Igual de a ratitos se asoma por los agujeros que le dejan y brilla todavía más. Y veo que se mueve. Yo sé que es el viento que mueve las nubes, pero parece que es la luna la que está patinando.
- ¿Y qué sentís?
- El viento. Siento viento que se me mezcla con el pelo y que me masajea el cuero cabelludo. Seguro después quedo llena de nudos, pero no importa porque mañana a la mañana me baño y me los desato. Y el viento también está despeinando a los árboles, las ramas y las hojas van para cualquier lado, pero no creo que se anuden ellas.
- ¿Qué más sentís?
- Más viento. También se me mete por entre los deditos de los pies y me golpea la espalda.
- ¿Y te da frío?
- Sí, pero no me molesta. Es un frío agradable.
- ¿Y qué más hay?
- Para abajo veo por el espacio que queda entre el vidrio de la baranda y el suelo del balcón. Veo un flaco de remera roja que pasa andando en bicicleta, veo una mujer vestida de oficina pisando muy campante con sus taco aguja y escucho los tac, tac, tac que hace cuando camina, y veo también a la gente que sale del CBC y algunos se toman un taxi, otros esperan el 146 que pasa por la esquina. Y también escucho autos y camiones y colectivos que doblan o que siguen de largo y algunos hacen vibrar el piso y me da un poco de miedo de que se caiga el balcón.
- Ahora entrá y no te olvides de trabar la puerta. Volvé a tu cuarto, atate el pelo, fijate si te llegaron mensajes de texto. Poné música.
- Listo.
- ¿Te sentís mejor?
- Muchísimo.
a veces conmigo misma estoy mejor que con nadie
- No sé.
- Hagamos una cosa. Sacate esa ropa molesta, el jean, la remera, el corpiño. Ahora ponete una remera vieja. No, esa no. Ponete la gris, la que te llega justo por encima de las rodillas.
- Listo.
- Bien. Ahora soltate el pelo.
- Listo.
- Cerrá el msn, poné el teléfono inalámbrico en la base, el celular donde no puedas escucharlo, apagá la música.
- Listo.
- Ahora andá al balcón. Abrí la puerta, salí, sentate en el piso, rodeate las rodillas con los brazos y metete toda adentro de la remera. Que sólo te queden afuera los pies y la cabeza.
- ¿Así?
- Sí. Ahora mirá para arriba, ¿qué ves?
- Veo el cielo muy espeso, lleno de pedazos de algodón pintados de gris oscuro que se mueven, que calculo que serán las nubes de la tormenta que se va alejando.
- ¿Y qué más?
- Veo la luna, redonda, redonda, brillante, brillante, blanca, blanca, que está casi todo el tiempo tapada por las nubes. Igual de a ratitos se asoma por los agujeros que le dejan y brilla todavía más. Y veo que se mueve. Yo sé que es el viento que mueve las nubes, pero parece que es la luna la que está patinando.
- ¿Y qué sentís?
- El viento. Siento viento que se me mezcla con el pelo y que me masajea el cuero cabelludo. Seguro después quedo llena de nudos, pero no importa porque mañana a la mañana me baño y me los desato. Y el viento también está despeinando a los árboles, las ramas y las hojas van para cualquier lado, pero no creo que se anuden ellas.
- ¿Qué más sentís?
- Más viento. También se me mete por entre los deditos de los pies y me golpea la espalda.
- ¿Y te da frío?
- Sí, pero no me molesta. Es un frío agradable.
- ¿Y qué más hay?
- Para abajo veo por el espacio que queda entre el vidrio de la baranda y el suelo del balcón. Veo un flaco de remera roja que pasa andando en bicicleta, veo una mujer vestida de oficina pisando muy campante con sus taco aguja y escucho los tac, tac, tac que hace cuando camina, y veo también a la gente que sale del CBC y algunos se toman un taxi, otros esperan el 146 que pasa por la esquina. Y también escucho autos y camiones y colectivos que doblan o que siguen de largo y algunos hacen vibrar el piso y me da un poco de miedo de que se caiga el balcón.
- Ahora entrá y no te olvides de trabar la puerta. Volvé a tu cuarto, atate el pelo, fijate si te llegaron mensajes de texto. Poné música.
- Listo.
- ¿Te sentís mejor?
- Muchísimo.
a veces conmigo misma estoy mejor que con nadie
20.10.09
danger

- Si tu sonrisa y tu humor dependen de que una ventanita naranja de msn se abra y empiece a titilar, sobre todo cuando esa ventanita no tiene por qué aparecer, si estás maquinando hace ya un buen rato y no parás de inventar excusas para quedarte en la compu en vez de irte a estudiar química con la esperanza de que la maldita ventanita se abra, entonces tenés un problema.
- Sí Conciencia, ya lo sabía, gracias igual.
6.10.09
ciclotí
Okey, no es que eras un poquito ciclotímica que del éxtasis absoluto pasás sin puntos medios a una bronca que te consume y que hace que tengas ganas de matar al primero que se te cruce (pobre puf, él no tiene la culap y lo hacés pagar las consecuencias).
Pareciera ser que la mejor solución va a ser que vayas a la cocina a hacerte una súper-extra-mega-híper-grande-taza-de-café (igual no te ilusiones que no tenemos una tan grande) y te sientes muy tranquilita en el living a tomar tu brebaje mientras leés ese libro que querés terminar para empezar con el próximo que te llama todavía más y pongas de fondo mucha Nora Jones, como para calmar un poco el incendio forestal que tenés en las vísceras (así no asesinás a nadie antes del viernes y podés irte de viaje, porque si vas en cana se te va a complicar).
Gracias vocecita interior, siempre tan oportuna y certera vos.
Pareciera ser que la mejor solución va a ser que vayas a la cocina a hacerte una súper-extra-mega-híper-grande-taza-de-café (igual no te ilusiones que no tenemos una tan grande) y te sientes muy tranquilita en el living a tomar tu brebaje mientras leés ese libro que querés terminar para empezar con el próximo que te llama todavía más y pongas de fondo mucha Nora Jones, como para calmar un poco el incendio forestal que tenés en las vísceras (así no asesinás a nadie antes del viernes y podés irte de viaje, porque si vas en cana se te va a complicar).
Gracias vocecita interior, siempre tan oportuna y certera vos.
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