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25.12.12

Tengo un montón de cosas sobre las que podría escribir, pero si me pongo a pensar mejor, no podría escribir nada sobre ninguna de todas esas cosas. Y eso está buenísimo porque, esta vez, no poder escribir significa que está todo tan pero tan pero tan tan claro que no hay vuelta que darle, es así, punto. Está todo tan increíblemente a la vista, es todo tan poco confuso que no vale la pena hacer otra cosa que no sea respirar esa claridad. Hacía bastante que los puntitos no estaban tan bien puestos sobre las íes. Palabras lindas o palabras feas, da igual, las íes con sus puntitos, asombrosamente limpio de dudas. No digo que las dudas sean malas, pero cada tanto es genial que desaparezcan.
Ayer fue navidad, me estrené un vestidito hermoso para cenar con mi mejor amiga comida cocinada por mí y subir a la terraza a hablar de idioteces hasta que llegaran los otros 3. Cuando empezó a llover, salimos al balcón muy despeinadas y, teniendo clarísimo lo ridículas que debíamos parecer vistas por los que estaban adentro, cerramos los ojos, nos soltamos el pelo y nos sonreímos mientras atrapábamos todo el viento y la lluvia con los brazos estirados. Eso. Estar ahí,  teniendo frío de verano, entre el cielo muy rosa y la certeza de eso que va a estar pase lo que pase. Después entramos empapadas, comimos torta helada, tomamos gancia helado y jugamos a la podrida hasta que se hizo de día. Y hoy nos levantamos a la 1 y desayunamos durante 3 horas mirando Home alone y Las chicas superpoderosas.
Y como estoy tan así no puedo escribir.

15.7.12

y de pronto

Tengo un secreto. Un gran secreto. O ni tan gran, pero el hecho de que mi mejor amiga no lo sepa lo hace muy grande. Me gusta tener un secreto, hacía mucho que no tenía uno, o al menos uno así.
Y es un secreto que no me había imaginado. Ni siquiera cuando lo creé. Y es un secreto que se sumó a la inmensa pila de cosas que me gustan, como el té de La Virginia de frutas tropicales o como las Bic Glam, que tienen brillo y escriben muy finito. O como mi cuaderno nuevo o como mis 3 remeras nuevas. O como que estoy flaca linda. O como que estamos en la mitad del año y estoy pensando que está siendo un gran año, diría que el mejor en mucho mucho mucho tiempo, pero falta una mitad entera y no la voy a quemar diciendo nada.
Pero hace frío, está nublado, hay mucho té, muchos capítulos de Pretty Little Liars, un gran secreto y un apunte esperando por mí. Gol. Golazo.

30.4.12

cosas del frío que no tiene sentido

Imaginate una biblioteca con muchos estantes. En cada estante hay una cosa que no entendés o algo en lo que todavía no caíste. Está todo estable porque cada cosa tiene su propio estante. Bien.
De pronto llueven cosas que no entendés y más cosas en las que no podés caer, entonces todas las otras cosas que estaban no tienen más remedio que irse entendidas y caídas, así que igual de de pronto, entendés cosas y te cierran cosas y los estantes pasan a estar ocupados por otros asuntos y quizás por alguno de los que ya estaba que no se fue. Eso es algo sin sentido que me estuvo sucediendo desde hace un par de días. 
Además tengo moquitos y la nariz paspadísima y respiro con la boca abierta a veces y parezco medio oligofrénica. Y estuve todo el día exigiendo mis pañuelitos de los Looney Toones, lo cual potenció mi look de oligofrénica. 
Puedo usar todos mis zapatos nuevos de invierno. Y mis camisas nuevas. Y mi campera de jean. Soy tan materialmente feliz. 
Hablando de ropa y de cosas que me quedan divinas, claro, ahora entiendo cómo fue que engordé tanto el año pasado: todos mis días eran como este fin de semana. Estaba sentada estudiando, a lo sumo iba a caminar un rato o bailaba un par de temas. Cursaba tres veces por semana, iba y volvía en bondi. Mi única actividad física era jazz una hora y media por semana. Este finde fue medio finde-foca y me siento un iglú (por el frío y por lo redonda), imaginate todo el año así. Horrrrrrrrrrrror. 
Así que bueno, nada. Tengo muchísimo para leer, lógicamente no voy a llegar, cuéntenselo a mis ayudantes porfi. Igual nadie va a llegar, ellas tampoco, jáh. Igual estoy aprendiendo cosas muy piolas sobre el funcionamiento del mundo, eso garpa, viste. 
Ah, pará, guarda con esto: Mr. Cortado en Jarrito el otro día me preguntó si tenía novio y anteriormente se acercó a mi mesa a saludarme con un beso. Y hay miraditas (que me tienen medio harta) y sonrisitas y palos y cosas así, así que voy a seguir suponiendo que simplemente es un lento, un caracol con renguera, una tortuguita con yeso, un elefante embarazado o alguna cuestión del estilo, y voy a seguir yendo súper linda y le voy a seguir sonriendo con mi mejor sonrisa... ¿no que sí? Igual, finalmente, en la facu tengo a dónde mirar (ah, de repente era Georgina). 
Ah, ayer comí comida china. No en un living ni al lado de una estufa, sino en un lugar de comida al paso del barrio chino en una mesita de afuera (de ahí el resfrío) con mis amiguis. Y claramente nadie me invitó, de hecho invité yo, pero bueno, e' lo que hay.  
Chau, me voy con mis moquitos.

28.4.12

annnntojos

Quiero que me inviten a comer comida china en un living al lado de una estufa.

26.6.11

mosquitos desfasados

Cuando hace frío, una come guisos. Okey.
Cuando hace frío, una se baña con agua hirviendo. Okey.
Cuando hace frío, una toma mucho té y mucho café. Okey.
Cuando hace frío, una duerme muy abrigada y acurrucada. Okey.
Cuando hace frío NO hay mosquitos. Y ahí viene el problema. Si sintonizás la 97.6 Radio Mosquito, escuchás el siguiente anuncio: vos, vos que durante el verano colgaste nadando en las sanjas más podridas, bzzz, vos que te quedaste re dormido y te dio paja salir a volar, bzzz bz bz bzzz, vos que decidiste tomarte un verano sabático y te perdiste las clases de verano, VOS, esta es tu oportunidad. Cursos intensivos de zumbido y picaduras, todas las noches de invierno en la habitación de Gabi. La inscripción es libre y gratuita, ¡no te la podés perder! ¡Te esperamos!
No te imaginás las convocatoria que tienen.

15.5.11

cosas del frío que sí

Bañarme con agua que esté al límite de quemarme.
Parar de estudiar un rato a la tarde y tomarme un té acurrucada en el sillón y mirar por el balcón.
Las cosas de colores para el cuello.
Los perfumes de invierno (que no es invierno, pero cuentan igual).
Las botas.
Los litros de café con leche.
Norah Jones y Michael Bublé antes de dormir (no sólo con frío, pero con frío va más).
Que haya chocolate en los quioscos.
Entrar en calor en jazz.
Mandarinas.
Salir de casa y que no haya terminado de amanecer y que se vea todo medio dormido todavía.
Bajar del colectivo lleno de gente y chocarme con ese vientito frío frío.
Leer tapada hasta el cuello.
Pensar que ya voy a dejar de tener tanto frío adentro (shhh).

31.5.10

brrr

¿Tannnnnnto frío iba a hacer?

Hola súper bufandas, hola tapado, hola acolchado de plumas, hola pulóveres coloridos, hola vidrios empañados, hola chocolates en los quioscos, hola comidas de invierno. Hola buen humor todos los días.

17.5.10

estadística invernal

Se calcula que el aumento de frío es directamente proporcional a la cantidad de vasos y tazas desparramados en los dormitorios, en el living e, incluso, en el baño.
Hace frío, tomás café/té. Hace frío, ni a palos te levantás para llevar la taza/vaso a la cocina.

15.4.10

equilibriti

Me gusta cuando está todo tranquilo, todo en su lugar. Tengo que leer cosas de inglés, las leo, las entiendo, las clases son productivas. Las clases de francés son útiles y divertidas. Tengo que estudiar química, estudio, hay cosas que no me salen, el profesor las explica, las entiendo. Matemática me cuesta un poquito, pero de a poco va queriendo. No me molesta estar sola (por ahora). No me contracturo porque hago jazz. Ya no me siento gorda (en parte, porque hago jazz). Ya no me asusta cumplir 18 y los voy a festejar 3 veces. Por este cuatrimestre (por lo menos) todos los fines de semana son largos. Me quedan ratos para leer, dibujar, tirarme en la cama a escuchar música y delirar. Cambié un poquito los colores de mi blog y me gusta como quedó.
Amor y paz. Los astros están alineados (quédense así chicos, porfi).
Y además, hace frío.

5.4.10

y bueno...

Hoy tuvimos que armar unos grupos de 4 para hacer una monografía. L (otra L, no la de la entrada anterior, esta es amiga desde la primaria) y yo esperamos a que se armaran los grupos para ponernos con la pareja que sobrara. Mal hecho, chicas. Quedaron Chica1 y Chica2. A L, Chica1 le cae mal y cuando me lo decía yo le decía "seh, qué se yo". Ahora, lo que L no sabe, es que hace un par de años, en una reunión-fiesta, yo estaba con algunas personas en una ronda cuando apareció Chica1 y dijo "¿Alguien sabe quién es la perra que se comió a X?". Dijo perra con la P muy marcada y la RR muy prolongada. La PeRRa era yo. Ella era su mejor amiga y yo, teóricamente, era una vívora, gata, descorazonada, ingrata y... perra. Y ella sabía que era yo. Por suerte, las luces eran luces de antro y nadie se dio cuenta de que me puse como un tomatito (todo esto es parte de una historia medio boba que nunca conté y pasó hace demasiado y no vale la pena rememorarla).
Cuando vi que quedaban ellas, la miré a L disimulando puteadas y le pregunté muy inocentemente si no había otra opción. No, no había. Cuando L me dijo "che, qué cagada" yo le dije "seh, qué se yo".
Somos chicas grandes y todas le vamos a poner onda, claramente. Sin embargo, la realidad es esta: va a ser un laburo sumamente careta.

(¡QUÉ LINDO QUE ES EL FRÍO!)

4.4.10

del viejo mundo

En febrero R se fue a Berlín por una beca que consiguió para estudiar alemán. El lunes llegó una carta suya a la casa de N y, según un mail de R, le correspondía a N decidir quiénes íbamos a estar presentes en la lectura. Entre los elegidos y los que efectivamente pudimos, terminamos N, H (novio de R), Mejor Amiga, L y Y (que había desparecido de la faz de la tierra desde diciembre). Nos juntamos en mi casa con sandwichitos de miga, locatelis (si nunca probaste uno te estás perdiendo de un gran placer) y muchas paso de los toros. La carta era copadísima y escribir la respuesta de 12 carillas fue más copado aún.
Mejor Amiga se quedó a dormir y está tan bien como nunca la vi. Se fue hace un ratito después de tomarnos un nesquick y ayudar a mi viejo a cambiar de lugar todos los muebles de mi living.
Y cuando bajé a abrirle la puerta... ¡HACÍA FRÍO!
¡HACE FRÍO! :)

31.3.10

me parece que colgaste

Che, Otoño, no sé si te diste cuenta, pero ya pasaron 10 días desde que empezaste y realmente no estás haciendo lo que te corresponde. Digo, una se levanta a la mañana esperando entrar en la página del servicio meteorológico y ver que la mínima es de 13 y la máxima de 20, ponele. Una espera, antes de irse a la mañana, decir bancá, mejor me llevo el saquito. Una espera tener que gritar ¡Má, subime el calefón! Una espera que prender el horno para hacer las milanesas ya no sea un suplicio. Vas a tener que ponerte media pila, porque NUNCA JAMÁS hizo calor para mi cumpleaños y si el día que cumplo 18 no puedo salir a la calle con una remera de manga larga o, en su defecto, con una de manga tres cuartos y un saquito, se te viene la noche.
Así que la cosa está clara, si te da paja arrancar, lavate la cara y tomate un café, como hacemos todos. Tenés hasta el 22 para hacer las cosas bien. O te rompo todo.

30.10.09

correo




Estimado Sr. Calor:


Me dirijo a Ud. con el objetivo de establecer una serie de puntos muy elementales para que podamos mantener una convivencia amena desde estos primeros días de su llegada y evitemos los inconvenientes acaecidos durante su última estadía como consecuencia de una total falta de comunicación.
En primer lugar, me gustaría pedirle que la próxima vez que piense en arrojar una pelota de calor pegajoso, chicloso y denso, como hoy, avise con anticipación y no tire la bomba así de repente, sin piedad.
En segundo lugar, seamos sinceros, ¿hay necesidad de que el calor, además de ser tan sofocante, sea húmedo y pesado? Digo, buenísimo, si tiene ganas de hacernos chivar a todos como caballos, okey, puedo soportarlo. Ahora, caminar y sentir que me están poniendo plasticola en la piel, eso sí que no.
El tema de los mosquitos me parece sumamente importante. Lo que pido es bastante simple: quiero poder dormir a la noche sin que un bzzzz, bz, bz, bz, bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz me perturbe y quiero poder usar polleras, remeras y vestidos sin tener que elegir entre estar permanentemente bañada en Off o ser un muestrario de ronchitas de todas las formas, colores y tamaños.
Evite ejercer sobre los cuerpos humanos su fuerza sobrenatural que nos hace sentir achanchados y sin ganas de nada.
Baje un par de cambios con el tema de los rayos UV y todo eso. No sé si sabía, pero hacen mal a la piel.
Afloje con eso de que la ropa se pegue al cuerpo todo el tiempo. En una competencia de remeras mojadas en la playa está todo bien, en plena hora pico del subte o de Florida o de Corrientes no está todo bien.
Habiendo aclarado estos ítems, me despido cordialmente.
Desde ya, le doy la bienvenida y espero tener noticias suyas con respecto al motivo de mi carta.
G.


Estimado Sr. Frío:


Me dirijo a Ud. con el fin de despedirme hasta el año que viene. Realmente estoy muy satisfecha con lo que fue su presencia en estos últimos meses.
Me gustaría agradecerle por la posibilidad de conseguir ese tapado negro que hacía tanto venía buscando, por hacerme descubrir los tés más ricos que jamás haya probado, por regalarme unas geniales vacaciones de invierno entre miles de películas, café y mantas polares y, finalmente, por llevarse ese par de kilos que ambos sabemos yo no necesitaba.
Sin más, lo saludo sinceramente y espero que encuentre en el norte del globo un recibimiento digno de Ud.
G.