Y hoy fue un día re redondo. El nene al que le doy clase estaba re iluminado y re contento, entonces todo fluía pasivamente y de ahí fui a hacer una cosa que supuse que no iba a llegar a hacer porque tenía sólo media hora y siempre hay banda de gente, pero justo hoy no y me dio el tiempo genial y fui a recuperar una clase de jazz de las 3 que perdí y cómo se notaba que moría de ganas de bailar. O sea, ya sabía que moría de ganas, dos semanas era demasiado, pero los tres ensayos de las tres coreografías salieron geniales y salí con el ego a la altura del London Eye y ¿viste cuando sentís que te miran? bueno, así, y me sentía tan linda que tenía ganas de gritarles a todos que hacían bien en mirarme porque en ese momento era la más linda de Buenos Aires. Ahora ya se pasó igual. Ahora está todo bien. Mi madre me regaló dos libros y una remera porque hoy cumplí justito 18 años y medio (?). Encontré dos vestidos que tenía olvidados. Mañana puedo dormir hasta tarde. Y es lindo poder decir que está todo bien y que de verdad lo esté y más lindo todavía es que cuando empezás a pensar en las razones te das cuenta de que son tantas que no te alcanzan los dedos de las manos.
[Okey, esta felicidad excesiva no es normal, en cualquier momento se autodestruye, si escuchás un caboom no te asustes, fui yo]