Abrazame que te abrazo.
Boludeame y te doy un beso.
Comprame un frasco de café para tu alacena.
Dame la mano en la calle.
Esperame cuando salgo de jazz.
Felicitame cuando me saco un 9.
Garabateame la panza con tus manos.
Hasta mañana.
Imaginate el año que viene. Imaginate.
Jugá con mi pelo y con mis dedos.
"Kogan, te extraño", decime, porque me decís mi apellido para hacerlo más intenso.
Llamame mientras bajoneás un Big Mac a las 6 de la mañana, porque yo estoy estudiando.
Mostrame tus diseños, la cancha, la camiseta, mirame la sonrisa.
Ni se te ocurra dudar.
Ñañañaña.
Olvidate de la hora.
Planeá un fin de semana lleno de fiaca.
Quedate.
Rompeme la armadura.
Sentate y escuchame leer.
Tranquilizame.
Un minuto y nos llenamos de magia.
Vení a buscarme, vamos a comer asado.
W.
X.
Ya estamos enredados.
Zarpamos y ni nos vimos, porque nos estamos viendo.
Mostrando entradas con la etiqueta palabras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palabras. Mostrar todas las entradas
23.6.13
21.6.13
Es la histeria (que tenemos todos).
Histeria por miedo, vueltas por terror a exponernos.
Porque sí, claro, es más fácil cerrar los ojos, cerrar la puerta, taparse los oídos
y ñañañañañaña.
Arrancar una curita de un pedazo de piel que ni siquiera estaba lastimado,
tironear de los pelitos para demostrar que duele y que no queremos que duela más.
Por terror a exponernos.
Terror, terror, terror.
Por terror hacemos cada pelotudez.
"Chau"s que no tienen sentido. Lleno de esos está el asunto. Esa es una pelotudez.
La indiferencia es otra, envolverse en film, otra.
Querer encontrarte y que no me dejes, ver que empezás a trotar cuando me acerco
y que clavás un pique de puta madre cuando te toco.
Me dejo llevar por esos momentos de anestesia, cuando el café con leche endulza todo,
la frazada del domingo a la mañana suaviza todo, la lista de reproducción recién empieza,
los masajes de las dos de la mañana aflojan el universo y cuando me acompañás a casa te quedás mirándome por el espejo hasta que desaparezco por la escalera.
Por eso me dejo llevar, por todas las cosas que nos contamos en el medio
por los pensamientos almibarados que se infiltran entre los renglones del libro de inmuno y porque jugamos a ver quién saca menos la lengua como si tuviéramos 5 años.
Y me doy golpecitos cada vez. Ni llegan a ser de los que dejan un moretón chiquito,
pero son golpecitos. Chiquitos. Pero muchos, y todo el tiempo. Todo el tiempo.
Por terror hacemos pelotudeces, yo lo tengo clarísimo.
Y ahora no entiendo si me estoy endureciendo mientras pienso que me ablando
o qué onda estoy curtiendo adentro.
¿Entendés?
Histeria por miedo, vueltas por terror a exponernos.
Porque sí, claro, es más fácil cerrar los ojos, cerrar la puerta, taparse los oídos
y ñañañañañaña.
Arrancar una curita de un pedazo de piel que ni siquiera estaba lastimado,
tironear de los pelitos para demostrar que duele y que no queremos que duela más.
Por terror a exponernos.
Terror, terror, terror.
Por terror hacemos cada pelotudez.
"Chau"s que no tienen sentido. Lleno de esos está el asunto. Esa es una pelotudez.
La indiferencia es otra, envolverse en film, otra.
Querer encontrarte y que no me dejes, ver que empezás a trotar cuando me acerco
y que clavás un pique de puta madre cuando te toco.
Me dejo llevar por esos momentos de anestesia, cuando el café con leche endulza todo,
la frazada del domingo a la mañana suaviza todo, la lista de reproducción recién empieza,
los masajes de las dos de la mañana aflojan el universo y cuando me acompañás a casa te quedás mirándome por el espejo hasta que desaparezco por la escalera.
Por eso me dejo llevar, por todas las cosas que nos contamos en el medio
por los pensamientos almibarados que se infiltran entre los renglones del libro de inmuno y porque jugamos a ver quién saca menos la lengua como si tuviéramos 5 años.
Y me doy golpecitos cada vez. Ni llegan a ser de los que dejan un moretón chiquito,
pero son golpecitos. Chiquitos. Pero muchos, y todo el tiempo. Todo el tiempo.
Por terror hacemos pelotudeces, yo lo tengo clarísimo.
Y ahora no entiendo si me estoy endureciendo mientras pienso que me ablando
o qué onda estoy curtiendo adentro.
¿Entendés?
13.10.12
Te despertás, te vestís, te tomás un café. Vas al gimnasio y transpirás un montón. Volvés, te bañás. Estudiás un montón y pensás un montón de excusas para hablarle al pibe que te gusta pero tenés un montón de miedo y no le hablás nada. Salís, te comprás una remera, escuchás un montón de canciones en el bondi y te imaginás la vida de un montón de gente que camina por Once. Llegás a trabajar, no vendés un montón pero ordenás un montón de cosas y trabajás un montón. Volvés, comés, te cambiás, te ponés un montón de perfume, te vas. Sacás un montón de fotos con las chicas y escuchás un montón de temas retro mientras te hacen un montón de rulos. Después se van, llegan al lugar. Se ríen un montón, toman un montón de vasos de cerveza y comen un montón de porciones de torta de limón. Se ríen un montón más. Vuelven en el auto cantando un montón de canciones que pasan en Aspen, te dejan en tu casa.
Dormís 3 horas y te levantás para estudiar. Tenés un montón de sueño. Pero estudiás igual, con un montón de café y un montón de ganas de tirarte y dormir 3 días seguidos.
Sabés que tenés un montón de ganas de decir algo, pero no lo hacés. Te hacés un montón de ensalada, comés, seguís estudiando un montón y, mientras la perra se persigue la cola un rato y se prepara para su siestita, seguís pensando en el montón de banalidades que escribiste sin llegar a tocar, siquiera, el montón de cosas que no son tan banales.
Dormís 3 horas y te levantás para estudiar. Tenés un montón de sueño. Pero estudiás igual, con un montón de café y un montón de ganas de tirarte y dormir 3 días seguidos.
Sabés que tenés un montón de ganas de decir algo, pero no lo hacés. Te hacés un montón de ensalada, comés, seguís estudiando un montón y, mientras la perra se persigue la cola un rato y se prepara para su siestita, seguís pensando en el montón de banalidades que escribiste sin llegar a tocar, siquiera, el montón de cosas que no son tan banales.
26.2.12
los delirios de la piba
Escuchás una canción re linda. You want to stay with me in the morning, you only hold me when I sleep. Escuchás eso y llueve y es sábado a la noche y vos estás en tu casa y no saliste y no vas a salir (hace bastante que no salís, de hecho, porque tu casa es la casa del pueblo y la gente va a tu casa, jodete), pero está todo bien, posta. No importa. Entonces como que empezás a pensar que seguramente hiciste algo bien o que hay un karma o que cuando las etrellas titilan te están guiñando un ojo, NO SÉ, ALGO. Let's get rich and build our house on a mountain making everybody look like ants. Te dan ganas de escribir, no sabés qué, pero algo, empezar a tipear. It's not so easy loving me, it gets so complicated all the things you gotta be. Pensás en antes, ¿antes qué? ¿Qué tiene antes? No importa, porque antes era antes y ahora es ahora y ni da pensar en antes, ni siquiera cuando escuchás my love is tainted by your touch, well some guys have shown me ases but you've got that royal flush. Ni siquiera. Es una linda canción igual. Pero es de antes, es viejita, como anato, como histo. Ya fue, ahora tenemos fisio chicos, fisio, y hay un libro re lindo, con muchos colores, que salió muy caro, porque me compré el original porque me harté de las fotocopias del carajo, ninguna fotocopia de fisio para mí este año. Y en realidad querés escribir algo más copado, más como literario porque re da escribir una obra maestra un sábado a la madrugada mientras llueve y te tomás un café, no me digas que no es un cliché re lindo. Pero no. No sé. Pienso en decisiones de gente grande, de adultos, porque holi, soy re adulta, aunque diga holi. I'll find the things they say just can't be found. En serio, o sea, si me ves caminando por la calle pensás que soy una adulta joven y capaz ni se te ocurre que digo holi cuando saludo o que tengo sábanas de Minnie y un culotte de Kitty o que a veces lloro abrazada a una rana de peluche o que tengo canciones de Chiquititas en mi mp4. Ni ahí te lo imaginás, porque parezco re adulta y tomo decisiones de adulta. Roxanne, you don't have to put on the red light. Una mierda algunas decisiones, pero está bien. Si fumara podría meditarlo en el balcón y sería más adulta todavía, pero no, me da tos y me molesta el olor a cigarrillo en el pelo y en los dedos.
No había puesto ningún punto y a parte y me estaba poniendo medio nerviosa, pasa que igual esa es la gracia cuando escribís así todos tus delirios, lo que se te va ocurriendo (ah, se hacía la Puig). I can love but I need his heart. No sé. Antes era todo más infantil. Sí, genia, obvio. No, pero lo que digo es que todo era como más inmaduro, no había cosas que te cambiaran la perspectiva de un segundo al otro. Era como una pingüinización de la vida: las cosas que llegaban a una estaban como masticadas previamente, eran más light, venían de a poco, como la comida que las mamás pingüino regurgitan para sus hijitos pingüinitos. Y ahora ya no hay más mamás pingüinos y de pronto te encontrás con un pedazo de zanahoria re grande y lo tenés que ir mordisqueando y masticando vos sola, ¿entendés a qué me refiero? Pasa que así antes las cosas eran menos intensas. Ahora me parece que siento más. O más adentro. O no, no sé, porque antes también era re visceral, me parece que la diferencia es que antes no me daba cuenta y no disfrutaba de sentir, incluso de los sentimientos no tan piolas. Some are like water, some are like that, some are the melody and some are the beat. Antes había cosas que ahora ya no y eso está bueno. Ahora hay cosas que antes no había y eso también está bueno.
Me gusta que el cielo esté rosa viejo. Me gusta mi cuarto. Me gusta mi anillo y me gusta mi pelo. Me gusta tener algo empezado para poder seguir escribiendo. Me gusta que la sensación de escribir sea diferente a la de hablar. Me gusta el clight de pera.
No había puesto ningún punto y a parte y me estaba poniendo medio nerviosa, pasa que igual esa es la gracia cuando escribís así todos tus delirios, lo que se te va ocurriendo (ah, se hacía la Puig). I can love but I need his heart. No sé. Antes era todo más infantil. Sí, genia, obvio. No, pero lo que digo es que todo era como más inmaduro, no había cosas que te cambiaran la perspectiva de un segundo al otro. Era como una pingüinización de la vida: las cosas que llegaban a una estaban como masticadas previamente, eran más light, venían de a poco, como la comida que las mamás pingüino regurgitan para sus hijitos pingüinitos. Y ahora ya no hay más mamás pingüinos y de pronto te encontrás con un pedazo de zanahoria re grande y lo tenés que ir mordisqueando y masticando vos sola, ¿entendés a qué me refiero? Pasa que así antes las cosas eran menos intensas. Ahora me parece que siento más. O más adentro. O no, no sé, porque antes también era re visceral, me parece que la diferencia es que antes no me daba cuenta y no disfrutaba de sentir, incluso de los sentimientos no tan piolas. Some are like water, some are like that, some are the melody and some are the beat. Antes había cosas que ahora ya no y eso está bueno. Ahora hay cosas que antes no había y eso también está bueno.
Me gusta que el cielo esté rosa viejo. Me gusta mi cuarto. Me gusta mi anillo y me gusta mi pelo. Me gusta tener algo empezado para poder seguir escribiendo. Me gusta que la sensación de escribir sea diferente a la de hablar. Me gusta el clight de pera.
7.9.11
como quien dice (II)
Si lo pensás, es bastante obvio que hay cosas que están bien y cosas que no lo están.
Por ejemplo, está bien que el título de este post sea el mismo que el del anterior por el simple hecho de que quería empezar este de la misma forma.
No está bien que a la mañana haya 3 grados y a la tarde 20, porque el tapadito me lo meto en el bolsillo.
Está bien que ya no llore por cosas que está bien que no llore (aunque quiera llorar por esas cosas, no puedo).
Está bien que tenga un parcial re importante el 16 y no esté muerta de histeria y de nervios, pero no está bien que, habiendo tantas cosas que me faltan, no esté muerta de histeria y nervios.
Está bien (muy bien) que haya un lugar de comida naturista china cerca de la facu.
No está bien que haya tantos meses entre mis vacaciones y yo.
Está bien que exista el chocoarroz, las tazas de oveja, el café expresso y el olor a tostadas.
No está bien que las bic rosa sean TAN difíciles de conseguir y tampoco está bien que los cuadernos, los resaltadores y las lapiceras de brillito se acaben tan rápido.
Está bien que One Tree Hill tenga 8 temporadas y música tan genial, pero no está bien que yo mire tantos capítulos en tan poco tiempo teniendo tanto para estudiar.
No está bien soñar con las arterias del esófago (no está NADA bien).
Está bien que amanezca más temprano y oscurezca más tarde, pero no está bien que los días estén tan lindos cuando falta tan poco para mi parcial.
Está bien guardar cosas en cajitas mentales.
Usar escotes como manera de regalarse un poco de autoestima también está bien cada tanto.
No está bien que cuando empecé a escribir esto no era tan tarde y ahora ya sea tarde, considerando que me tengo que lavar la cara y los dientes y guardar las cosas para mañana. Y chequear el pronóstico para dormirme pensando en qué me voy a poner (está RE bien dormirme pensando en ropa y no en cosas en las que no debería pensar, aplausos por favor).
Y está bien que yo diga estupideces en forma de lista.
Por ejemplo, está bien que el título de este post sea el mismo que el del anterior por el simple hecho de que quería empezar este de la misma forma.
No está bien que a la mañana haya 3 grados y a la tarde 20, porque el tapadito me lo meto en el bolsillo.
Está bien que ya no llore por cosas que está bien que no llore (aunque quiera llorar por esas cosas, no puedo).
Está bien que tenga un parcial re importante el 16 y no esté muerta de histeria y de nervios, pero no está bien que, habiendo tantas cosas que me faltan, no esté muerta de histeria y nervios.
Está bien (muy bien) que haya un lugar de comida naturista china cerca de la facu.
No está bien que haya tantos meses entre mis vacaciones y yo.
Está bien que exista el chocoarroz, las tazas de oveja, el café expresso y el olor a tostadas.
No está bien que las bic rosa sean TAN difíciles de conseguir y tampoco está bien que los cuadernos, los resaltadores y las lapiceras de brillito se acaben tan rápido.
Está bien que One Tree Hill tenga 8 temporadas y música tan genial, pero no está bien que yo mire tantos capítulos en tan poco tiempo teniendo tanto para estudiar.
No está bien soñar con las arterias del esófago (no está NADA bien).
Está bien que amanezca más temprano y oscurezca más tarde, pero no está bien que los días estén tan lindos cuando falta tan poco para mi parcial.
Está bien guardar cosas en cajitas mentales.
Usar escotes como manera de regalarse un poco de autoestima también está bien cada tanto.
No está bien que cuando empecé a escribir esto no era tan tarde y ahora ya sea tarde, considerando que me tengo que lavar la cara y los dientes y guardar las cosas para mañana. Y chequear el pronóstico para dormirme pensando en qué me voy a poner (está RE bien dormirme pensando en ropa y no en cosas en las que no debería pensar, aplausos por favor).
Y está bien que yo diga estupideces en forma de lista.
4.9.11
como quien dice
Si lo pensás, es bastante obvio que una no necesita tener materias aprobadas ni muestras bailadas ni libros publicados para tener algo adentro (y también es bastante obvio que suena muy goma dicho así). Pero cuando pasás de sólo saberlo a saberlo y decir okey, es verdad, está bueno. Y además te deja hacer cosas como ir a un festival, mandarte un chori y un fernet con amigas y llegar (entre todas, eh) a la conclusión de que hay que estudiar teatro básicamente porque los hipies intelectualoides actores son mas sexys que los frikis de medicina (excepto cuando ves uno con ambo, ahí olvidate), exactas y letras. Y porque son gente más feliz y se visten con muchos colores y pintan murales.
Y bueno, falta poquito para la primavera, qué bien. Me voy a tener que ir a comprar vestidos, me parece. Y zapatitos. Y va a volver a haber todos los yogures en los quioscos, porque ahora se me re complica y me tengo que bancar los firmes, que son un asco, o los que tienen colchón de durazno, que también son un asco.
Y bueno, falta poquito para la primavera, qué bien. Me voy a tener que ir a comprar vestidos, me parece. Y zapatitos. Y va a volver a haber todos los yogures en los quioscos, porque ahora se me re complica y me tengo que bancar los firmes, que son un asco, o los que tienen colchón de durazno, que también son un asco.
22.7.11
de nudos y más nudos
Está llena de nudos la vida, ¿viste?
Tenés los nudos de los auriculares, por ejemplo, que son una mierda, y que cuando querés desenredarlos en el colectivo tardás tanto que para el momento en que los terminaste de desenredar y te los pudiste poner, ya llegaste a destino.
Tenés los nudos de las bolsitas de comida que cerrás con todo el empeño para que no se abran nunca y no se caiga nada. El tema es que después no lo abrís ni con dinamita.
Tenés los nudos de la espalda, fieles amigos.
Después tenés el nudo de la zapatilla que una vez colgaste con desatar y ya fue, quedó. Y ol-vi-da-te.
Tenés el nudo de cuando ves Titanic, que es como un nudo que emana lágrimas sin preguntarte.
Está el nudo de cuando querés expresar algo y no podes, y el nudo está tan trabado que duele.
Y el nudo de puteadas. Puteadas que están ahí trabadas, que no tenés a quién gritarle, que no tenés dónde carajo gritar, que sentís que no tenés derecho a decirlas, pero que están ahí, en forma de nudo, rompiéndote los ovarios. El nudo que está tan lleno de ganas de putear que ya no te alcanzan las palabras para inventar otras y empezás a repetir las mismas por teléfono a algún alma caritativa que te banque.
También está el nudo en la panza de cuando comiste muy rápido o cuando te subís al colectivo después de haber comido algo dulce.
Muerte a todos los nudos. Muerte a todos los anudadores. Muerte a las náuseas.
Tenés los nudos de los auriculares, por ejemplo, que son una mierda, y que cuando querés desenredarlos en el colectivo tardás tanto que para el momento en que los terminaste de desenredar y te los pudiste poner, ya llegaste a destino.
Tenés los nudos de las bolsitas de comida que cerrás con todo el empeño para que no se abran nunca y no se caiga nada. El tema es que después no lo abrís ni con dinamita.
Tenés los nudos de la espalda, fieles amigos.
Después tenés el nudo de la zapatilla que una vez colgaste con desatar y ya fue, quedó. Y ol-vi-da-te.
Tenés el nudo de cuando ves Titanic, que es como un nudo que emana lágrimas sin preguntarte.
Está el nudo de cuando querés expresar algo y no podes, y el nudo está tan trabado que duele.
Y el nudo de puteadas. Puteadas que están ahí trabadas, que no tenés a quién gritarle, que no tenés dónde carajo gritar, que sentís que no tenés derecho a decirlas, pero que están ahí, en forma de nudo, rompiéndote los ovarios. El nudo que está tan lleno de ganas de putear que ya no te alcanzan las palabras para inventar otras y empezás a repetir las mismas por teléfono a algún alma caritativa que te banque.
También está el nudo en la panza de cuando comiste muy rápido o cuando te subís al colectivo después de haber comido algo dulce.
Muerte a todos los nudos. Muerte a todos los anudadores. Muerte a las náuseas.
22.5.11
11.4.11
spm permanente
Quiero llorar y me empiezo a reír. Hablo muy rápido y digo muchas cosas por segundo y cuando no se entiende me da paja repetirlo. Quiero levantarme a las 2 de la tarde y mirar películas todo el día y después quiero levantarme a las 6 de la mañana, hacerme un café y estudiar hasta que sea de noche. Tengo ganas de comprarme mucha ropa, pero me da paja tener que probármela y explicarles a los vendedores qué quiero. Me aburre haber llegado al límite de las combinaciones obvias con mi ropa pero me da paja inventar nuevas. Mi pelo está divino, pero de repente se engrasó y al rato está divino de nuevo. Muero de hambre pero quiero vomitar. El café de mi cafetera me encanta, pero el café con leche con café de mi cafetera me parece asqueroso. Tengo que ir a repasar lo de anatomía pero quiero ir a leer embrio y me da paja levantarme de acá. De pronto quiero dejar todo, anotarme en un curso de maquilladora y vivir de eso, y al ratito quiero vivir en la facultad, devorarme todos los libros, ser una nerdita-10 y hacer la residencia en el mejor hospital y después, claramente, me da paja porque faltan 7 años para eso. Tengo ganas de hablar pero me da paja explicar las cosas, sería más fácil si pudiera transmitir ideas telepáticamente. Quiero que me pregunten qué me pasa pero me da paja entablar una conversación al respecto. Mis hormonas están de acá para allá, van, vienen, se cruzan, colisionan. La señora que limpia mi casa entra silbando y pone una radio donde hablan unos hombres sobre la iglesia y después hay gente hablando en portugués y, por último, pasan canciones de Juan Luis Guerra. Y mis hormonas hacen que me cague de risa y que quiera asesinar a alguien, todo a le vez. Y me enojo cuando les doy clase a los nenes y no entienden lo que les digo, pero odio que sus madres les griten y los traten mal cuando no entienden, porque ellas tampoco entienden la distributiva, viejas gordas feas. Y falta poco para mi cumpleaños y estoy deseosa de regalos. Y no sé. Escribí un montón para compensar las entradititas cortititas, o porque tenía ganas en realidad.
13.1.10
pf
Obvio, este blog es tan ciclotímico como yo.
Yo soy tan ciclotímica como corresponde porque soy una pequeña adolescente en crecimiento.
Entonces lo que pasa es que un día estoy que reviento de alegría y al día siguiente me quiero bajar una botellita de cianuro con chocolate. Hay pocos grises.
En fin. La cuestión es que ayer me acosté a dormir y dormí. Desparramé un par de lágrimas, claro que sí, porque para mí llorar es tan necesario como respirar, pero no tantas como para que hoy mis ojos me pasaran recibo. Hoy me levanté y me tomé un café que estaba realmente riquísimo. Y en la heladera había melón así que comí melón. Temí por mi estabilidad emocional porque Mejor Amiga me canceló los planes de la tarde por razones más que comprensibles, así que pensé que me iba a hundir en un pozo de pesimismo y maquinación, pero no.
No entiendo muy bien qué pasa adentro mío, ya ni me gasto demasiado en descifrarme, pero a veces me doy algunas pistas que me facilitan un poco las cosas.
Resulta que cuando M me dijo que no podía hacer nada hoy, me solté el pelo y me encantó como estaba porque había un montón de bucles re lindos. Después me puse una remera viejísima roja que hacía siglos que no usaba, un jean que tenía re abandonado y las converse negras. Siendo las cuatro y media de la tarde, me armé con Macarena y las llaves, dejé el celular tirado en la cama y salí a dar vueltas a la plaza. Estaba fresquito y había un chico paseando a su perro con el que intercambié miradas las 3 veces que nuestras vueltas se intersectaron.
Me sentí genial caminando así, sola con mi música y nadie más. Me sentí tranquila. Casi tanto como me sentía mientras estaba con J o un par de horas después de estar con él.
Después volví y me hice una merienda re rica y la disfruté conmigo y agregué un montón de palabras a mi lista de palabras preferidas (no me digas que clepsidra no suena genial, lástima que es un reloj de agua o algo así y no es algo que se pueda incluir en el vocabulario de todos los días).
Me sorprendí porque había pasado ya toda la tarde y yo estaba perfectamente tranquila. Pensé que tal vez, finalmente, había hecho uno de esos clicks que te resetean algo adentro o que se me había activado la glándula que secreta seguridad, esa seguridad que hasta ahora siempre me había dado la presencia de alguien más. Hoy ninguna canción me puso considerablemente triste. Hoy decidí que aunque todavía no sepa what's-up-with-me, quiero dejar de inventarme historias en la cabeza. Mejor Amiga y un sujeto más opinan que le di demasiada importancia a una conversación-mala-onda de ayer. De cualquier manera, quiero dejar de ser tan monotemática y para eso tengo que aclarar algunos puntos y a otra cosa mariposa. Por lo tanto, mañana hablaré y trataré de que hable (claro, siempre y cuando acepte verme).
Qué placentero es hacer catarsis toda desordenada.
Empecé a leer un policial sobre un secuestro en Londres que está buenísimo.
Mañana me voy a comprar una malla nueva y, si me sobra cash, una remera.
Quiero empezar la facultad.
Quiero empezar francés.
Quiero ir a jazz. Ahora.
Me quiero ir a Córdoba.
Me quiero hamacar.
Tal vez debería irme a dormir.
Qué entrada tan larga, creo que me daría mucha paja leerla.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)