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23.2.10

No me había dado cuenta de lo mp4-dependiente que era hasta que creí que se había muerto.
Hace dos días quise prenderlo y no prendía. Lo conectaba a la computadora y nada. Moví todas las perillitas, apreté todos los botoncitos y nada. Ese día mi mal humor fue tan grande como si hubiese tenido 10 síndromes pre-menstruales juntos, incluso estando acá, donde se necesitan cosas realmente malas para bajonearme. Hasta ese momento no lo había usado mucho, pero desde ahí asociaba cada situación con una canción y terminaba casi al borde de las lágrimas pensando "ayy, qué lindo sería poder escuchar tal tema ahora". Sin saberlo, los pobres empleados del lugar donde lo compré se ganaron millones de insultos y maldiciones por minuto. En fin. La cuestión es que ayer pude conseguir un cable nuevo, lo conecté sin esperanzas... y la lucecita se prendió. Y yo volví a ser feliz.
Ya que estamos, el domingo vuelvo. Y curiosamente muero de ganas. Obvio que acá la paso súper, pero un mes es un mes. Tengo esa mezcla de que extraño y que hay demasiadas cosas que quiero hacer y cuestiones que tengo que resolver en Buenos Aires. Igual está bueno querer volver, porque así los últimos días están buenísimos porque el lugar está buenísimo y porque además falta poquito para volver y, por otra parte, el viaje de vuelta no es deprimente y llegar a casa y desarmar las valijas se hace mucho menos suicida.
Y mañana empiezan de nuevo los capítulos estrenos de Dr. House (L).
(me hice amiga de un perro que es mezcla de suricata, pez y pajarito)

13.1.10

pf


Obvio, este blog es tan ciclotímico como yo.
Yo soy tan ciclotímica como corresponde porque soy una pequeña adolescente en crecimiento.
Entonces lo que pasa es que un día estoy que reviento de alegría y al día siguiente me quiero bajar una botellita de cianuro con chocolate. Hay pocos grises.
En fin. La cuestión es que ayer me acosté a dormir y dormí. Desparramé un par de lágrimas, claro que sí, porque para mí llorar es tan necesario como respirar, pero no tantas como para que hoy mis ojos me pasaran recibo. Hoy me levanté y me tomé un café que estaba realmente riquísimo. Y en la heladera había melón así que comí melón. Temí por mi estabilidad emocional porque Mejor Amiga me canceló los planes de la tarde por razones más que comprensibles, así que pensé que me iba a hundir en un pozo de pesimismo y maquinación, pero no.
No entiendo muy bien qué pasa adentro mío, ya ni me gasto demasiado en descifrarme, pero a veces me doy algunas pistas que me facilitan un poco las cosas.
Resulta que cuando M me dijo que no podía hacer nada hoy, me solté el pelo y me encantó como estaba porque había un montón de bucles re lindos. Después me puse una remera viejísima roja que hacía siglos que no usaba, un jean que tenía re abandonado y las converse negras. Siendo las cuatro y media de la tarde, me armé con Macarena y las llaves, dejé el celular tirado en la cama y salí a dar vueltas a la plaza. Estaba fresquito y había un chico paseando a su perro con el que intercambié miradas las 3 veces que nuestras vueltas se intersectaron.
Me sentí genial caminando así, sola con mi música y nadie más. Me sentí tranquila. Casi tanto como me sentía mientras estaba con J o un par de horas después de estar con él.
Después volví y me hice una merienda re rica y la disfruté conmigo y agregué un montón de palabras a mi lista de palabras preferidas (no me digas que clepsidra no suena genial, lástima que es un reloj de agua o algo así y no es algo que se pueda incluir en el vocabulario de todos los días).
Me sorprendí porque había pasado ya toda la tarde y yo estaba perfectamente tranquila. Pensé que tal vez, finalmente, había hecho uno de esos clicks que te resetean algo adentro o que se me había activado la glándula que secreta seguridad, esa seguridad que hasta ahora siempre me había dado la presencia de alguien más. Hoy ninguna canción me puso considerablemente triste. Hoy decidí que aunque todavía no sepa what's-up-with-me, quiero dejar de inventarme historias en la cabeza. Mejor Amiga y un sujeto más opinan que le di demasiada importancia a una conversación-mala-onda de ayer. De cualquier manera, quiero dejar de ser tan monotemática y para eso tengo que aclarar algunos puntos y a otra cosa mariposa. Por lo tanto, mañana hablaré y trataré de que hable (claro, siempre y cuando acepte verme).
Qué placentero es hacer catarsis toda desordenada.
Empecé a leer un policial sobre un secuestro en Londres que está buenísimo.
Mañana me voy a comprar una malla nueva y, si me sobra cash, una remera.
Quiero empezar la facultad.
Quiero empezar francés.
Quiero ir a jazz. Ahora.
Me quiero ir a Córdoba.
Me quiero hamacar.
Tal vez debería irme a dormir.
Qué entrada tan larga, creo que me daría mucha paja leerla.

10.1.10

oraciones unimembres

Mi foto cuasi-preferida.
Madrugada calurosa y pasto y cielo estrellado y avisos de tormenta a lo lejos.
Escucharte cantar.
Sentirte respirar.
Bzzz, mosquitos.
Ir a tomar algo.
Caminar abrazados.
Besos de estacionamiento.
Avenidas iluminadas.
Ver el casi-amanecer por la ventanilla.
Beso interminable de chau, nos vemos.
Subir, abrir la puerta.
Tirar todo, desvestirme, caer ya dormida en la cama.
Despertarme al mediodía, acordarme y sonreír.
Estirarme mucho, hablar con Mejor Amiga.
Devorar mi comida preferida.
Arreglar con N (Mejor Amigo), bañarme, vestirme, putear al calor.
Caminar por las calles vacías de enero al compás de Mp4-Macarena.
Llegar, hablar, reirme, hablar más, tomar café, comer durazno.
Escuchar a N tocar Calamaro y Hotel California y cantar desde muy adentro.
Volver caminando, pasar por los chinos, comparar Levité, comprar manzanas verdes.
Llegar, qué calor, estar bien (o algo así).
Nota final de fin de semana: 8. Aprobado.

28.12.09

auchi

Me di cuenta de que tengo una rutina para cuando estoy desbordada de enojo, de angustia o de ambas.
  • comer una manzana, casi siempre verde, mientras miro blogs y juego a mis jueguitos de moda (sí, a mis jueguitos de moda)
  • llamar a Mejor Amiga que, si está en su casa, siempre dice o grita algo (no necesariamente las palabras justas ni nada de eso) que hace que se me vayan las ganas de llorar
  • volcar un poco de angustia continuando con la escritura de alguna cosa olvidada o no tan olvidada en el Word
  • tirarme en la cama (con o sin música, dependiendo de si la compu queda o no prendida) a leer mucho, hasta que se me cierran los ojos
  • dormirme pensando en J, en Londres, en qué me voy a poner al día siguiente, en cosas que debería hacer al día siguiente o en chismes que me haya enterado recientemente

Tengo mp3 nuevo, que es mp4. Es dorado... y se llama Macarena (así que es dorada y nueva). Y tiene tetris.
Hoy en el colectivo un vendedor de películas, entre todas las cosas graciosas que dijo, se mandó la siguiente genial explicación: "Tengo acá películas para ver en formato dvd, mp4 y VHS (pobre, nadie le dijo...). Usté se preguntará ¿qué es mp4? Bueno, ¿vio la tecnología de ahora de lo'celulare, delo' eme-pé-tré reproductores de música? Bueno, un mp4 es como un DVD pero de 4 gigas".