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25.12.12

Tengo un montón de cosas sobre las que podría escribir, pero si me pongo a pensar mejor, no podría escribir nada sobre ninguna de todas esas cosas. Y eso está buenísimo porque, esta vez, no poder escribir significa que está todo tan pero tan pero tan tan claro que no hay vuelta que darle, es así, punto. Está todo tan increíblemente a la vista, es todo tan poco confuso que no vale la pena hacer otra cosa que no sea respirar esa claridad. Hacía bastante que los puntitos no estaban tan bien puestos sobre las íes. Palabras lindas o palabras feas, da igual, las íes con sus puntitos, asombrosamente limpio de dudas. No digo que las dudas sean malas, pero cada tanto es genial que desaparezcan.
Ayer fue navidad, me estrené un vestidito hermoso para cenar con mi mejor amiga comida cocinada por mí y subir a la terraza a hablar de idioteces hasta que llegaran los otros 3. Cuando empezó a llover, salimos al balcón muy despeinadas y, teniendo clarísimo lo ridículas que debíamos parecer vistas por los que estaban adentro, cerramos los ojos, nos soltamos el pelo y nos sonreímos mientras atrapábamos todo el viento y la lluvia con los brazos estirados. Eso. Estar ahí,  teniendo frío de verano, entre el cielo muy rosa y la certeza de eso que va a estar pase lo que pase. Después entramos empapadas, comimos torta helada, tomamos gancia helado y jugamos a la podrida hasta que se hizo de día. Y hoy nos levantamos a la 1 y desayunamos durante 3 horas mirando Home alone y Las chicas superpoderosas.
Y como estoy tan así no puedo escribir.

30.4.12

cosas del frío que no tiene sentido

Imaginate una biblioteca con muchos estantes. En cada estante hay una cosa que no entendés o algo en lo que todavía no caíste. Está todo estable porque cada cosa tiene su propio estante. Bien.
De pronto llueven cosas que no entendés y más cosas en las que no podés caer, entonces todas las otras cosas que estaban no tienen más remedio que irse entendidas y caídas, así que igual de de pronto, entendés cosas y te cierran cosas y los estantes pasan a estar ocupados por otros asuntos y quizás por alguno de los que ya estaba que no se fue. Eso es algo sin sentido que me estuvo sucediendo desde hace un par de días. 
Además tengo moquitos y la nariz paspadísima y respiro con la boca abierta a veces y parezco medio oligofrénica. Y estuve todo el día exigiendo mis pañuelitos de los Looney Toones, lo cual potenció mi look de oligofrénica. 
Puedo usar todos mis zapatos nuevos de invierno. Y mis camisas nuevas. Y mi campera de jean. Soy tan materialmente feliz. 
Hablando de ropa y de cosas que me quedan divinas, claro, ahora entiendo cómo fue que engordé tanto el año pasado: todos mis días eran como este fin de semana. Estaba sentada estudiando, a lo sumo iba a caminar un rato o bailaba un par de temas. Cursaba tres veces por semana, iba y volvía en bondi. Mi única actividad física era jazz una hora y media por semana. Este finde fue medio finde-foca y me siento un iglú (por el frío y por lo redonda), imaginate todo el año así. Horrrrrrrrrrrror. 
Así que bueno, nada. Tengo muchísimo para leer, lógicamente no voy a llegar, cuéntenselo a mis ayudantes porfi. Igual nadie va a llegar, ellas tampoco, jáh. Igual estoy aprendiendo cosas muy piolas sobre el funcionamiento del mundo, eso garpa, viste. 
Ah, pará, guarda con esto: Mr. Cortado en Jarrito el otro día me preguntó si tenía novio y anteriormente se acercó a mi mesa a saludarme con un beso. Y hay miraditas (que me tienen medio harta) y sonrisitas y palos y cosas así, así que voy a seguir suponiendo que simplemente es un lento, un caracol con renguera, una tortuguita con yeso, un elefante embarazado o alguna cuestión del estilo, y voy a seguir yendo súper linda y le voy a seguir sonriendo con mi mejor sonrisa... ¿no que sí? Igual, finalmente, en la facu tengo a dónde mirar (ah, de repente era Georgina). 
Ah, ayer comí comida china. No en un living ni al lado de una estufa, sino en un lugar de comida al paso del barrio chino en una mesita de afuera (de ahí el resfrío) con mis amiguis. Y claramente nadie me invitó, de hecho invité yo, pero bueno, e' lo que hay.  
Chau, me voy con mis moquitos.

22.4.12

mirá cómo funcionan los 20

Me arreglé las manos, me depilé, me puse crema de coco, me llené el pelo de unos bucles divinos, estrené vestidito, botas y perfume, cené con mi mejor amiga, fui con ella, su novio y mi mejor amigo a ver Titanic 3D, lloré sin que se me corriera el maquillaje, probé la cerveza más rica del mundo. Fuimos a lo de mi antes mencionado mejor amigo, tomamos café, bailamos música ochentosa, comimos chocolate, recibí los regalos más infantiles y geniales del mundo y, a penas me subí al taxi para volver a casa, empezó I don't know why, más que ideal para las calles cuasi amanecidas del domingo de mi cumpleaños. A la mañana me despertaron con un increíble jugo de naranja y ropa alucinante y me llevaron a almorzar a mi lugar preferido.
Recibí un par de mensajitos que no me esperaba e incluso me encantó la simpatía de la gente que me saludó sólo porque Mr. Facebook se encargó de recordar mi natalicio. Y encima me falta el gran festejo gran.
Y encima estoy bien. Y tengo como 3 capítulos de Alma Pirata y varios de Graduados para ver. Pero 'cuchame, ¿falta algo?

3.3.12

deshacer

Venía re embalada para escribir algo. Decidí que mejor no.
Ya había empezado a escribir algo. Lo borré.
Entonces digo: hoy mis amigas me fueron a buscar al laburo, fuimos a comer a un lugar genial frente a la bond street y a tomar un helado a volta e hicimos catarsis sobre el pote de medio kilo vacío en el patio de la heladería.
El dueño y el encargado del local donde estoy trabajando me bancan a muerte, lo cual es muy copado si consideramos que estoy desde hace 3 semanitas.
No puedo esperar para que mi año empiece oficialmente.

Canción


 (Mucho mejor que lo que pensaba escribir).

26.2.12

los delirios de la piba

Escuchás una canción re linda. You want to stay with me in the morning, you only hold me when I sleep. Escuchás eso y llueve y es sábado a la noche y vos estás en tu casa y no saliste y no vas a salir (hace bastante que no salís, de hecho, porque tu casa es la casa del pueblo y la gente va a tu casa, jodete), pero está todo bien, posta. No importa. Entonces como que empezás a pensar que seguramente hiciste algo bien o que hay un karma o que cuando las etrellas titilan te están guiñando un ojo, NO SÉ, ALGO.  Let's get rich and build our house on a mountain making everybody look like ants. Te dan ganas de escribir, no sabés qué, pero algo, empezar a tipear. It's not so easy loving me, it gets so complicated all the things you gotta be. Pensás en antes, ¿antes qué? ¿Qué tiene antes? No importa, porque antes era antes y ahora es ahora y ni da pensar en antes, ni siquiera cuando escuchás my love is tainted by your touch, well some guys have shown me ases but you've got that royal flush. Ni siquiera. Es una linda canción igual. Pero es de antes, es viejita, como anato, como histo. Ya fue, ahora tenemos fisio chicos, fisio, y hay un libro re lindo, con muchos colores, que salió muy caro, porque me compré el original porque me harté de las fotocopias del carajo, ninguna fotocopia de fisio para mí este año. Y en realidad querés escribir algo más copado, más como literario porque re da escribir una obra maestra un sábado a la madrugada mientras llueve y te tomás un café, no me digas que no es un cliché re lindo. Pero no. No sé. Pienso en decisiones de gente grande, de adultos, porque holi, soy re adulta, aunque diga holi. I'll find the things they say just can't be found. En serio, o sea, si me ves caminando por la calle pensás que soy una adulta joven y capaz ni se te ocurre que digo holi cuando saludo o que tengo sábanas de Minnie y un culotte de Kitty o que a veces lloro abrazada a una rana de peluche o que tengo canciones de Chiquititas en mi mp4. Ni ahí te lo imaginás, porque parezco re adulta y tomo decisiones de adulta. Roxanne, you don't have to put on the red light. Una mierda algunas decisiones, pero está bien. Si fumara podría meditarlo en el balcón y sería más adulta todavía, pero no, me da tos y me molesta el olor a cigarrillo en el pelo y en los dedos.
No había puesto ningún punto y a parte y me estaba poniendo medio nerviosa, pasa que igual esa es la gracia cuando escribís así todos tus delirios, lo que se te va ocurriendo (ah, se hacía la Puig). I can love but I need his heart. No sé. Antes era todo más infantil. Sí, genia, obvio. No, pero lo que digo es que todo era como más inmaduro, no había cosas que te cambiaran la perspectiva de un segundo al otro. Era como una pingüinización de la vida: las cosas que llegaban a una estaban como masticadas previamente, eran más light, venían de a poco, como la comida que las mamás pingüino regurgitan para sus hijitos pingüinitos. Y ahora ya no hay más mamás pingüinos y de pronto te encontrás con un pedazo de zanahoria re grande y lo tenés que ir mordisqueando y masticando vos sola, ¿entendés a qué me refiero? Pasa que así antes las cosas eran menos intensas. Ahora me parece que siento más. O más adentro. O no, no sé, porque antes también era re visceral, me parece que la diferencia es que antes no me daba cuenta y no disfrutaba de sentir, incluso de los sentimientos no tan piolas. Some are like water, some are like that, some are the melody and some are the beat. Antes había cosas que ahora ya no y eso está bueno. Ahora hay cosas que antes no había y eso también está bueno.
Me gusta que el cielo esté rosa viejo. Me gusta mi cuarto. Me gusta mi anillo y me gusta mi pelo. Me gusta tener algo empezado para poder seguir escribiendo. Me gusta que la sensación de escribir sea diferente a la de hablar. Me gusta el clight de pera.

12.12.11

es como que estoy poseída

Verdaderamente creo que el espíritu de Cris Morena se me metió por la nariz.
Posta.
No sé si no qué onda.
Salí al balcón aprovechando el vientito para despedir mi última noche de casa mía sola. Salí al balcón 
como si fuera Scarlett Johanshon y tuviera derecho. Me refiero a que salí al balcón en remera, culotte y saquito (por el vientito el saquito). 
Vientito. Viento. Ese frescor que no sentía hacía mucho. Salí y me estiré en el piso de mi balcón, que no es muy amplio, pero alcanza.
Salí y no sé. Empecé a pensar. 
¿Viste cuando pensás? Parecía que pensaba como cuando es fin de año y uno piensa en todo. No estamos tan lejos de fin de año igual, pero todavía no es momento de pensar en todo. O sí, no sé. 
La cuestión es que yo estaba ahí, tirada, pensando en todo, teniendo un toque de frío, pero frío bien, ese frío que decís "qué lindo frío". Y estando así tirada mirando el cielo, que no está particularmente bonito, me puse a pensar en qué bonito todo. 
En realidad no, no qué bonito, sino más bien "qué bien todo". No sé muy bien a que me refiero con "qué bien todo". 
Estaba así tirada, pensando, y se me ocurrió preguntarme, si tuviera una máquina del tiempo, a dónde volvería, en qué lugar me gustaría aparecer o en qué momento querría quedarme. Me puse a pensar y se me ocurrieron muchísimos momentos realmente geniales, muchísimos lugares alucinantes a los que podría llegar querer aferrarme, pero ninguno me cerraba, ninguno, incluso los que me parecían más que obvios hasta hace no mucho. 
Y ahí me di cuenta de que estaba definitivamente poseída por Cris Morena. 
Llegué a la conclusión de que no volvería a ningún lado, me quedaría hoy, en mi balcón, con el vientito, con el cielo que ni fu ni fa. Me quedaría (guarda con esto) con lo que tengo ahora porque esto es lo que soy, lo que fui haciendo. Me quedaría con las baldositas de mi balcón esta noche, sabiendo que eso significa que me falta cerrar muchas cosas, que no estoy ni cerca de poder empezar tantas otras y que hay otro montón de cosas que ya no van a volver. Y (sigo, eh) me quedaría con todo esto no sé por qué. Porque es mío. Porque estoy rodeada, de repente, de dramas que valen la pena ser dramatizados. Eso. Eso. Son dramas bien encaminados, que no sé cómo irán a terminar, pero que me dan ganitas de hacerlos llegar a algún lado. 
Después se me ocurrieron muchísimas estupideces, cosas que exceden a lo que una le atribuiría a estar poseída por Cris. Ahí decidí entrar. 
Igual la sensación no se fue (y espero que se quede un tiempitín más, porque es realmente linda). 

16.7.11

kjcghdukfghduk

Había escrito una entrada medio catártica-bajonera que empezaba con "Cosa rara terminar de rendir. Es como que hay un vacío, aunque tenga que seguir estudiando hasta que empiece de nuevo. Y ese vacío hace estragos, yo sabía."
Hasta ahí coincido. Pasa que también decía que me iba a quedar mirando películas en cuevana y tomando café, porque las chicas habían querido ir para pagos que no me interesaban, pero resulta que, a último momento, sí salimos. Entonces tuve que borrar la entrada, porque no tenía sentido todo lo que venía después. Decía que no iba a poder parar de llorar, cosa que hubiera sido cierta si me hubiera quedado. Pero en vez de llorar y tomar café lagrimoso, salí y bailé como no recuerdo haber bailado y descargué TODO lo que tenía adentro, pegué más de una piña sin querer (y más de un codazo apropósito, claramente), grité TODO lo que tenía para gritar (porque total no se escuchaba) y bueno, no sé, cosas que la gente acostumbra a hacer, pero como yo voy a bailar cada vez que una vaca se ríe, cada vez que voy es súper genial y recordable (aunque nunca como esta vez). Y bueno, así estamos.

27.4.10

ñami

Hoy mi viejo se va a comer con sus amigos y mi vieja y yo nos vamos a comer comida japonesa. Eso me parece sumamente tierno y, por lo tanto, lo cuento.
Fin.

Qué rico que es el sushi. Y todo lo demás también, pero no me sé el nombre de ningún otro plato.

23.4.10

ja-ja

Había planeado estrenar mis 18 yendo al casino con 3 amigas.
Ayer llegaron, una no tenía documento y caimos en la cuenta de que era día de semana, la zona no era la más copada y no iba a haber mucha gente. Decidimos no ir.
Terminamos dándole al helado, a las milanesas que habían sobrado de algún día, al café y a la levité y jugando al Trivial Pursuit hasta las 5 y media de la mañana. Estuvo súper.
¿Cómo puede una sola persona ser tan ñoña?
(Aguante, igual)

25.12.09

No fue tan terrible. Incluso fue lindo. Al mediodía J me acompañó a vender libros usados y después fuimos a tomar café y después a un parque a un parque y jugamos a embocar piedritas en un tacho de basura. Después me acompañó a mi casa. Un rato más tarde llegó Mejor Amiga, así que la presencia de mi abuela no se me hizo tan insoportable.
La comida fue jodidamente rica pero casi la vomito porque tuve varios ataques de risa como hacía ya un tiempo no tenía. A la hora mágica fuimos con Mejor Amiga a la terraza a mirar los fuegos y nos quedamos hablando hasta alguna hora en que empezamos a congelarnos y decidimos bajar y continuar con la charla y mis ataques de risa en mi cuarto hasta un ratito antes de que amaneciera. Después creo que nos quedamos dormidas en el medio de un diálogo.
Cuanod me desperté hoy a la mañana, descubrí con alegría que mi viejo había llevado a mi abuela a su casa. Mejor Amiga se fue y yo disfruté de mi café, de la novela que empecé hace unos días y de la sorpresa de encontrarme con que mi panza no parecía haber registrado que ayer comí como una cerdita y no presentaba ninguna redondez excesiva.
Chinchín.

19.12.09

no te la puedo


Se nos rompió el televisor. Decidimos comprar uno nuevo como la gente, pantalla plana y toda la cosa mágica. Ya que estábamos, instalamos Cablevisión Digital. Re lindo, pero la verdad, me chupaba un ovario. Hasta hace 20 munutos.
Resulta que estaba muy tranquila leyendo en mi cuarto mientras mi madre miraba la tele, cuando escucho la musiquita del principio de los programas de dibujitos de Warner (Bugs Bunny, Silvestre y Piolín, etc.). Me causó mucha gracia que mi madre estuviera mirando Cartoon Network y fui al living a molestarla, pero me encontré con algo que me dejó boquiabierta. Un primer plano de Silvestre pensando en el nido de un árbol (un lindo, como siempre) y un logo que no era el de Cartoon Network, sino del de Tooncast. Me llamó la atención el nombre y quise saber a qué hora daban otros dibujitos, enotnces apreté menú para chequear la programación y ahí casi me muero. Apareció ante mis incrédulos ojitos una lista que me llevó, casi casi, hasta el orgasmo:
Coraje, el perro Cobarde.
Las chicas superpoderosas.
Qué historia tan maravillosa el show.
Mike, Lou y Og.
Johnny Bravo.
Los Supersónicos.
Los Picapiedras.
El laboratorio de Dexter.
Soy la comadreja.
El demonio de Tazmania.
Droopy.
HeMan.
La vaca y el pollito.
En ese momento decidí varias cosas (bah, dos). Primero, cuando tenga hijos, los voy a internar enfrente de ese canal para que no vean ningún otro dibujito de esos espantosos que plagaron la tele. Segundo, ya tengo planes para esta noche e incluyen mucho café, mucho chocolate y los ojos pegados a la tele de mi infancia.
Ahora creo que voy a poder superar el trauma que tengo desde que una vez, haciendo zapping, vi a ScoobyDoo en versión 2D, japonizado, y a las Chicas superpoderosas estiradas y con la estética de manga.

14.12.09

one, two, three, take my hand and come with me


Y allá fuimos, mi taquicardia y yo, a internarnos en el escenario, en las luces, en los kilos de maquillaje, entre las otras 13 mujeres listas para rockear por 3 minutos con 43 segundos.
En el "camarín" me divertí un montón con las otras chicas que morían de nervios como yo.
Después me tembló todo, tuve miedo de olvidarme los pasos en cada segundo, tuve miedo de caerme, de confundirme, de paralizarme, pero no pasó nada de eso. Bailé feliz, muerta de miedo, revoleando al compás de las demás mis brazos y pies y mi pelo atado bien alto en una cola súper larga. Se pasó rapidísimo.
Bajé del escenario sintiéndome completamente relajada, súper sensual y tan llena como pocas veces. Y para colmo, cuando salí estaba J sentado esperándome, en vez de estar en la cancha como de costumbre, diciéndome que había estado genial e invitándome a comer pizza. Pocas noches tan simples y tan lindas.

10.12.09

callate, cursi

Como dije, iba a escribir al respecto si tenía ganas. Ganas no tengo, pero tengo que hacer tiempo, que es como lo mismo.
Fue una noche medio rara porque no estaba en mi casa (ni en la suya). Dado que mis viejos estaban afuera, yo estuve viviendo hasta el martes a la tarde en la casa de una amiga de ellos que viene a cumplir la función de tía-soltera-que-se-la-banca. Y me dijo que no tenía problema en prestarme un rato la casa y que después volvía y se encerraba en su cuarto y desaparecía. Quedó comprobado que se la banca.
23:30. Timbre. Calcitas, remera absolutamente normal y cuidadosamente seleccionada, pelo salvaje. Holi. Hola. Sonrisas. Las preguntas de siempre, los diálogos de siempre. Blabla. ¿Querés café? Blabla. Y entonces, cuando yo estaba por proponer que nos quedáramos en el sillón o en el jardin o en la alfombra, charlando (ponele), compartiendo las boludeces de 15 días sin vernos, compartiendo no-palabras con Norah Jones de fondo, no se le ocurrió mejor idea que ver una película. Laputaqueteparió. Bueno, okey, veamos una película. Claramente mis ganas de ver una película no superaban mis ganas de que me pegaran una patada en la panza, pero me daba noséqué decirle que no.
Cuestión que terminamos eligiendo una película de animación, Mary and Max, que resultó ser muy muy linda (véanla). Durante la primera mitad la odié, sobre todo porque como me había dicho que no se iba a quedar mucho, creí que ni bien terminara se iba a ir y no iba a haber tiempo para nada más. No me podía concentrar en lo que pasaba. Estaba ahí, con él abrazandome, su boca tan cerca de la mía, ese olor tan suave y tan... nosé. Cada tanto me daba un beso en el pelo, en el cuello, me abrazaba más fuerte, me acariciaba la mano, el brazo.
Terminó la película.
¿Te quedás un ratito más?
Bueno, pero un ratito.
Y me regaló un manojo de besos. Y después, para mi sorpresa, empezó a hablar. Habló de boludeces y hablamos de boludeces. Hablamos mucho, abrazados, con el reflejo de la luz del patio.
Lo que siguió a la charla no viene al caso (dejar volar la imaginación).
Tengo grabadas sonrisas, particularmente una que se prolongó el tiempo que tardé en atarme el pelo. Era una sonrisa chiquita y dulce que no decía absolutamente nada, pero era tan qué-linda-sonrisa-que-tenés que para hacerme un rodete desprolijo tardé lo que tardan los estilistas de hollywood en hacer esos peinados arquitectónicos. Y tengo grabados sus dedos acariciándome la espalda o corriéndome los mechones de pelo de la cara y cuando me acuerdo me pasa algo que no sé bien cómo explicar, pero que se parece a que alguien estuviera dibujándome garabatos por todo el cuerpo o que me hubieran conectado una batidora eléctrica en el esófago. Algo así.
Y en mil momentos quise decirle que me sentía increíblemente cómoda, pero no se lo dije. Era obvio. O no, pero no se lo dije igual. Hubo mil silencios en los que podría haberlo susurrado, pero preferí quedarme sólo con el silencio, tenía miedo de pinchar la burbuja.

(Puaj, esta va a ser la última entrada de este estilo por mucho tiempo... espero. Me salen por los poros los adjetivos empalagoso, pegajoso, chicloso, meloso, y los odio y ni siquiera tengo novio o chongo o algo con nombre o algo. Así que seá-cá-bó).

2.11.09

inside me

- ¿Qué te pasa?
- No sé.
- Hagamos una cosa. Sacate esa ropa molesta, el jean, la remera, el corpiño. Ahora ponete una remera vieja. No, esa no. Ponete la gris, la que te llega justo por encima de las rodillas.
- Listo.
- Bien. Ahora soltate el pelo.
- Listo.
- Cerrá el msn, poné el teléfono inalámbrico en la base, el celular donde no puedas escucharlo, apagá la música.
- Listo.
- Ahora andá al balcón. Abrí la puerta, salí, sentate en el piso, rodeate las rodillas con los brazos y metete toda adentro de la remera. Que sólo te queden afuera los pies y la cabeza.
- ¿Así?
- Sí. Ahora mirá para arriba, ¿qué ves?
- Veo el cielo muy espeso, lleno de pedazos de algodón pintados de gris oscuro que se mueven, que calculo que serán las nubes de la tormenta que se va alejando.
- ¿Y qué más?
- Veo la luna, redonda, redonda, brillante, brillante, blanca, blanca, que está casi todo el tiempo tapada por las nubes. Igual de a ratitos se asoma por los agujeros que le dejan y brilla todavía más. Y veo que se mueve. Yo sé que es el viento que mueve las nubes, pero parece que es la luna la que está patinando.
- ¿Y qué sentís?
- El viento. Siento viento que se me mezcla con el pelo y que me masajea el cuero cabelludo. Seguro después quedo llena de nudos, pero no importa porque mañana a la mañana me baño y me los desato. Y el viento también está despeinando a los árboles, las ramas y las hojas van para cualquier lado, pero no creo que se anuden ellas.
- ¿Qué más sentís?
- Más viento. También se me mete por entre los deditos de los pies y me golpea la espalda.
- ¿Y te da frío?
- Sí, pero no me molesta. Es un frío agradable.
- ¿Y qué más hay?
- Para abajo veo por el espacio que queda entre el vidrio de la baranda y el suelo del balcón. Veo un flaco de remera roja que pasa andando en bicicleta, veo una mujer vestida de oficina pisando muy campante con sus taco aguja y escucho los tac, tac, tac que hace cuando camina, y veo también a la gente que sale del CBC y algunos se toman un taxi, otros esperan el 146 que pasa por la esquina. Y también escucho autos y camiones y colectivos que doblan o que siguen de largo y algunos hacen vibrar el piso y me da un poco de miedo de que se caiga el balcón.
- Ahora entrá y no te olvides de trabar la puerta. Volvé a tu cuarto, atate el pelo, fijate si te llegaron mensajes de texto. Poné música.
- Listo.
- ¿Te sentís mejor?
- Muchísimo.

a veces conmigo misma estoy mejor que con nadie